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Leer, un verbo con placer

Mauricio Vallejo Márquez

Escritor y coordinador suplemento Tres mil

 

Disfruto leer. Si un libro me atrapa puedo pasar horas sumergido en su lectura, acariciar cada página y sentir que en mis manos sostengo un portal. Al avanzar siento que soy parte de la historia, que la observo, que puedo ser uno de los personajes e incluso amigo del que narra. Claro que no siempre sucede ese enamoramiento, pero justo como enamorarnos puede surgir.

Leer es vivir la historia, es sentirla. Disfrutar un libro es mágico, tiene pasión. Como nos lo muestra La Historia sin final de Michael Ende. Un libro que se convirtió en película y que hasta la fecha me impresiona.

Cuando era niño me sorprendió tanto, yo quería ser Sebastian o Atreyu, los personajes principales. Quería conocer el reino de Fantasía, tener un auryn. Sebastian lee el libro y lo vive, hasta el momento en que entra y es el héroe. Incluso me hubiera encantado que fuera cierto que existiera Falcon y montar sobre él, sobre ese hermoso dragón blanco que parecía un perro.

Era fantasioso, ¿era? Quienes me conocen seguro contestarán con acierto. Sigo entrando en esos mundos, sigo imaginando historias. La lectura me ha permitido vivir otras vidas y tiempos, otros planetas y mundos. La lectura ha sido mi garantía para no perder el rumbo de lo maravilloso que es imaginar durante el recorrido de nuestros ojos por cada letra, palabra, párrafo.

Para ser escritor se debe ser un buen lector. No basta con conocer la preceptiva literaria, con tener datos o las ganas. Es imperativo habitar las profundidades de un buen libro, de saber cuál es un buen libro. El idioma se aprende leyendo. No podemos pretender crecer en este mundo de la literatura si no tenemos siempre un libro cerca, si no lo leemos con atención, si no los estudiamos.

¿Por qué no leemos? ¿Por qué no le gusta a la gente leer? Son preguntas que debe hacerse uno, porque leer es importante y útil. Pero la solución a la pregunta es difícil, Es imposible que te guste algo que no conocés. Si nadie te ha enseñado el gusto por la lectura es seguro que con dificultad tomarás un libro. Seguro, solo por obligación. Y las cosas que se hacen obligadas, no siempre terminan gustando.

Leer es como ver una película, un programa de televisión. No necesitás que te induzcan, vos te metés en esos mundos. Solo basta que te dejés llevar, que te guste. La diferencia es que todo se desarrolla en nuestra mente. En verdad la lectura es mágica.

Hagamos una apuesta. Busquemos buenos libros, de buenos autores. Leamos la primera página. Si no nos gusta, lo dejamos y tomamos otro. El buen autor no podrás soltarlo y sin darte cuenta así leerás muchos libros. Como todo en la vida, solo es de que hagás la prueba. Te invito a leer.

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