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Ingleses toman el Puerto de San Juan

Caralvá

Intimissimun

El imperialismo inglés o cualquier otro tiene una insaciable hambre por territorios económicamente productivos o con potencial comercial estratégico, así aconteció en Centroamérica al intentar apropiarse de la zona del Atlántico nicaragüense con la Mosquitia y dominar el Puerto San Juan… repasaremos la saga filibustera de aventureros norteamericanos y las acciones inglesas en la misma vertiente punitiva.

Esta condición nos recuerda el accionar de Estados Unidos en Venezuela y Groenlandia… “solo el pasado es verdad”.

Gaceta del Salvador en la República de Centro-América.

San Salvador Junio 1 de 1849

“El gobierno inglés, según comunicaciones delos agentes de Centro-América en aquella Corte, ha declarado terminantemente en estos último días, que el Puerto de San Juan de Nicaragua pertenece a los Mosquitos y que una numerosa colonia se prepara para venirlo a poblar. Estos hechos que nos parecen ya indudables deben llamarnos a consideración muy serias sobre nuestro porvenir. Los pasos de la Inglaterra para apoderarse de los puntos por donde es más practicable la unión de los mares, están a toda luz descubiertos, y tal ocupación no puede tener otro objeto que el de proporcionarse la apertura del canal por su cuenta, para aprovechar sus ventajas y aumentar su preponderancia marítima en ambos mundos.

Nada tendría de particular que esta poderosa nación acometiera empresa tan gigantesca como útil al género humano, lejos de ser éste un mal sería el mayor bien que pueda hacerse a Centro-América; pero los medios que se emplean para conseguir un fin tan laudable, son lo que nos llaman la atención, porque en todos sus procedimiento no se ve otra cosa, que el derecho del más fuerte empleado inconsideradamente contra el débil. No se crea que estos son sueños de cabezas delirantes. La Inglaterra hace muchísimos años dirige su mirada hacia Nicaragua, para abrir paso por su territorio al comercio con muchos mercados de importancia y evitar a sus navegantes la necesidad de cortar dos veces la línea para transportarse a las comarcas occidentales de nuestro hemisferio, sin tener que ir a luchar con hielo y los huracanes en la alta latitud del cabo.

Muchos hechos históricos nos demuestran con evidencia lo que acabamos de manifestar. El año de 1773 los coroneles ingleses Hodgne y Lee levantaron los primeros planos del lago y territorio de Nicaragua y los remitieron a Londres juntamente con otros datos. Antes de esta época, el gabinete inglés tenía diferentes proyectos sobre apoderarse del territorio de Nicaragua y aun ocurrió a las vías de hecho ejecutando varias excursiones, siendo las más notables la que se efectuó en 1740 por el por primer superintendente de la costa de mosquitos y el general Mandyse con ánimo de apoderarse de Realejo; y la que tuvo lugar el de 1780, que según muchos datos, fue una empresa formal con intervención del ministro de Estado Lord George Germain a quién le fueron remitidos los planos de que hemos hecho mención, auxiliada eficazmente por el gobernador de Jamaica Mr. J. Dailing expedición en que perdió la Inglaterra cerca de 4000 hombres[1] y más de tres millones de pesos y que tenía por objeto la ocupación del lago y poblaciones situadas sobre la costa del Pacífico, la cual se desgració por causas que sería muy largo referir en este artículo, lo que ha hecho en estos últimos tiempos con los indios mosquitos creándoles un monarca e improvisando la nación moquitia de la que se declarado su protector, es muy sabido y se ha escrito largamente por la prensa sobre este particular, de manera que es fuera de duda que la Inglaterra calcula sobre el territorio de Nicaragua.

Mientras los proyectos de ocupación permanecían esperando una oportunidad para realizarse; el  establecimiento de la línea de vapores en el Pacífico y las riquezas de California últimamente descubiertas, han venido a llamar la atención de las naciones marítimas y varias casas de Norte América han hecho propuestas e iniciado contratas para la apertura del canal o para un ferrocarril y en estos precisos momentos es cuando la Inglaterra ha decidido la apropiación de los puntos por donde es más practicable la empresa. La apertura del canal es de una inmensa utilidad para el comercio, como se ha dicho tantas veces, pero siempre debe atenderse y considerarse al gobierno dueño del territorio cualquiera que sea su importancia política.

Varios son los puntos que hasta ahora se han designado como a propósito para la apertura del canal y Humbolt ha enumerado hasta nueve, pero entre todos el que ofrece mayores facilidades es el de Nicaragua y por esto la Inglaterra, la nación más capaz de apreciar esta ventajas, le ha dado siempre la mayor importancia y no ha cesado en estas tentativas de apoderarse por lo menos de una gran parte de su litoral. Que el canal sea un bien para todas las naciones marítimas y comerciales, es fuera de disputa; pero que lo sea para nosotros de la manera con que quiere abrirse, es lo que debemos examinar.

Muchos de nuestros hombres inteligentes han considerado la cuestión bajo sus diferentes aspectos y si bien una gran mayoría ha remontado su imaginación al vasto campo de las ilusiones, engolfándose en ideas más lisonjeras, no ha faltado algunos hombres provisores que encuentran dificultades de inconvenientes en la ejecución, y en los compromisos en que puede verse envuelto el país. El canal debe ser objeto bastante codiciado por las potencias marítimas y no será extraño que excite su posesión la ambición y las rivalidades. Tampoco es presumible que quieran recibir la ley de un pequeño Estado, gobiernos acostumbrados a dictarla con una respetable marina. Los empresarios extranjeros se apoyarán en sus respectivos gobiernos, quienes naturalmente deben tomar una parte considerable en sus reclamos, y si acontece alguno de frecuentes trastornos, se tomará de aquí un pretexto para  proveer a la seguridad y continuación de los trabajos por medios que tal vez pondrán en peligro la independencia del país. Sin embargo, atendido el curso que sigue de algún tiempo a esta parte la política del siglo, parece que no debemos llenarnos de tantos temores, pero si nos parece oportuno indicarlos para que se tomen oportunamente todas las precauciones convenientes y no para que se desaliente una empresa que es considerada después de la independencia el mayor bien, para Centro-América.

 

[1] Habiendo perdido más de 3,500 hombres, el 30 de noviembre de 1780 los británicos, habiendo fracasado nuevamente en la toma de Granada, se retiraron. Aquel pequeño territorio del gigantesco virreinato de Nueva España volvía a humillar a los soldados de la Corte de St. Wikipedia.

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