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José María Cuéllar en el tiempo Piedra de toque del grupo literario piedra y siglo (1967)

Alfonso Velis TobaR

Poeta, stuff investigador y ensayista

M.A Carleton University

 

El hombre y  su generación  

Siguiendo con la plática en el nivel del desarrollo histórico literario salvadoreño, como velo de fondo cuestionando el proceder de nuestras letras, decimos que hacia los años de 1967, un grupo de jóvenes escritores: José María Cuéllar (1943-1980), Jorge Campos(1938-2011), Rafael Mendoza (1943), Ricardo Castrorrivas (1938), Jonathan Alvarado Maracay (1938), Ovidio Villafuerte (1940-2008), Julio Iraheta Santos(1939), Uriel Valencia (1940-2003), Luis Melgar Brizuela (1943) integran el llamado Grupo literario “Piedra y Siglo”.  Incluso se dice por boca del investigador Jorge Vargas Méndez, que  el nombre de “Piedra y siglo” fue sugerencia de José María Cuéllar. Grupo sin lugar a dudas que surge, en un momento de florecimiento literario, cuando  desde la Universidad con la famosa Pájara Pinta, aglutina intelectuales que vienen de la llamada Generación Comprometida, escritores, poetas lo bastante conocidos. son una nueva oleada de jóvenes traen una actitud de rebeldía muy inconforme ante  el mal estado de cosas en un sistema de injusticia social, una época de nefastos gobiernos militares, de fachadas seudodemocráticas dentro de un clima de opresión policial, demagogia, corrupción, burocratización del sistema y de cínicos fraudes electorales negando la voluntad popular. Desde la universidad nacional, como centro de asidero cultural, de enseñanza científica y humanística donde se plasman los objetivos para el desarrollo socioeconómico, análisis y cuestionamientos políticos de la situación nacional con el afán de contribuir a superar el subdesarrollo, el cual siempre hemos enfrentado. Escritores de la generación comprometida que vienen entonando su grito desde los albores de 1950 con el llamado Grupo de Octubre cuyo principal exponente de esas nuevas voces seria con el tiempo Roque Dalton (1935-1975), diez y seis anos después (1966) nace Piedra y Siglo que se ven influenciados por algunos de las promociones anteriores como antecedentes. Mientras tanto el régimen fascista en contubernio con la oligarquía y siempre con la venia del imperialismo, moderniza su aparato del estado, despreocupado por las necesidades más sentidas del pueblo y con una actitud política policial intensa, de opresión militar en contra de las organizaciones democrático revolucionarias, que al igual que hoy en el presente, en aquel momento de la década de los sesenta  demandan un sistema social más justo y más humano. Los anhelos de esa justicia social se van aunando en la conciencia nacional,  democrática de los sectores progresistas del país, quienes encuentran amparo para la protesta en contra del régimen solo en los recintos universitarios, alma mater que el régimen opresivo viene señalando como un santuario de la subversión, ese era el ambiente que se presenta cuando nace el grupo Piedra y Siglo donde se aunaban las voces de la generación comprometida cuya actitud es honesta y consecuente con los intereses del pueblo. Como el mismo Chema Cuéllar me dice: “Son tiempos de euforia, de bohemia, cualquier lugar es bueno para planificar una revista, para organizar un recital, un libro. Leemos nuestros poemas en los bares, en los cafetines, mercados, mítines. Nos incorporamos a las campanas electoreras, visitamos los sindicatos, participamos en las manifestaciones, etc. Nuestra labor en los periódicos como grupo, se inicia en el Diario El Mundo, con la publicación de una cartas, poemas, reclamando la libertad de los reos políticos y una pensión para Vicente Rosales y Rosales”,  esta información la recojo de una nota periodística de un Diario de Hoy,  época del “Piedra y siglo”, para  entonces quien escribe tendría 17 años, estudiaba bachillerato en mi tierra natal. Lo cierto que ellos como voz de grupo se proponen nota desde un principio en sus proclamas, luchar por crear un hombre nuevo a través de la literatura y el arte. Así lo afirman sus dos manifiestos literarios que dieron a conocer en 1967 y en 1968 en la página literaria de Felipe Toruño, de Sábados de Diario Latino también parte del quehacer literario de ese periodo, ellos mismos manifiesten públicamente: “De ahí que nuestro Grupo “Piedra y Siglo” no surja del capricho; es una generación de jóvenes con inquietudes artísticas que tratan de asimilar su tiempo para expresarlo. Sustentamos el principio de la creación a través del intercambio intelectual,  rompiendo así con los mejores cánones de la creación aislada y del trabajo estrictamente individual. Esta es una época de intercomunicaciones y no un mundo de soliloquios. Así entendemos el arte de nuestro tiempo.” Examinando las cosas un poco más de cerca… si volamos ojo a lo dicho por este grupo que hicieron intento, al tomar una actitud polémica con la literatura y sus problemas; entrando con espíritu de rebeldía, se propusieron enjuiciar a los escritores de las generaciones pasadas, presentes y estas son sus palabras textuales: “Mientras nuestra obra propugne la integridad del arte en función del hombre, estaremos de pie  para defenderlo… también guardamos  una “postura moral;” …”Nos mantenemos alerta cuidándonos de los vicios que han doblegado a nuestro intelectuales… somos militantes de la belleza y principalmente de la justicia y la verdad. Con esto no queremos tergiversar el concepto social del arte, exigimos que este sea un instrumento de orientación, para contribuir a un cambio que signifique la sustitución de las viejas estructuras político-económicas, enajenadoras de la expresión humana”….

