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¿El Bitcoin ha sido realmente un fracaso?

Por Leonel Herrera*

Hay consenso en las diversas instancias de la sociedad civil sobre que la implementación del Bitcoin, como “moneda de curso legal” en el país, es un rotundo fracaso del actual gobierno.

En su estudio “El Salvador y el Bitcoin: experimento fallido en transparencia y rendición de cuentas”, la organización Cristosal señala la opacidad del gasto aproximado de 329 millones de dólares de fondos públicos en la adquisición de bitcoins, montaje de la infraestructura física e informática de la operación, incentivos y proyectos relacionados”.

Por su parte, el centro de investigación Panorama Económico, en su informe “Dos años de Bitcoin en El Salvador”, recuerda que la normativa que introdujo la criptomoneda al país fue aprobada sin ninguna discusión pública y debate técnico, sin consultar a la población y en un proceso de aprobación exprés que apenas duró cinco horas en la Asamblea Legislativa dominada por el oficialismo. Puede decirse que fue un clásico madrugón perpetrado al mejor estilo de “los mismos de siempre”.

Mientras tanto, la plataforma ciudadana SUMAR por El Salvador destaca, en un comunicado publicado en sus redes sociales, que “el Bitcoin no propició mayor inclusión financiera, no redujo el costo del envío de las remesas, no atrajo inversiones, no generó empleos y El Salvador no va camino a convertirse en el Singapur de Centroamérica”, como prometió el presidente Nayib Bukele, al momento de anunciar su apuesta con el criptoactivo.

Para SUMAR, la implementación del Bitcoin “es un engaño, un acto propagandístico y la ilusión de una utopía digital inexistente”. Considera que los fondos utilizados en este fallido proyecto gubernamental pudieron haber servido para comprar medicinas y alimentos”.

Coincidente con las críticas de éstas y otras organizaciones, todas las encuestas muestran que alrededor del 70% de la población rechaza el Bitcoin y considera que su implementación fue un desacierto gubernamental.

Entonces, si el Bitcoin es un fracaso porque casi nadie lo usa para comprar, vender o enviar remesas, ¿por qué el gobierno lo mantiene? Un gobierno febrilmente obsesionado con la popularidad y el aplauso de las masas, ¿por qué mantiene una medida tan impopular? Si sólo ha generado pérdidas y, además, ha sido un impedimento para obtener financiamiento de organismos financieros internacionales, ¿porqué no se revierte su implementación?

Esta extraña situación lleva inevitablemente a la siguiente pregunta: ¿la implementación del Bitcoin tenía otros objetivos ocultos que sí están cumpliéndose? Dicho de otra manera: ¿hay apuestas no declaradas públicamente en las que el uso de la criptomoneda no es un fracaso?

Actualmente es difícil saberlo debido a la total intransparencia y falta de información que caracterizó la aprobación de la ley y todo el proceso de implementación del criptoactivo. No se sabe si, por ejemplo, estaba pensado para fines de especulación financiera o lavar dinero proveniente de la corrupción pública u otras actividades ilícitas.

Por tanto, es válida la duda sobre si realmente la implementación del Bitcoin es un fracaso o no. Es un fracaso desde el punto de vista de los objetivos de desarrollo económico, avance tecnológico y bienestar social; pero quizás sea un éxito en relación a objetivos desconocidos, y por eso se mantiene a pesar del evidente fracaso y del alto rechazo popular.

La población debería saberlo.

Post data: Todas y todos a marchar este 15 de septiembre.

*Periodista y activista.

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