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lunes , 16 octubre 2017
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Llegamos al Tresmil 1244

Nueva fotografia_BITACORA_TRESMIL

Mauricio Vallejo Márquez

Coordinador
Suplemento Tres mil

Era un maestro del Colegio Cristóbal Colón. No fue mi profeso, cialis pero era como si lo fuera. Le daba clases a los niños de sexto grado y a la vez era colaborador del suplemento Deportivo de Diario Co Latino. Por esas injusticias de la vida no puedo recordar su nombre.
Era 1993 y yo escribía. Como teníamos clases de mecanografía en el colegio y yo tenía una máquina de escribir pasaba mis horas pasando a máquina mis neófitos escritos que en más de una ocasión le compartí. Él me decía que conocía a los coordinadores del suplemento cultural (imagino que se refería a Caralvá) y que me iba a hacer el favor de llevarlos para ver si los publicaban. La proposición era maravillosa, buy cialis para esos años ver un escrito de nuestra autoría en papel periódico y tamaño tabloide con el nombre de uno era todo un sueño. Los poemas que le entregué nunca fueron publicados, pero no olvido ese estímulo que agradezco. Igual seguí escribiendo sin la pretensión de publicar, sólo el disfrute de hacerlo… ¡Y qué disfrute!
En 1998 conocí a Otoniel Guevara. Había llegado junto a Aída Parraga dar una charla a un colegio, Guevara coordinaba el 3000. Le pasé con el tiempo algunos de mis escritos y de igual forma que las primeras veces no fueron publicados. Y seguí escribiendo, y revisando cada cierto tiempo el Suplemento.
Hasta el 2000 aparecieron publicados mis primeros versos, durante la coordinación de Luis Alvarenga. Fue una página en la que Álvaro Darío Lara introdujo con unas generosas palabras.
Una tarde, Álvaro me dijo que se preparaba un cambio de coordinación, que Luis dejaría el lugar, pero que él sería el nuevo coordinador. Álvaro armó un equipo de apoyo y en este entramos Lya Ayala y yo. Me encargué del diseño y la diagramación, además de redactar algunos escritos.
Fue una coordinación con transición, Luis nos enseñó todo el proceso: diagramación, impresión, negativación, pasado a plancha. Así que nos quedabamos por las noches editando el material y luego enmaquetando, para imprimir cada jueves en la madrugada.
Durante la coordinación de Álvaro se hizo el único homenaje en periódico para mi papá, Mauricio Vallejo, el sábado 7 de julio de 2001. Una edición que mi familia guarda como un tesoro. Guardo muy gratos recuerdos de esa experiencia.
Sin embargo, al comenzar el 2002 tuve que dejar el 3000 para laborar en otro medio de comunicación, pero seguía pendiente de la publicación.
Cuando asumió un consejo coordinador liderado por José Roberto Cea,  en el que estaban también Roberto Quezada, salvador Juárez, Mario Castrillo y Mauricio Marquina, volví a enviar colaboraciones, algunos cuentos, estas narraciones fueron mis primeros trabajos narrativos publicados en el país. Tenían un trabajo gráfico muy bueno, en él colaboraba Francisco Márquez.
Después volvió a asumir la coordinación Otoniel Guevara, y esporádicamente le colaboré hasta que dejó la coordinación.
En marzo de 2010 llegué para coordinar el 3000, hasta la fecha.
El Suplemento me sigue cautivando y procuro aprender de él, así como del resto de ediciones anteriores, desde la 1 hasta la 1244. Cada uno de sus coordinadores dejó su huella en ellos, su apreciación estética, su cultura y su gusto personal; así como cada uno de los colaboradores. Podemos decir que casi todos los escritores de El Salvador han sido publicados en sus páginas. Algunos autores son más activos que otros, en tanto el 3000 es una ventana en la que se puede compartir sus creaciones sin importar el género o las disciplina. Por eso siempre estamos solícitos a los envíos.
No siempre se puede publicar todo lo que se manda, porque las páginas son limitadas y además se debe realizar siempre una selección. Creo en la apertura y el respeto, por ello para que se pueda publicar materiales se deben enviar a suplemento3000@gmail.com y luego esperar que su material sea publicado, de igual forma que en otros medios.
Así como cuando era niño, sigo creyendo que un autor puede verse estimulado con la posibilidad de que se le publique su obra, independientemente de ser o no publicado. Lo importante es que con esfuerzo, dedicación y paciencia las publicaciones llegan, así como el 3000 logra llegar a su vigésimo cuarto aniversario manteniendo su misión  tal y como lo soñaron en algún momento sus fundadores: Gabriel Otero y Caralvá.

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