Reflexionamos ante lo planteado en el momento en que surgen. Escudriñando Proclamas vistas hoy a la distancia, ver si resultan hechos y no solo palabras. Pienso si lo cumplieron o no en parte, ellos saben y quienes se justificaron con tiempo: “No ignoramos que uno o varios de nuestro grupo, por una u otra circunstancia se quedara o se quedaran a la saga en el viaje a la meta que nos hemos señalado. (¿Cuál meta? me pregunto y cuándo terminan de llegar y quiénes se quedaron) y como repito “este fenómeno se advierte en toda promoción a la que alienta un viento nuevo”,   la verdad que será la obra de cada quien  y tu proceder mismo, para darle validez y trascendencia histórica. Será ella capaz de reflejar y juzgar la realidad que nos toca vivir o enfrentar  como creadores. Pero eso de “quedarse en el camino”, parece ser que se quedaron algunos. Chema Cuéllar es el poeta más representativo de ese periodo y uno de los fundadores del mismo del Piedra Siglo. Pero pienso repito, es el más consecuente  entre los otros que tienen también sus méritos en cierta medida. Donde hay factores morales en su proceder como intelectuales que se comprometieron a una especie de militancia. La verdad que Chema Cuéllar hizo planteamientos reales que iban con el proceder histórico, además incorporo de alguna manera una visión de mundo, aunque no con raciocinio, porque no grabando lo presente, Chema Cuéllar en sus poemas era más emotivo que raciocinio (como nos pasa a muchos); pues aun así ya había en él, una vertiente de manifestar aspectos sociales dentro de una tradición nacional. Una denuncia de la  realidad, preocupado desde su militancia dentro del partido comunista salvadoreño, siempre su poesía en torno a esa causa, por la reivindicación de los pobres, por una vida más humana, democrática, por una justicia social y por la liberación nacional.

Para un crítico e investigador nuestro como Roberto Cea,  dice por esa época, que la poesía de José María Cuéllar  “es muy testimonial  últimamente, con una visión  lírica  de  la realidad  concreta. Es un apasionado de lo nuestro… viene su tradición a lo mejor del núcleo de 1956 y con el poeta Alfonso Quijada Urías mantienen en los más jóvenes, esa corriente que desde Oswaldo Escobar Velado, es una constante testimonial en nuestro país.”

Pienso que Chema Cuéllar  fue el único que dentro  de un clima adverso incorporó los lineamientos en que si realmente en un contexto ubicó ese proceso de decantar la tradición nacional; es decir que fue el más coherente de su grupo, como lo afirman muchos,  que conocen de estos temas,  preocupado en la búsqueda de esa identidad, más que otros autores de su promoción.

