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Doctor Ángel Ibarra, ecólogo. Foto Diario Co Latino/Cortesía

“Ante la crisis civilizatoria, la cultura del biocentrismo”: Ángel Ibarra

Gloria Silvia Orellana
@GloriaCoLatino

“Quisiera que dejáramos de ver las diferentes crisis mundiales como algo aislado, no se trata de crisis sanitarias, climática, social, migratoria o política. Esta es una sola crisis, una global, sistémica, es la crisis civilizatoria”, comentó el ecologista Ángel Ibarra, en entrevista exclusiva para Diario Co Latino.

Ibarra, un convencido de la “ecología política”, que estudia desde la academia los planteamientos de la injusticia ambiental y la sobrexplotación de recursos y vinculados a procesos sociales y políticos, aseguró que la humanidad vive en este momento un “colapso socio-ambiental”, al que se deben buscar alternativas de solución.

-¿Crisis Civilizatoria?

Estamos viviendo actualmente a nivel mundial un momento de colapso socio-ambiental que se expresó en marzo del 2020, con el inicio y la diseminación rápida de la pandemia causada por el Coronavirus, que paralizó a casi toda la humanidad, a la economía y en donde se cerraron fronteras, los confinamientos masivos y todo lo demás, que se dio y que continúa y ha mutado.

La pandemia fue como la gota que derramó el vaso y la expresión de esta crisis global y sistémica y por esto tiene una dimensión civilizatoria. Es decir, el futuro que nosotros preveíamos en los años ochenta, cuando se instauró la globalización neoliberal, como la forma hegemónica para el mundo, que comenzó con Ronald Reagan, Margaret Teacher y el consenso de Washington.

Y se experimentó por primera vez, en Chile, poniendo en el centro el achicamiento del Estado y el reino del Mercado, pero, sobre todo eso, se mercantilizaron elementos fundamentales para la vida digna. Ese futuro que previmos es lo que estamos viviendo actualmente.

-¿Cómo afectó a países como los nuestros?

Todo esto ha sido motorizado por el sistema capitalista, en su fase superior que es la globalización económica neoliberal, y que se ha venido llamando últimamente como la “financiarización” (capital financiero en el funcionamiento económico) de la economía mundial.

Esos gérmenes que se desarrollaron a lo largo y ancho del mundo han afectado principalmente a los países pobres que han seguido sobreexplotados y han seguido con el tema del extractivismo. En donde se han agravado los derechos laborales y sociales, incluso, en los países desarrollados como los europeo y eso lo estamos viviendo actualmente.

Es una lástima que aquí en El Salvador, parece que no nos damos cuenta o no lo hacemos realmente, que esta debe ser una discusión seria de cómo los problemas que está teniendo nuestro país, están vinculados ni más, ni menos a la omnipresencia del Sistema Capitalista Neoliberal.

-¿Cómo realmente impacta?

Estamos siendo parte como región centroamericana y como país, somos seriamente afectados en todo ese orden mundial. Y cuando observamos que la moda y el énfasis del actual gobierno del presidente Nayib Bukele es precisamente profundizar el neoliberalismo. No hay duda, es el anuncio que el futuro no solo ya nos alcanzó, sino que es grave la situación.

En lugar de debatir sobre la prosperidad, comodidad y estabilidad social, estamos entrando a esta situación en donde la inestabilidad, el agravamiento de las condiciones ambientales, el agravamiento de los derechos de amplios sectores de la población estarán en condiciones comprometidas y será lo común y corriente.

Y la crisis climática, migratoria y sanitaria que se profundiza, no la podemos dejar de ver, sin su origen que es la matriz Capitalista. Y esto se tiene que atender si queremos plantear verdaderas soluciones a esta grave situación que estamos viviendo.

-¿Cuál es la situación de El Salvador, frente a esta crisis civilizatoria?

En El Salvador las condiciones son más difíciles que en otros lugares, porque aquí es apremiante la crisis ecológica y en la región centroamericana, -lo dice IPCC- somos de las regiones más seriamente afectada por los impactos del Cambio Climático.

Nosotros debemos hacernos cargo en Centroamérica y particularmente en El Salvador de la extensión y profundización del impacto de lo que llamamos el Corredor Seco. Al hablar de esto nos referimos a 105 municipios del territorio salvadoreño, en donde ya se dio un “cambio de estado” en el régimen de lluvias, o sea, un aumento de las sequías en medio de la temporada de lluvias.

Y esto hace que el conocimiento tradicional y la forma de cultivo impuesto por la Revolución Verde, desde hace más de 60 años en el país, realmente conduzca a los pequeños agricultores hacia el fracaso. Se deben establecer nuevas técnicas, modalidades y especies de cultivo, incluso, para que esta gente no pierda sus cosechas todos los años, deterioradas por la sequía o por inundación.

Inundaciones por lluvias en la ciudad de San Salvador. Foto Diario Co Latino/Cortesía

-¿Un daño permanente con los recursos naturales y las poblaciones?

El año 2020 fue uno de los dos años más calurosos que registra la historia moderna a nivel mundial. Y pese a que teníamos al fenómeno de La Niña (más lluvias), tuvimos una temporada ciclónica activa en el Caribe, que se despidió con dos huracanes destructivos en el Atlántico y afectó seriamente a Nicaragua, Honduras y Guatemala.

Y que gran parte de esa gente afectada, lo único que les quedó fue mirar hacia el Norte, esta gente afectada por los dos huracanes organizó las migraciones colectivas hacia los Estados Unidos, a sabiendas de la situación de total precariedad en que iban, incluso, del trato que recibirían en las fronteras de Guatemala y México y las políticas migratorias no solo de (Donald) Trump, sino de Joe Biden.

