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Un mes antes del hecho ocurrido el 24 de julio de 2025, la abogada asegura haber recibido amenazas de muerte por parte de un seguidor de un youtuber radicado en los Estados Unidos. Así lo relató en el espacio 'Café con PA'IS' Foto Cortesía.

«Fue un aviso»: Betty Arana relata ataque físico tras meses de hostigamiento digital

Saúl Méndez

Colaborador

Durante la entrevista ‘Café con PA’IS’ que se emitió el pasado jueves 26 marzo en el marco del Día Internacional de la Mujer, la abogada Betty Arana brindó detalles sobre la agresión física que sufrió en 2025, la cual atribuye a un fanático molesto por la postura crítica de la abogada frente a políticas estatales que, según señala, vulneran derechos constitucionales impulsados por el gobierno en turno.

Arana explicó que el ataque se da en un contexto de acoso sostenido, que vincula a un youtuber radicado en Estados Unidos de quien prefirió omitir su nombre.

“Ese youtuber está en Estados Unidos y lleva casi dos años atacándome todos los días. Constantemente me insulta, me llama ‘burdelera’, ‘boca sucia’, entre otros calificativos. Es un hostigamiento diario”, manifestó.

Un mes antes del hecho ocurrido el 24 de julio de 2025, la abogada aseguró haber recibido amenazas de muerte por parte de un seguidor de dicho youtuber. Según relató, identificó el vínculo porque el agresor utilizó las mismas expresiones que escucha en esos contenidos. La amenaza no llegó por redes sociales, sino a través de una llamada telefónica directa. “Contesté pensando que era un cliente, pero comenzó a insultarme y me dijo literalmente que me iba a volar la cabeza”, afirmó.

Arana sostiene que la repetición de estos mensajes permite inferir que el discurso de odio difundido en su contra influyó en la amenaza recibida en junio de ese año. A partir de entonces, por razones de seguridad, dejó de atender llamadas directas y limitó su comunicación a aplicaciones de mensajería.

La abogada indicó que conserva los audios de las llamadas, ya que su teléfono está configurado para grabarlas automáticamente. En total, registró dos comunicaciones. Explicó que presentó la denuncia ante la Fiscalía, pero evitó difundir el material en redes sociales para no comprometer su validez como prueba dentro de un proceso judicial. Este hecho ocurrió en junio de 2025.

Casi un mes después, comenzó a detectar presunta vigilancia en su vivienda. Durante una semana, según relató, drones sobrevolaron su casa a una altura aproximada de 30 metros de forma constante. Aunque inicialmente restó importancia al hecho, posteriormente tomó fotografías y las publicó en redes sociales como evidencia de seguimiento, incluso dentro de su residencial privada.

Tras hacer pública la situación, los drones dejaron de aparecer. El último avistamiento ocurrió un domingo. Días después, el miércoles 24 de julio, se registró la agresión.

Un día antes del ataque, Arana había acudido al Centro Nacional de Registros (CNR) en Santa Ana. Según su testimonio, un hombre le solicitó una dirección y posteriormente la siguió, lo que le generó sospechas. Ante esto, decidió resguardarse en una cafetería.

Al día siguiente, un vehículo tipo pick-up, de doble cabina y color ocre, le dio seguimiento. Del automotor descendieron dos hombres, mientras un tercero permanecía al volante. Los sujetos la interceptaron y la agredieron físicamente.

El hecho ocurrió poco después de la denuncia pública sobre los drones y tras las amenazas previas. La abogada aseguró que el agresor había advertido que viajaría a El Salvador para atentar contra su vida. Tras el ataque, solicitó auxilio y la Policía llegó al lugar en pocos minutos.

Durante el incidente, le sustrajeron más de dos mil dólares que llevaba para realizar un depósito bancario relacionado con el pago de impuestos, así como su cartera. No obstante, considera que el robo pudo haber sido una simulación.

Según su relato, el primer golpe, propinado en el estómago, la derribó. Posteriormente, ya en el suelo, fue golpeada nuevamente, resultando con lesiones en las costillas y daños en sus lentes. “Me dijeron que eso me pasaba por bocona y que era un aviso”, afirmó.

Tras la agresión, acudió de inmediato a la Fiscalía para interponer la denuncia. Señaló que la Policía actuó de forma adecuada. No obstante, considera que el ataque no proviene directamente de instituciones estatales, sino de sectores radicalizados.

De acuerdo con las investigaciones, hay una persona capturada que ha brindado información sobre el origen del ataque. Arana sostiene que existen indicios de una posible vinculación con el youtuber que previamente la hostigaba, lo que, a su juicio, evidencia que la persecución también puede originarse desde actores no institucionales motivados por el odio.

La abogada denunció que las amenazas continúan. Indicó que recientemente recibió un nuevo mensaje intimidatorio en redes sociales. Tras identificar al usuario, recopiló evidencia y lo expuso públicamente.

Arana advirtió que este tipo de agresiones se ha vuelto frecuente y destacó la importancia de las recientes reformas legales. Explicó que, aunque el delito de amenazas tiene penas menores a tres años, cuando se comete a través de medios digitales puede tipificarse como delito cibernético, con sanciones de entre cuatro y seis años de prisión.

«Esto implica que quienes emiten amenazas en redes sociales pueden enfrentar cargos tanto por intimidación como por delitos informáticos, lo que representa un avance en la persecución de este tipo de conductas, incluso cuando involucran la difusión de contenido o comunicaciones privadas», concluyó.

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