Redacción Nacionales
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Los 110 salvadoreños más ricos poseen riqueza por $9,723 millones, así lo reveló el economista y presidente de la Fundación para el Desarrollo de Centroamérica (FUDECEN), en Encuentro con Julio Villagrán. Estos ultrarricos pagan los mismos impuestos que un salvadoreño que gana el salario mínimo.
En el desglose: 21 poseen siete mil 423 millones de dólares, 79 salvadoreños poseen dos mil millones de dólares y 10 salvadoreños poseen $300 millones; estos datos son con base a la estimación de 2024. Estas personas no pagan impuesto sobre su patrimonio.
El estudio llamado “Tributación Progresiva para un Nuevo Modelo Productivo, Inclusivo y Sostenible” demuestra que los niveles de desigualdad hacen imposible que este modelo económico no ponga en peligro el contrato social. “Es grave ver como dentro de la riqueza, la concentración ha alcanzado niveles críticos y se fractura la concentración social”.
El 1% de la población posee el 25% de la riqueza, y si se sube al 10% de la población, tiene la mitad de la riqueza y el 50% más pobre de la población apenas llega al 5%. “Es decir, la riqueza del 1% más rico, es 5 veces más que la riqueza de la mitad más pobre de la población salvadoreña”.
Es entonces, que Cabrera considera que El Salvador está dividido por la riqueza; “esto se refleja en el alto nivel de pobreza desde 2020 en adelante, la pobreza, nuevamente está cambiando en el sector rural y urbano”, comentó el presidente de FUDECEN.
Una victoria para las élites fue en 1994 cuando eliminaron el impuesto al patrimonio. Se suprime el impuesto al patrimonio como una herramienta clave para agravar esta riqueza acumulada.
Para ello, FUDECEN propone una metodología elaborada por un centro de investigación situado en Londres, llamada “Tax Justice Network”, donde propone que la política fiscal, para conseguir lograr los derechos humanos de la población, debe de abordar “las cuatro R”; Recaudación, Redistribución, Revalorización y Representación.
El impuesto al patrimonio se impondría sobre la riqueza neta de los individuos, independientemente del rendimiento; lo cual se divide en dos categorías; impuesto sobre patrimonio neto, que se aplican sobre los activos netos de una persona ya sea regular (anualmente) o puntual (ganancias de capital). La otra categoría es sobre las transferencias, se aplican al movimiento de la riqueza y se pueden clasificar como procedentes del donante (impuestos sobre sucesiones o donaciones) o del receptor (impuesto sobre sucesiones o adquisiciones).
El Dr. Cabrera recomendó imponer un impuesto a los más ricos, que incluya inmuebles y activos financieros. Además, recordó que, en El Salvador, hasta 1994, se aplicó un impuesto a los inmuebles, pero el gobierno de ARENA de aquel entonces lo eliminó.
La propuesta a aplicar, dijo Cabrera, está dividida en tres tramos: de 5 a 30 millones de dólares, un 2% de impuesto; de 30 a 100 millones de dólares, el 3.5%; y de más de 100 millones de dólares aplicar el 5% de impuesto. Con el impuesto al patrimonio a los más ricos del país permitiría recaudar más de $447.2 millones, el 29% del Presupuesto de Educación.
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