La llaga desnuda (7)

Erick Tomasino

ADVERTENCIA

1. Esto no es una autobiografía.

2. El lenguaje utilizado en este texto, try es de exclusiva responsabilidad de sus personajes.

3. Es probable que este libro, check no sea el mejor que lea en su vida.

 

Desde esta posición

La vida siempre me entrega una flor de esperanza para el pasado y no sabe como sonreír en el presente. Me recuerda a una amiga que no pudo soportar la soledad. Por eso se la pasa fumando besos de corta vigencia para no sentirse culpable de un antes que la persigue hasta a la hora de dormir. Lo sé ahora mientras su silueta se desnuda a contraluz. Mientras Ella también me persigue aunque trate de cerrar las ventanas.

A esta amiga la conocí en el Vellocino de Oro que se volvió mi lugar de escape preferido. Me agradó desde el principio pues ahí sentados, ella semi-desnuda en el sofá y sin palabras de amor, me pedía que le pagara una cerveza y me prometía compañía hasta el final de mi billetera; en nada se parecía a la gente de mi vecindario. Sabía respetar mi pobreza y sin más palabras me dejaba solo, largándose en busca de otro mendigo como yo. Nunca escuché reclamos por eso.

Esa noche sufrió mis quejas como si ella fuera el mundo. Le dije que el problema aquí no es la pobreza, es que hay quienes se adueñan del mundo para después cobrárnoslo. Eso me hace divagar que -sin pretensiones postmodernas- sería un beatnik marxista. Ella reía como para parecer interesante ante mí.

“Te sentís solo” me dice siguiendo por un segundo los que era un monólogo. Ya volverán los días en que nos metan en fosas comunes por hablar estos temas; entonces nos daremos cuenta que siempre tuvimos alguien a la par.

Esta chica me agrada más que los snobs que me persiguen por todos lados, con su música feliz y su vacío en el alma. Mañana cambiarán la música y cambiarán su ropa y sus sonrisas. Hasta sus drogas cambiarán. Son los requisitos de estar a la moda. Yo prefiero quejarme siempre de todo. Y pensar a solas en esta esquina de la luz tenue.

Al recordar esto deseo que mañana cuando me despierte la resaca, si es que despierto, me estaré arrepintiendo otra vez. Sin embargo, como casi todas las noches desde que llegué a esta ciudad, volveré.

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