-¿Qué margen de maniobra le queda a las organizaciones y población?

En El Salvador vivimos el día a día, en una realidad en donde la mayoría no tiene trabajo y le preocupa no tener trabajo mañana. Que sus preocupaciones las ocupa que no tiene salud y quizás tampoco la tendrá mañana. Y que hace milagros para llegar a final de mes, entonces, está más preocupada por subsistir que del futuro inmediato.

Aquí, en el país hablamos de crisis climática después de una inundación o hablamos de cambio climático después de una fuerte sequía: luego pasan los impactos y la tierra deja de estar húmeda o seca y pasa la preocupación por el clima. Entonces, esa capacidad de prevenir de introducir en nuestra conducta sobre la crisis que vivimos, no ha llegado a la conciencia, al sentido común de la gente. Y tenemos que hacerlo porque son daños que se vuelven irreversibles y en un momento es tal, hablando del clima vamos a llegar a puntos de no retorno.

-¿Cuál diría es la línea del Gobierno sobre el tema?

Esta situación está por profundizarse y estos problemas no son abordados por este Gobierno. Además, borraron los pasos pequeños que se habían dado en materia de sustentabilidad, los cuales no se dieron sobre la base de una percepción rápida, sino que hubo un estudio detallado de la problemática del agua, los riesgos y suelos en el país y sobre esa base, se planteó durante el gobierno pasado, el Plan Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos; el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y los Planes de Restauración.

Y, estos planes no solo fueron tirados al basurero por la actual administración, sino que, los han ignorado, ni siquiera los leyeron o calificaron y hubieran decidido aplicarlos o renovarlos pero sencillamente los ignoraron. La cooperación española que apoyó con 4 millones de dólares al establecimiento de esos planes fue en vano, ahora están empolvándose y se abandonaron esos primeros pasos que habíamos dado en función de la sustentabilidad.

-¿Cómo abordar entonces una solución integral?

Yo afirmo que frente a esta situación y lo que planteamos desde la ecología política, es el tema de la rebelión social. Tenemos que luchar y trabajar más y duro, para convencer a la población que es víctima, que sufre los impactos y que debe transformarse de víctima a sujeto de derechos, e incorporar en su visión de la tierra y ecosistemas como seres vivos.

Debemos apostarle a esta visión que ya no se puede valorar a la naturaleza porque me sirve a mí o porque se puede vender o explotar; esa visión extractivista que tienen las grandes transnacionales y aquí se replica con las oligarquías criollas. Hay que pasar a una visión más biocentrica, e incorporarla en nuestra vida y sino cuidamos de ella estamos caminando de manera acelerada hacia el ecocidio, hacia el colapso y la irreversibilidad de los daños. Porque está en peligro es la supervivencia de los seres humanos particularmente de los empobrecidos.

-¿Un país inviable para vivir?

Aquí se ha perdido, fruto de la mentalidad del presidente (Nayib) Bukele, el sentido de procesos, ahora todo es virtual, espontáneo, y todo se puede resolver con la tecnología de la comunicación. Y eso está alejado de la realidad, el pueblo salvadoreño tiene muy poco tiempo para revertir la crisis socio ambiental que padecemos.

Somos de los pueblos más amenazados en donde su territorio se vuelve inviable por condiciones ambientales. Y que casi es inviable en materia de seguridad, y está comprobado por la gran cantidad -especialmente jóvenes- que son expulsados que desafían y arriesgan sus vidas por salir huyendo de su país.

-¿Cuál es la esperanza ante esa realidad?

Se han realizado dos grandes marchas. La primera, el 8 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, miles de gentes demandando un ambiente sano y la protección ambiental. Y la segunda, el 26 de junio, la marcha por los derechos de la Población LGBTI, que asediados por los medios oficiales, ninguneados por las políticas estatales, salieron a marchar para exigir sus derechos y tomando conciencia frente al deterioro de los derechos sociales, deterioro de las políticas públicas y el deterioro de la participación social.

Lo interesante fue que ambas expresiones sociales se enfocaron en la “resistencia social”, cuando este Gobierno trata de aislarse más de la gente, meterse en su burbuja y gobernar desde allí, el pueblo y las organizaciones sociales comienzan a manifestarse. Y ya no en el dilema de izquierda o derecha, sino una convocatoria mucho más plural, es un fenómeno que se está dejando atrás.

Si el gobierno tomara decisiones orientadas hacia el mejoramiento de calidad de vida, la inclusión de sectores marginados, el respeto a la naturaleza, la protección ambiental, fuera otro gobierno que no tendría que adormecer con su activa política propagandística a la población.

-¿Realmente se puede vencer el neoliberalismo?

El neoliberalismo no es una cuestión solo económica, también se ha planteado sobre la base jurídica que en lugar que el Estado sea mediador de las diferencias sociales, lo regule el Mercado. Significa un Estado desapareciendo de la economía y el escenario social. Y que cuando la población que no es beneficiada en primera instancia se habla de “derrame” hacia políticas sociales que es el tema de los subsidios.

Margareth Teacher, la primera ministra de Inglaterra, dijo que el Neoliberalismo es la primera alternativa que no tenía alternativas, pero en poco tiempo hemos visto que el Neoliberalismo ha quebrado y fracasado, lo vemos en Latinoamérica y pasa también en Europa misma, las políticas impulsadas incluso por los países llamados de izquierda han fracasado entonces tenemos la obligación de superarlo, poniendo la vida sobre el mercado y fomentando la cultura del biocentrismo.

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