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Consideraciones en torno a la última encuesta de La Prensa Gráfica

Luis Armando González

Es preocupante que se de crédito a una encuesta como la de La Prensa Gráfica que violenta la ética básica de la investigación científica. Claro está, medicine La Prensa Gráfica no es un centro de investigación científica; por consiguiente, sickness no tiene sentido pedirle que haga lo que no puede. Sin embargo, no se le puede excusar por sus fallas garrafales y sobre todo por la manipulación aviesa que hace de un instrumento científico. No cabe duda que La Prensa Gráfica no le interesa aportar al conocimiento de la realidad nacional; más bien –como se hace en las estrategias de mercadeo— lo que busca con su encuesta es orientar la percepción ciudadana en una determinada dirección: fijar en la mente de las personas la idea de que el Presidente Salvador Sánchez Cerén es un mal presidente. Es decir, el objetivo de esa encuesta es generar la percepción que supuestamente se está descubriendo. Es un truco viejo, que es usado en la promoción de marcas… y también en la política. Se busca crear una percepción, se busca crear una opinión a partir de su presunto hallazgo. De ahí la falta de ética y de rigor. No es casual, dado el objetivo evidente de la encuesta, que las preguntas centren en el Presidente de la República. Las anotaciones que siguen a continuación son un llamado de atención acerca de una encuesta que, sólo por desconocimiento, se puede tomar en serio.

1- Una encuesta de opinión pública es un instrumento de investigación social que sondea percepciones ciudadanas en torno a determinados temas. Es un instrumento para acercarse a la subjetividad de las personas, no a la realidad efectiva para lo cual existen otros medios más objetivos.

2- Una encuesta de opinión—para ser un instrumento útil de investigación—debe cumplir con una serie de requisitos técnicos, analíticos e interpretativos que, de faltar o de ser violados, hacen del mismo algo inservible o incluso algo que puede ser manipulado.

3- Asimismo, la naturaleza del instrumento y la información que se recaba con el mismo impone límites a las conclusiones que se puedan extraer. Se trata de conclusiones probables y aproximadas, no de verdades irrefutables.

4- Los aspectos involucrados en una encuesta de opinión son los siguientes: a) la boleta de encuesta, que contiene preguntas que se hacen a los entrevistados a partir del interés de quien las elabora; b) la selección de la muestra, que es una porción de un universo poblacional más grande; c) el procesamiento e interpretación de los datos obtenidos.

5- Por regla, los resultados de una encuesta de opinión valen de forma directa únicamente para la muestra, mientras que para el universo del que esa muestra fue tomada sólo se pueden hacer estimaciones probables.

6- Hay distintas maneras de violentar los requisitos anteriores. Por ejemplo, no es inusual que determinadas casas encuestadoras seleccionen una muestra que sea idónea para sus intereses, es decir, para las respuestas que quieren encontrar a sus preguntas. Tampoco es inusual que se manipulen las respuestas cuando se hacen las entrevistas o cuando se procesan los datos.

7- Una grave violación a la ética científica la constituye la interpretación sesgada de sus resultados. Una de las prácticas más comunes consiste en hacer afirmaciones que, siendo válidas para la muestra, se atribuyen (generalizándolas)  al universo poblacional del que esa muestra fue tomada.

8- Sin mayor esfuerzo de análisis, es evidente que la última encuesta de La Prensa Gráfica viola flagrantemente las exigencias éticas y científicas propias de ese instrumento de investigación. Lo hace en dos momentos: el primero, cuando sostiene que “el 53% de los salvadoreños desaprueba el trabajo realizado por Salvador Sánchez Cerén en su primer año y medio de trabajo”.  Lo correcto es decir que el 53% de la muestra tiene esa opinión. Si se entrevistó a 1,200 personas –esa es la muestra poblacional de la encuesta—un poco más de 600 personas tuvo esa opinión al momento de ser entrevistada. No es un simple descuido sino una manipulación alevosa y mal intencionada: con mayúsculas de anota: PRESIDENTE REPROBADO.

9- Otra violación a la ética científica es la afirmación siguiente: CASI TODO EL MUNDO ESTÁ INCONFORME. Ninguna encuesta de opinión –ni la realizada por La Prensa Gráfica ni cualquier otra– permite realizar afirmaciones de ese tipo. Si concluir semejante barrabasada fuera fruto de la ignorancia el asunto se resolvería con un curso de metodología de la investigación; pero lo que hay es una intención de mentir y manipular a la gente. El afán de manipular y mentir se hace claro en lo que se dice a continuación: “Los salvadoreños entran en la recta final de 2015 con la sensación de que este fue un año oscuro y que no hay algo que muestre que hay un cambio de rumbo para bien”. Lo correcto es decir “los salvadoreños entrevistados…”.

10- Que falta de respeto más grande para los salvadoreños y salvadoreñas. LPG Datos no tiene derecho a extrapolar resultados obtenidos de un grupo de personas –1, 200— a toda la población ni mucho menos a “casi todo el mundo”.

11- Si hubiera normativas que sancionen el mal uso de instrumentos científicos no cabe duda de que La Prensa Gráfica se le aplicarían por esta encuesta que viola la ética y el rigor científico de manera flagrante. La Prensa Gráfica no es una institución científica; no debería usurpar funciones que no le corresponden. Tampoco la gente debería ver sus sondeos como un aporte al conocimiento, pues lo que hacen es distorsionar el conocimiento de la realidad. Y eso, no por ignorancia –que quizás la haya— sino por mala fe y afán manipulador.

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