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La grandeza del hombre está en ser el primero para ofrecerse: Monseñor Romero

Alma Vilches
@AlmaCoLatino

En la misa dominical celebrada en la Cripta de Catedral Metropolitana se reflexionó el mensaje de Monseñor Romero, quien hace 45 años denunció los abusos e hizo un reclamo a la autenticidad; asimismo, destacó que la verdadera grandeza del hombre está en el servicio, la sencillez y ser el primero para ofrecerse.

“A quien Dios le ha dado autoridad, le ha dado la gracia para servir a este pueblo, no para atropellarlo, no para ultrajarlo, no para ponerle cargas, sino para ayudarle a servirse. Muchos moralistas, algunos confesores o consejeros qué fáciles somos para imponer carga, pero no somos capaces de llevarlas nosotros mismos”, afirmó el obispo mártir en la homilía del 5 de noviembre de 1978.

Dijo que otro pecado más espantoso y muy frecuente es la vanidad y la hipocresía, todo lo hacen para ser vistos por la gente, mucho cuidado a los cristianos quienes sienten que el evangelio no les molesta, a este bienestar del culto sin compromisos. El primer pecado de la iglesia es cuando hay contradicción entre lo que enseña y se hace.

“Todo el que denuncia tiene que estar dispuesto a ser denunciado, con toda franqueza, yo les estoy invitando a que nosotros que somos el pueblo profético, que tiene por obligación denunciar las injusticias del mundo, nos miremos a nosotros mismos, desde los pastores hasta los fieles, a ver si nuestra denuncia no vaya a ser una hipocresía”, indicó el entonces arzobispo de San Salvador.

Asimismo, señaló que Dios es infinitamente bueno, pero también justo, no puede quedar así todos esos crímenes e hipocresías, iniquidad de pastores, falta de santidad y vida consagrada, falta de fidelidad de tantos matrimonios cristianos, pero adúlteros; de tantos jóvenes que no viven la pureza propia que Dios les pide; una sociedad donde se abren burdeles, centros de vicio y tantas apariencias.

“En el seno de la iglesia hay muchos pecadores, pero cuando estos pecadores acogemos esa palabra de perdón, esperanza, fe, comenzamos a convertirnos y poco importa el pasado, cuando la palabra de Dios ha comenzado a hacer nuevo a un hombre. Muchos reciben mi mensaje como palabra de hombre, enemigo, subversivo y hombre que solamente quiere el mal”, manifestó Monseñor Romero.

Durante la procesión de ofrendas se presentó la frase “No seamos fariseos”, simbolizando que no se debe enaltecer y humillar a los demás, sino hacer lo que Jesús pide, ser servidores mutuamente. También se ofreció una canasta de víveres, como símbolo de amor al hermano y atención a sus necesidades alimenticias.

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