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LA CIENCIA DEL TIEMPO, EL ESPACIO Y EL COSMOS

Charles R. Warren, F.R.C. (No.1)

(Director del Centro Científico de Sacramento

y Nancy Sainte Vigne=Warren, S.R.C.

La moderna ciencia de la Astromitología

Entre todas las disciplinas científicas, la Astromitología es un campo relativamente nuevo que se está desarrollando rápidamente. Este ramo de estudio está dedicado a la investigación y análisis de los principales mitos históricos representados por sucesos astronómicos e intenta explicar cómo fue que los pueblos de la antigüedad adoptaron esos mitos como revelaciones del espacio, el tiempo y el Cosmos.

La Astromitología se enfoca en el largo periodo que abarca desde los inicios de la vida consciente hasta mediados del siglo XVII d. C. A partir del Siglo de las Luces, la astronomía ha reflejado nuestra manera de pensar basada en las ideas de Newton y sus sucesores. Desde el punto de vista moderno, el Cosmos es un conjunto impersonal de “cosas” que se describen y clasifican en base a su masa, densidad, peso, radiación y color y radiación de su energía. Esas “cosas” ocupan determinado espacio dentro del marco de un tiempo relativo. Nos hemos constituido en escribanos del Cósmico llevando un registro lo mejor que nos es posible dentro de los límites de nuestra percepción) de la compleja actividad de un intrincado sistema en constante movimiento. Nos hemos convertido en espectadores mas bien que en participantes.

No sucedió lo mismo con el hombre primitivo, quien reconoció que era parte esencial de un Universo vivo.

En épocas antiguas, el conocimiento era guardado celosamente por el sacerdocio y estaba reservado solo para los Iniciados. Muchas veces era disfrazado como mito y muy pocos entendían su verdadero mensaje o su significado. Lamentablemente, muchos historiadores científicos descartan las verdades ocultas en esas fábulas míticas por considerarlas extravagancias de personas incultas. Esto se debe posiblemente a que los científicos e historiadores se les ha enseñado a pensar de un modo directo, lineal y en secuencia. Esto bastaría si la historia fuera una secuencia nítida y ordenada de acontecimientos colocados en serie, cual si fuesen huellas en las arenas del tiempo; pero, no es así.

Los mitos en la historia de la Astronomía

En nuestro intento de escribir una historia de la astronomía, aspiramos a presentar el pasado con la mayor velocidad posible. Basamos nuestra presentación en lo que creemos es un hecho y apoyamos los hechos en pruebas tangibles e inequívocas. Objetos tales como una placa babilónica de arcilla con escritura cuneiforme que detalla la posición de los planetas, una gráfica de estrellas pintada en la pared de una tumba egipcia o una clepsidra (reloj de agua) ateniense, son mucho más fáciles de identificar, clasificar y ubicar en un contexto histórico, que mitos como el que narra el diluvio universal, o el de Horus hiriendo con una lanza a la esposa de su hermano, o el de Cronos mutilando a Urano –aun cuando todos son mitos de las tres civilizaciones.

No obstante lo anterior, los mitos tienen tanto derecho a ser incorporados en la historia de la Astronimia como lo tienen los tres objetos mencionados. Los mitos contienen ideas astronómicas en tanto que los tres objetos son “formas” que expresan una ideación previa. El historiador moderno prefiere basar su exposición primero en la “forma” de los objetos, y luego, como si fuera una ocurrencia nueva, examina las ideas que apoyan esos objetos. Y, cuando llegamos al punto de considerar “únicamente ideas” –ideas con sus propios méritos— nos damos cuenta de que muchos historiadores las descartan si carecen de una “forma” correlativa. Sin objetos físicos que les den veracidad, los mitos dejan de ser “ciencia” para convertirse en “literatura”.

Nuestros modernos medios de comunicación y nuestro nuevo modo de pensar –lineal y en secuencia— nos impiden establecer una concordancia adecuada con lo mítico. Mas aun, nuestro enfoque práctico de la ciencia y nuestra inclinación a abrir nuevas perspectivas, así como nuestra omnipresente orientación hacia el ahora, solo han servido para obstruir nuestra capacidad de percibir fácilmente la base sobre la cual se formó el ahora. La persona con inclinaciones científicas muy poco profundiza lo bastante en la esencia mítica para percibir el contenido científico oculto en los mitos antiguos. Como puede verse, los historiadores, en general, y los astrónomos, en particular, lamentablemente sufren un caso avanzado de miopía intelectual.

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José David Balmores Beltrán, F.R.C. (1) (De la Revista El Rosacruz, Enero-Febrero-Marzo de 2014) Un …

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