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Decálogos de Carlos Anchetta

DECÁLOGO PARA NOVELISTAS

Nunca escuches consejos de un poeta. Jamás. Ni en broma.

Nunca escuches consejos de un cuentista. Ni que fueran Chéjov, Kafka o Borges.

Nunca escuches consejos de un dramaturgo. Sobre todo si interpreta los personajes que escribe.

Nunca escuches consejos de un historiador. Ellos solo conocen el modelo APA a medias.

Nunca escuches consejos de un guionista. Si te valoras como escritor, no lo hagas.

Nunca escuches consejos de un crítico. Eso nunca.

Nunca escuches consejos de un periodista. Sobre todo de un periodista.

Nunca escuches consejos de un agente. ¿Por qué tendrías que escucharlo?

Nunca escuches consejos de un editor. El dinero no hizo a Poe, a Faulkner y Kennedy Toole.

Y el más importante de todos: nunca escuches consejos de un novelista. Ellos, al igual que tú, no nacieron novelistas.

 

DECÁLOGO PARA VOLVERSE LOCO

Llena cincuenta vasos de agua una vez por semana.

Corre tras una hoja seca hasta que desaparezca.

Escribe la letra P cinco mañanas seguidas.

Permanece boca abajo diez horas seguidas tres veces por semana.

Apila diez mil listones azules en el brazo derecho.

Escribe la letra O siete tardes seguidas.

Mantén la lengua de fuera los últimos tres días del mes de abril.

Aspira una flor amarilla tres horas seguidas a principios de marzo.

Escribe la letra M durante doce noche seguidas.

Bebe cincuenta vasos de agua una vez por semana.

 

DECÁLOGO PARA AMAR A LOS GATOS

No tengas uno por moda, por ir contracorriente o porque es cool.

No les pongas nombres. Eso nunca funciona.

No esperes que se comporte como un perro.

Tú eres una de las miles de cosas de su territorio.

No intentes ser gracioso y juguetón con ellos cuando descansan.

No les pongas ropa humana estúpida.

Déjalos en paz.

No interrumpas su sueño.

Ama y aprende de su libertad.

Se irán cuando menos lo esperes y cuando tú ya seas libre.

 

DECÁLOGO PARA SER UN HIJO DE PUTA

Deja de ir a la iglesia. Libérate de esos amos antiguos.

Cree un poco más en el diablo, en los hombres.

Bebe un poco de alcohol y come algunos hongos alucinógenos.

Haz realidad todas tus fantasías sexuales.

Bebe más alcohol y come más hongos alucinógenos.

Di siempre la verdad.

Haz lo que se te dé la gana.

Ríe, llora y maldice sin pensarlo.

Húndete en todas las aberraciones posibles.

Sal del pozo de los excesos. Ya serás libre.

 

DECÁLOGO DEL BUEN POLVO

Empieza por besos, caricias y mordeduras en los labios, el cuello y las orejas.

Lame y chupa sus senos en diferentes ritmos sin centrarte únicamente en sus pezones.

Mete una de tus manos en su entrepierna y estimula su clítoris con tu dedo índice.

Toma una mano de ella y ponla en tu pene erecto para que lo acaricie sobre el pantalón.

Desnúdala y lame sus labios vaginales y su clítoris entre dos y tres minutos sin usar los dedos.

Párate frente a ella y sin desvestirte saca tu pene para que lo chupe entre dos y tres minutos.

Vuelve a lamer sus labios vaginales y su clítoris entre dos y tres minutos pero esta vez introduce uno o dos dedos para que se venga.

Párate nuevamente frente a ella para que te vuelva a chupar el pene mientras te terminas de desvestir.

Acuéstala y penétrala de forma suave ente uno y dos minutos.

Si sientes que te vienes en poco tiempo sácala y succiona su clítoris medio minuto, sácala y succiona su clítoris medio minuto, sácala y succiona su clítoris medio minuto. Después de tres o cuatro veces durarás hasta que ella se corra una o más veces. Ahora descansa un poco.

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