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La doble cara de los “demócratas”

Las oenegés y organizaciones de derecha tales como “Aliados por la Democracia”, “FUSADES”, “ANEP” y media docena más, estuvieron muy activas antes de la elección de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, y al nuevo fiscal de la República, atacando y descalificando a otros buenos, si no es que excelentes profesionales del derecho, por la sospecha de ser de izquierda y, por lo tanto, el peligro de ser miembros o simpatizantes del partido FMLN.

Para las organizaciones arriba mencionadas, el peligro y el mayor pecado que pueda ocurrir en El Salvador es que asuman cargos en el sector público profesionales de izquierda o progresistas. Desde la lógica de estos organismos solo los que tienen pensamiento de derecha, incluso, militancia con los partidos de derecha tienen el derecho exclusivo de optar a cargos de elección de segundo grado.

Esto quedó bien claro con la elección del nuevo fiscal general de la República de quien no solo es pública su posición ideológica de derecha, sino también su preferencia política hacia un partido de derechas.

Y quien mejor cumplió su misión para impedir que profesionales de izquierda fueran elegidos o se mantuvieran en puestos de elección de segundo grado fue la Sala de lo Constitucional saliente, la cual estaba constituida por tres integrantes de derecha, uno de izquierda arrepentido, uno que podríamos decir progresista, pero que se dejó arrastrar por los de derecha al adoptar el método de “unidad de cuerpo”.

La ciudadanía debe aprender de estas lecciones, pues esta se dejó sorprender y se creyó el cuento de que a los cargos públicos no deben acceder profesionales con vinculaciones partidarias. La lección aprendida es que, desde la óptica de estas organizaciones con escondida militancia de derecha, “los únicos que no pueden acceder a cargos públicos son los profesionales con ideologías de izquierda, sobre todo si se identifican con el FMLN”.

La ciudadanía debe concluir, además, que el FMLN ha sido víctima de los ataques de estas organizaciones por mantener una postura de izquierda firme.

Y ha sido por esa línea de ataque permanente contra el FMLN, más allá de los errores propios de la gobernanza, puntuales, que también han sido blanco los dos gobiernos del FMLN.

De ahí que la ciudadanía pensante que creyó en aquellas voces de la “no partidización” de los cargos públicos, tengan claro que ese discurso era en contra de los profesionales de izquierda y contra el FMLN.

Pero qué bueno que ha quedado claro todo lo anterior, así como la doble cara de quienes se vendieron como los defensores de la democracia.

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