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Cultura de violencia 2019

César Ramírez
@caralvasalvador

Hace algunos años enviar al ejército a las calles en la nueva era democrática se convertía en un signo de inconstitucionalidad, un cortejo de abogados defensores de la constitución enviaban recursos a la Sala Constitucional, se negaba todo recurso financiero hacia los proyectos de Seguridad Nacional, incluso el impuesto a las telefónicas por llamadas internacionales destinado para ayuda a policías y soldados fue derogado.

La interpretación política de todo contexto histórico destruye la racionalidad nacional, por esta razón no se puede planificar a mediano plazo y se suprimen secretarías estratégicas con más de treinta años de vigencia como la de Planificación, Inclusión Social etc.

Se trata de satanizar la imagen del partido político opositor.

Ahora se desarrolla un plan de seguridad con un despliegue armado que solo recuerda el conflicto civil, acá no se trata de “defender a las maras”, “abogar por terroristas”, “apología Maniquea”, “opositores del bien común” etc. como se acusa a quienes pretendemos que funcionen las instituciones, el objetivo es la República y su historia.

Muchos de los valores democráticos conquistados durante años terminan ahora por los discursos de éxitos armados, muy parecido al coro de la violencia en la guerra civil, es la “paz armada” sobre cientos de cadáveres; muchos de los cuales son inocentes.

Vivimos una creciente “militarización” lo cual no es más que la violencia legal ampliada, creemos que construimos una nueva era, ese despliegue es un recurso poderoso en la disuasión, prevención, ejecución, puesto que la sociedad lo percibe como presencia, pero es el mismo esquema del siglo pasado, poco a poco se elimina la humanidad, el evento legal, la comunidad jurídica, el sujeto aniquilable… etc. pero atención ese esquema puede enfilar contra todo opositor, todo librepensador, todo aquel que no coincida con ese marco cultural violento será objeto de represión, puesto que no se admiten disonancias, ni opiniones diferentes, en general no existe tolerancia democrática.

Si en un primer momento el enemigo es aquel identificado históricamente que reproduce el terrorismo “local”, esa frontera puede cambiar a “enemigo opositor”; las declaraciones divulgadas hace un tiempo: “dos miembros de FMLN han financiado a las maras”, “ellos tienen dinero, hay que recordar que gobernaron por diez años y tienen dinero. Ahí tienen Alba Petróleos…” recuerdan la historia conocida.

www.cesarramirezcaralva.com

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