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jueves , 23 noviembre 2017
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Venezuela: hacer la vida Imposible a los demás

*Carlos GirónCarlos Girón S.

Retomo el tema que encabeza este trabajo, buy por los tantos ángulos y enfoques bajo los cuales se puede abordar con acierto, stuff y que sigue siendo de candente actualidad.

El caso de Venezuela y su Gobierno actual con Nicolás Maduro, es un clásico ejemplo de ese prurito de muchos mortales, a quienes les apasiona tomar a alguien para hacerle la vida imposible por el solo afán de eso, de no dejarlo vivir en paz, de atacar, bloquear y censurar todo cuanto hace, así sean cosas buenas y laudables en beneficio de terceras personas o conglomerados necesitados.

Clásico ejemplo también ha sido el del presidente saliente de nuestro país, Mauricio Funes, a quien muchos pusieron el más feroz empeño en hacerle su trabajo imposible, manteniéndolo bajo un permanente bombardeo de críticas, censuras y desaprobación de sus muchos programas y proyectos para beneficiar a la población, particularmente la de los sectores más vulnerables, como se dice. Vimos cómo en estas postrimerías se le hizo objeto de graves calumnias y difamaciones, ante las cuales fue obligado a defenderse y pedir sanciones para los calumniadores y difamadores, recomendando quitarles el fuero de la inmunidad parlamentaria para que puedan ser sentados en el banquillo y responder por sus delitos. Y sentar un precedente que sería histórico, como muchas, muchísimas de las acciones de la Administración Funes. El presidente ha reiterado que no retirará las demandas contra ellos. El pueblo espera que no eche pie atrás, que se mantenga firme, pues está en lo correcto y justo. Hay que acabar con las impunidades, más con las que se amparan en inmunidades.

La vida imposible vienen haciéndosela también al presidente Nicolás Maduro, de Venezuela, grupos de extrema derecha, conjurados con fuerzas mercenarias del exterior. Desde febrero pasado, tales grupos, azuzados y soliviantados por intereses oscuros, han mantenido concentraciones de protesta y ataques por esto y por aquello y demandar la dimisión del gobernante, a quien se ha tenido la osadía y estupidez de tildar de “dictador”….

Que se recuerde, jamás los dictadores han sido amigos de convocar a opositores a reuniones para dialogar y escuchar sus  quejas y reclamos, como tampoco instalar mesas para propiciar la paz. Maduro lo hizo en plena efervescencia y virulencia de los grupos revoltosos alentados por el propio Henrique Capriles, frustrado varias veces en sus ambiciones presidencialistas, así como por la diputada en buena hora desaforada y destituida de su curul en la Asamblea Legislativa venezolana, María Corina Machado.

Es claramente ostensible que las revueltas y actos incendiarios provocados por los grupos mencionados tienen como fin único crear un clima de inestabilidad política, social y económica pretendiendo evidenciar la supuesta incapacidad de Maduro de gobernar a Venezuela y llevarla por el camino del progreso y la abundancia. Y ha sido lamentable y censurable a la vez el que algunos sectores empresariales se hayan prestado para tan condenables maquinaciones, como lo han hecho creando una ficticia escasez de alimentos básicos para encolerizar al pueblo y encender más sus condenas y reclamos al gobernante. Igual  de censurable es la conducta de grupos que se dicen universitarios, dedicados al vandalismo y la destrucción de bienes de propiedad ajena. Tales acciones se adivina que vendrían a servir para propiciar un clima que justifique una invasión extranjera como ya lo vimos en otras latitudes donde se perseguían objetivos malvados.

En Venezuela, sólo los idiotas no alcanzarán a advertir el mismo objetivo fundamental al desencadenar el clima caótico y peligroso, de zozobra que hacen vivir al noble pueblo venezolano.. Nicolás Maduro lo ha declarado tajantemente: “Si hay protestas, está claro: Estados Unidos quiere nuestro petróleo”.

Por el otro lado está “el mal ejemplo” que como gobernante honesto y al servicio de la Patria que es Maduro, consagrado –como heredero de Hugo Chávez— a servir y trabajar denodadamente por el pueblo, por su bienestar, su progreso, su emergencia de la pobreza y las enfermedades. Hace sólo unos días aumentó en un 30% el salario mínimo y las pensiones. Su interés es que la riqueza del país sea distribuida entre sus habitantes y no que sea para usufructo de los sectores poderosos acostumbrados a obtener todas las ganancias para ellos solos a costa de sangrar y esquilmar a la población. Por eso, para ayudar a las economía familiares, Maduro limitó en un 30% las ganancias de los comerciantes, en desquite de lo cual corrieron a desabastecer los anaqueles de supermercados, mercados y tiendas, para achacarle la crisis al Gobierno, acusándolo de imprevisor.

Como a Hugo Chávez (que en paz descanse), a su sucesor, en todo sentido, nadie se ha atrevido a señalarle que esté lucrándose del ejercicio del gobierno, como es la tónica en la inmensa mayoría de países de nuestra América Latina. Gobernantes como ellos sienten que es suficiente con el honor y el mérito de ser la cabeza principal, el líder y dirigente de todo un pueblo, que, ante casos y ejemplos como esos, se siente inspirado y dispuesto a trabajar hombro a hombro con ellos, sus gobernantes, por cuyos méritos, no vacilan en darles su voto para la reelección. (En El Salvador caería bien –si la Constitución Política no lo prohibiera, una de esas reelecciones con presidentes como Mauricio Funes –quien está ya despidiéndose con el rostro muy en alto luciéndose a la luz del Sol).

Maduro está preparado, junto al pueblo, para defender su Patria, mientras se dedica de lleno a gobernar con tranquilidad de conciencia y satisfecho de estar siéndole útil a sus conciudadanos, y, por si fuera poco, a varios de los pueblos hermanos y vecinos de sur y Centroamérica, a quienes está tendiendo su mano generosa con ayuda de varias formas. Con la visita que le hiciera el presidente electo, Salvador Sánchez Cerén, éste trajo bajo el brazo el ofrecimiento del Presidente Maduro, de ayuda mediante el programa Petrocaribe, que quiere decir seguro abastecimiento de hidrocarburos, a precios muy favorables y plazos generosos para el pago de las facturas eso, además de la ayuda que nos proporciona con Alba Alimentos.

Por eso ha dicho Maduro a los potenciales y amenazantes invasores extranjeros: ¡No pasarán! ¡No pasarán! Sabe que el pueblo venezolano está en pie de lucha, listo para defender la soberanía de la Patria, con la inspiración y bajo el manto protector de el Gran Libertador….

Un comentario

  1. Juan Leonardo Alvarenga

    El petroleo para Venezuela representa una bendición y maldición a la vez. Bendición porque sirve para lanzar proyectos sociales humanitarios y maldición porque siempre sera victima del acecho de los gobiernos imperiales, los cuales ahora están desplazados del usufructo de ese recurso natural que pertenece a todo el pueblo venezolano.
    Así es que el asedio a Colacho,presidente del pueblo,seguirá y sera permanente por los chacales y hienas que han perdido su presa.

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