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Alberto López Serrano, Poeta. Foto Diario Co Latino/Cortesía.

Alberto, un poeta del siglo XXI que cultiva las formas clásicas

Jacqueline Vásquez
Colaboradora Diario Co Latino

Alberto López Serrano es un poeta graduado de  profesor de inglés en el año 2005 y de matemática en el año 2009, al escribir desde muy joven ha de demostrado el talento en las creaciones clásicas, especialmente el soneto. El soneto se originó en el siglo XIII, una forma que Alberto cultiva en la actualidad, el interés por otras leguas lo ha llevado a elaborar adaptaciones y traducciones de los poemas que él escribe. Ahora es Director de La Casa del Escritor, forma parte la “Cofradía del poeta enamorado”, dirige los “Miércoles de poesía” en los Tacos de Paco desde al año 2008, y organiza el “Festival de Amada Libertad” desde 2014.

¿A qué edad se le despertó el interés de por escribir poemas, específicamente sonetos?

El interés genuino fue a los 19 años, más o menos en el 2002. Antes escribía otras cosas como un recuerdo con el que llenaba cinco páginas, pero de ser consiente y decir “quiero escribir un poema” fue cuando tuve acercamiento técnico a un soneto que alguien me dedicó, al escribirlo como prólogo de una plaqueta que me publicaron en un taller de poesía. Busque un libro de métrica del autor español Antonio Aquile para comparar técnicamente el soneto que me dedicaron. Eso fue  lo que me llevo a decir “voy hacer uno”.

¿Qué autores lo influenciaron en sus primeras lecturas de poesía clásica?

En el 2002 uno de los autores que más me motivó para escribir fue la poesía de William Shakespeare. En la biblioteca de la universidad donde estudiaba prestaba libros de poesía o de la antigüedad más que de mi carrera pedagógica. Fue Shakespeare el que me dio la pauta para hacer poesía.

  

¿Aparte de Shakespeare?

Inicialmente la influencia de la música que escuchaba en aquella época Alanis Morissette, Mariah Carey y Mónica Naranjo; y del país el que me motivo y se quedó conmigo fue Raúl Contreras.

¿Qué opina de Serafín Quiteño es muy poco leído?

He leído varios de sus poemas, no su obra completa. Él era muy amigo de Salarrué y Claudia Lars, de Serafín me atrapó como de Raúl Contreras la métrica clásica usada con mucha soltura, sin amarrares ni cargas de artilugios, más bien con un lenguaje natural, es decir, como el aire que uno toma al hablar junto con la cantidad de sílabas que se  puede emitir. Se cree que la métrica es un artilugio ficticio pero viene de la forma física biológica en la que el ser humano emite sonidos en su idioma.

¿Cómo fue su experiencia al escribir sonetos y el contacto con sus primeros talleristas?

Estuve unos meses en un taller en Soyapango se llamaba “Serpiente Emplumada” que se deshizo pronto, no vimos métrica. Fue entonces el inicio, el germen de escribir, de buscar de manera muy personal la construcción de un soneto, contaba con mis dedos y hacia ajustes al poema.

¿Y las observaciones que hicieron a sus primeros poemas, los poetas de mayor experiencia?

En general lo que yo escribo nunca lo muestro sino estoy conforme, nunca le expuse a nadie un soneto para que me lo revisara porque ya estaba hecho con toda la norma. Tal vez los comentarios de Roberto Laínez quien me decía que pusiera una carga de preguntas sobre el contenido, pero no de la forma.

¿Y por qué solo el soneto y no ovillejo, coplas o romances? 

Porque es el que comencé a escribir. Sí, tengo otras formas métricas en las que anduve explorando. Por ejemplo, en mi último libro que tiene diez partes, cada una corresponde a una estructura distinta, hay décimas, liras, cuartetos, sonetos e incluso poesía de verso libre, aunque para mí siempre hay una métrica libre, hay musicalidad, un ritmo intencionado ya que no es solo lanzarse al aire con las palabras sino que tiene una intención sonora que se incluye en el verso, también tengo romances.

¿En qué lenguajes ha escrito sonetos, en náhuatl?

Es un intento de adaptar el ritmo del soneto clásico a la lengua náhuatl, fue algo muy personal. Tengo algunos poemas en inglés, pero muy pocos. En mi libro “Canto para mis muchachos” en el segundo prologo hay un texto que  escribí en griego dedicado a la diosa afrodita, tengo adaptaciones de algunos de mis textos a la lengua sintética de Tolkien, al sindarin de los elfos de la tierra media, y del elfo clásico (traducciones más bien).

