Samuel Amaya
@SamuelAmaya98
La iglesia católica y la ciudadanía en general conmemoró en la plaza salvador del mundo, el 46 aniversario del asesinato de Monseñor Óscar Arnulfo Romero. En la Plaza Salvador del Mundo se desarrolló una procesión de farolitos, una Santa Misa y actos culturales,
Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 en la Capilla de la Divina Providencia, luego de oficializar una misa.
Durante la jornada de este sábado, se colocaron fragmentos de audios de las homilías de Monseñor Romero, donde llamaba a la justicia y a la dignidad de las personas.
La iglesia colocó también al frente a cuatro “angelitos” que representan cuatro profesiones de la sociedad salvadoreña que enfrentan “dificultades” y “crisis”: Médicos y enfermeras, maestros, abogados y periodistas.
La procesión de farolitos se realizó en los alrededores de la plaza Salvador del Mundo con tres estaciones, donde se hicieron reflexiones. En la primera, se reflexionó que Monseñor Romero no ha muerto, sigue vivo en los corazones de millones de salvadoreños. En la segunda estación, se reflexionó que la memoria de Monseñor Romero llama al pueblo a recuperar la denuncia profética. La tercera estación reflexionó sobre los dichosos que están de rodillas ante Dios, en una sociedad que idolatra la riqueza y el dinero.
Luego de la procesión de farolitos, se desarrolló una eucaristía, presidida por Oswaldo Escobar, obispo de Chalatenango; en su mensaje destacó las características de Romero e informó parte de su vida cristiana.
El líder religioso destacó parte de la vida de Romero; nació en Ciudad Barrios, San Miguel el 15 de agosto de 1917; le tocó ayudar a su padre en algunas tareas agrícolas y en la repartición de cartas y telegramas, ya que su padre también era telegrafista y cartero.
Romero se destacó en la redacción y en la oratoria, “él, incluso lo podemos ver en su ministerio de arzobispo, que no tartamudeaba, no tenía muletilla. Romero era una persona de soltura de palabra y de una oratoria increíble”.
“Romero su punto focal fue el respeto a la dignidad de la persona, él estuvo luchando siempre para que toda persona fuera respetada en su dignidad y este es un gran legado para los salvadoreños; todos debemos defender la dignidad de cada persona nos caiga bien o nos caiga mal; la dignidad es irrenunciable y comienza por el respeto”, expresó el padre.
Romero era un cristiano, era un pastor y era una persona que intentó vivir a plenitud el evangelio de Jesucristo, agregó el padre ya que algunas personas lo consideraban activista y no era así, Romero era misionero real de Dios. Romero “amaba a todo el mundo”, el odio no estaba en su diccionario cristiano, enfatizó Escobar durante su homilía.
El líder religioso sostuvo que Monseñor Romero “es el profeta de la justicia social”, pues “así se le ha reconocido universalmente y por eso para nosotros, debemos de aprender a respetarnos los unos a los otros; también, Romero nos recuerda que tenemos que volver a Jesús y a su evangelio”.
Escobar pidió al Señor y a San Oscar Romero que intercedieran por El Salvador.
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