En Chema Cuéllar se conoce ese don de ser un escritor consciente en descubrir la realidad, que para su espíritu signifique reflejarla, esa dolorosa realidad; significa para Chema  Cuéllar poner la poesía al servicio de la causa popular, poner el dedo en la llaga. Para Chema Cuéllar la poesía es una luz  que entra por la rendija de esa lucha de clases por quien milita, y no puede separarse de esa temática; y justa sea la lucha, el ingenio y la razón de la imaginación al servicio de la felicidad. Chema Cuéllar, sabe que es la poesía la más apta  para impulsar y captar las convulsiones sociales en todos los tiempos y lugares; ahí donde se escribe con la practica misma nuestra  historia. Por lo solemne que es a veces su poesía, desenfadada, pero aun así, creo que a la poesía de Chema Cuéllar le falto cierto “sentido del humor” que debe  guardar a veces;  Chema Cuéllar debió romper con esa solemnidad que caracteriza a veces su poesía. Pero siempre diciendo un buen mensaje con sentido de esperanza en beneficio del hombre, del pueblo. Su poesía creo que se hubiera enriquecido mejor  en la medida de que hubiera incorporado en un momento dado, ¡Vaya! por ejemplo, esa creación de colorido que tienen los muñequitos de Ilobasco, ese gesto plástico de la picardía tan extraordinaria que ellos guardan; valga la comparación simbólica que es muy valedera. Diríamos que a la poesía de Chema Cuéllar  le faltó decantar esa visión con las otras obras que antes y después a “Crónicas de Infancia” (1972) dio a luz. Posteriormente por 1978 en autocritica por boca del mismo compañero en una tarde de bohemia me dijo. Se piensa que los libros pudo haberlos trabajado mejor o “haberlos dejado como fueron escritos al principio, de todos modos allí están esos libros. Buenos o malos, breves o intensos, tienen su pequeña historia.” así me lo dijo en aquella tarde.

Quiero decir que hay una parte de este estudio encontraran el apartado que llamamos “Poesía rescatada, poesía reunida”, es toda la poesía recogida entre 1962 en adelante siguiendo las huellas de la obra de José María Cuéllar en el campo de las letras. Son poemas, cuentos,  rescatados de revistas sueltas que citamos y más que todo rescatamos de las páginas literarias dominicales del Diario de Hoy donde casi desde 1962 en adelante Chema Cuéllar, pública parte de sus poemas. Investigamos, todos aquellos textos de  José María Cuéllar,  publicados y encontrados en Páginas y Revistas literarias, Dioramas de la cultura, buscamos su nombre en antologías nacionales, centroamericanas,  internacionales, con sus notas de referencia critica a  José María Cuéllar,  poeta peculiar de El Salvador, poeta que con su militancia, fue el más consecuente del grupo, fiel a su palabra creadora por la reivindicación social de su pueblo.

Y no pecamos todavía al afirmar que los dejos vanguardistas se dan, en poetas del llamado  grupo “Piedra y Siglo” (1967),  pero entre todos ellos, Chema Cuellar(1942-1980),  la “piedra de toque” sobresale entre todos, voz testimonial de poeta que tiende a romper, como  en “Acabo de partir de mí mismo”, rompe a lo Cesar Vallejo con “Trilce”, sus influencias, el mismo me lo dijo un día, la forma, la expresión vibran en una renovación  vanguardista en Latinoamérica; y se pronuncia contra ese formalismo del lenguaje. Cesar Vallejo influye en Chema Cuéllar, hasta lo antigramatical de las normas en la escritura: “no soi Chema Cuéllar/ ny soy amigo de nadie/ ny tuve una abuela paralytyca/ ny soi poeta/ ny ciudadano/ny nada/ me vale un pyto que nadie se acuerde de my/ me llevo a san salvador en el bolsillo”. Y entonces  Chema Cuéllar, es poeta que responde a las escuelas de Vanguardia en algunos aspectos de su obra creadora, influenciado también por  las ideas marxistas, impulsada su poesía en un marco de lucha proletaria y liberadora.  Aun cuando en  la mayoría del “Piedra y Siglo” vibre esa  rebeldía social en sus poemas, de los cuales tienen textos muy buenos, dignos de antología, si esculcamos con diligencia  en cada uno de ellos. En cualquier caso, como señala con razón Jorge Vargas Méndez, estamos frente a un grupo de escritores que ha conquistado su propio espacio en la historia literaria salvadoreña. Sabido por medio del hermano Julio Iraheta Santos la publicación de una antología del grupo con apoyo de la secretaria de cultura del FMLN que se titula “Piedra y Siglo y la persistencia del compromiso” como reconocimiento a dicha promoción y me alegra; ojala así hagan con los otros grupos de jóvenes de generaciones posteriores a ellos, sin olvidar a la memoria histórica, tantos grupos, revistas, o poetas y escritores individuales valiosos, como parte del desarrollo cultural que vamos construyendo en el proceso histórico de la literatura identificada con los problemas nacionales para ir conformando como siempre una conciencia nacional de participación liberadora.

De manera queridos lectores que en una segunda parte de este estudio sobre CHEMA CUÉLLAR EN EL TIEMPO, daremos a conocer en próxima oportunidad y pronto sobre algunos aspectos críticos,  estéticos de la poética de cada poeta integrante del mencionado grupo literario Piedra y Siglo que surge en 1966 dentro de este proceso histórico de la literatura salvadoreña.

AVT’/2014.

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