En cuanto a la práctica del endecasílabo en otras lenguas ¿Cuál es la diferencia y similitudes al componer un soneto?

Lo comparo con esto: hay gente que le gusta escribir haiku, si usted escribe japonés hágalo porque es una herencia de tradición japonesa. El soneto es de tradición y herencia compartida en la familia latina. El endecasílabo viene de una cuenta latina, ya existía en la lengua romana, después se adapta a un metro fijado para las lenguas hijas del latín: italiano, español, francés. Partiendo de esta fijación el metro se ejecuta en cada idioma según la cantidad de aire que se absorbe, va de ocho a once sílabas, en todo caso vienen otras lenguas que se ven enamoradas de la poesía porque les gusta mucho la musicalidad y plasticidad de jugar, por ejemplo, el inglés es una lengua más aguda, son monosílabos, las palabras de este idioma no se comportan como las del español, los acentos, las sílabas tónicas o átonas, es diferente  porque las sílabas son breves y largas, las rimas son femeninas y masculinas, es otra forma de construir y que se adapte al menos al conteo silábico.

¿Existe la probabilidad de que se rompa o se juegue con el axis rítmico, las prescripciones?

¡Claro que sí! es posible. Si bien hay fijado una forma clásica del soneto, también hay muchas variantes, se le cambia forma a la rima, enriquece al soneto para que no se quede monótono. El endecasílabo tiene diferentes tipos: heroico, enfático,  melódico, sáfico, según la acentuación de las palabras, por ejemplo, si comienzas con un verso enfático todos tienen que ser del mismo en el poema, eso cansa, los himnos de guerra eran así… Poder combinar los ritmos y la diversidad de endecasílabos enriquece y puede dar pie para que no se sienta aburrido un soneto.

¿Sabe de alguien que lo haya hecho, usted lo ha puesto en práctica?

¡Si claro! Por ejemplo, los que se llaman sonetillos porque son de versos cortos, hay otros de versos muy largos de hasta veinte sílabas dentro de una estructura.  Yo tengo poemas en forma inglesa que no tienen espacios entre las estrofas, y sonetos en los que uso rimas asonantes, algunos poemas con versos blancos. Jugar con esa forma entre lo libre y lo prescrito son fronteras con las que se puede jugar y no quedarse encasillado en una sola forma.

¿Podría hablarnos de sus futuros proyectos literarios?

Mi último libro salió en 2014, son pocos los proyectos en los que puedo decir que “tengo un proyecto literario” en general mis libros han salido de textos que estaban sueltos con los que hice una unidad clasificándolos por forma y estilo, han sido dos o tres libros de los seis que tengo, en los que he pensado construirlos con temática. Estoy trabajando un libro bien amplio que mezcla no solo todo tipo de formas sino también de contenido.

¿Y los miércoles de poesía?

Son espacios para mostrar la obra, para sondear reacciones tanto métricas, técnicas y de contenido ante el público o compañeros poetas, también es una forma de apoyar a los artistas para que se creen vínculos, por ejemplo, a mí me llamaron para ser parte de la “Cofradía del poeta enamorado” que está conformado por gente que escribe sonetos en el país. Estos espacios catapultan hacia el público para que conozca la obra del artista, es una forma de motivar a seguir escribiendo y que el trabajo literario puede ser mejor.

¿Qué futuro visualiza en el interés de escribir métrica clásica por parte de las nuevas generaciones?

Es muy poco el interés que existe. Me han buscado para dar talleres de métrica, desde el 2008 para acá se ha reducido la inquietud por lo clásico, lo ven como un vehículo hacia otra cosa… En un taller general de poesía se mezcla métrica para quien quiera usarla como un ejercicio de ritmo o para sondear capacidades, hacer un soneto, una lira o una décima. Hay personas ya mayores como Carmen Huguet, Cristina Orantes, Roberto Laínez y otros que mantienen la estructura. Es una forma que se mantiene.

¿Cuál es su mensaje para las personas independientemente de la edad o condición social que estén interesadas en escribir y publicar en el país?

Buscar acercamiento a los escritores del país, apoyar a quienes ya lo están haciendo que puede ser reciproco, también no deben desanimarse porque primero debe ser un interés personal ya que hay cosas externas que bloquean con ideas como: “(…) eso aquí no se vende y de la poesía no se va vivir”. Esto es personal y como dicen: “la salvación es personal” que la obra que uno trabaje hable por sí misma, el reto es que sea una obra buena, si yo voy a ofrecer un vaso de agua, que sea un buen vaso y que el agua sea sincera, que sea agua y que no sea otra cosa.

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