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Jessica Solís víctima del régimen de excepción y militarización

César Ramírez
@caralvasalvador

El régimen de excepción elimina la defensa jurídica que durante décadas fue recurso de los ciudadanos, en paralelo la presencia militar es constante junto a las acciones de la Policía Nacional Civil que convertidos en jueces de la calle, han conformado un modelo de arbitrariedades donde muchos inocentes son “privados de libertad”, precisamente la militarización causó la muerte de Jessica Solís en el Centro Histórico, un terrible acontecimiento que envía en mensaje de la presencia militar hasta en el último espacio civil, si bien es un “accidente” las circunstancias no lo son, ese  evento en esencia negativo comunica  inseguridad, porque nadie está exento de repetir esa suerte de circunstancia, nada podrá cambiar esa historia que conmueve a la nación, el daño esta consumado.

¿Es necesario continuar la militarización indefinida? Me parece que no, esa amenaza de fusiles peatonales comunica muerte accidental de ciudadanos, esos casos sucederán una y otra vez, hasta que culmine en una crisis social como en los años cuarenta del martinato.

Levantamiento militar 1944 por agotamiento constitucional

Existió una sublevación militar contra la dictadura del General Martínez, sus antecedentes  son:  en febrero de 1944 se realizaron reformas a la Constitución de 1939, otorgando la decisión  la Asamblea Legislativa designar al presidente de la República, desde el año 1944 a 1949, esa situación originó un rechazo ciudadano a la reelección indefinida, provocó un descontento general entre ellos oficiales del ejército, que realizaron una sublevación contra el dictador el 2 de abril de 1944 pero fracasaron; los miembros participantes fueron fusilados, pero no olvidados, una lápida del cementerio general les recuerda con gratitud y devoción:  “El pueblo salvadoreño en reconocimiento a la acción patriótica del 2 de abril de 1944, rinde homenaje a sus héroes y erige -por ahora- esta primera columna de su templo a los mártires: Víctor Manuel Marín, Capt. Carlos F. Piche, Capt.  Carlos Gavidia Castro. Capt. Manuel Sánchez Dueñas, Gral. Alfonso Marroquín, Cnel. Tito Tomás Calvo, Tte. Marcelino Calvo, Tte.  Edgardo Chacón, Capt. Mayor Julio Sosa, Tte. Mario Villacorta, Tte. Héctor Cárdenas, Tte. Óscar A. Cristales, SubTte. Ricardo Mancía González.  SubTte. Miguel A. Linares, Antonio Martí Quienes supieron luchar y morir valientemente por la Libertad. San Salvador 2 de abril de 1954”.

Asesinato en dictadura: Adelina Suncín, Altagracia Kalil, José Wrigth

En el libro Memorias de mi lucha revolucionaria: Historias del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) / Hugo Navarrete – San Salvador: Editorial Nuevo Enfoque, 2018 – 362 p. “El aplastamiento de esta insurrección levantó más ampollas. Y ocurrió algo insólito en la historia salvadoreña: todo el país se sumó a una Huelga de Brazos Caídos. Hasta los ferrocarriles dejaron de correr. Esta presión colectiva contribuyó a la renuncia del presidente Maximiliano Hernández Martínez. Durante esta huelga ocurrieron hechos atroces, como el asesinato de Adelina Suncín dentro de su farmacia, fue acusada de ser “romerista” o discípula de Arturo Romero. En esta vorágine represiva también fue acribillada Altagracia Kalil, estudiante del Colegio Guadalupano y José Wrigth, alumno estadounidense del colegio jesuita Externado de San José. A raíz de estas ejecuciones, perpetradas por la Policía Nacional, las embajadas de Estados Unidos, Guatemala y Venezuela se unieron a la petición popular: la dimisión del presidente Maximiliano Hernández Martínez. Algo que finalmente sucedió 37 días después del fallido Golpe de Estado, el 9 de mayo de 1944”.

16 de noviembre de 1989 asesinato de seis padres jesuitas y una empleada con su hija.

Evento que permanece sin tiempo entre nosotros.

Jessica Solís 2025 Centro Histórico

En esa saga de tragedias Jessica Solís se une a la vertiente de ciudadanos víctimas de un régimen de turno inconstitucional, su muerte representa el destino predecible para cualquiera en estos tiempos. Las palabras de Oswaldo Escobar Velado de 1944, se unen a nuestra voz 81 años después.

Romance de las dos mujeres

Valiente Policía

Orden los coroneles.

En los días más amargos mataron a dos mujeres.

Fue enero de alas trágicas y carnes asesinadas.

Las dos murieron muy solas,

Ninguna tenía arma.

Valiente Policía.

Orden de los coroneles.

En esos días más amargos mataron a dos mujeres.

Por Altagracia Kalil vinieron ángeles raros,

Ángeles de ojos profundos al cielo se la llevaron.

Por Adelina Suncín vinieron ángeles nuestros

Ángeles puros de barro para la mártir del pueblo.

Heroínas populares duermen su sueño celeste.

Desde que ustedes murieron se hizo más grande la muerte”. 1

Uno quisiera ser parte de la resurrección de los inocentes, contribuir con un saludo por la vida, levantar una bandera libre de dictadura, sumar alegría por la democracia, pero es tiempo de opresión, ahora: Altagracia Kalil, Adelina Suncín, José Wrigth de 1944, sacerdotes jesuitas 1989 y Jessica Solís nos unen al recordar su altar ciudadano del Centro Histórico. amazon.com/author/csarcaralv

1.  Historias del Movimiento Nacional Revolucionario pág. 19

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