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Lunes , 26 Junio 2017
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Tasa de participación laboral femenina se ha estancado en torno al 53% en la región y persisten sesgos de género en el mercado de trabajo

Internacionales/CEPAL

Un llamado a generar empleos de calidad, en los que las competencias, los niveles de instrucción y la productividad de las mujeres sean debidamente reconocidos, hizo la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el marco del Día Internacional de la Mujer que se conmemora cada 8 de marzo.

Si bien durante la última década los indicadores del mercado de trabajo habían mostrado una evolución positiva, la tasa de participación laboral femenina se ha estancado en torno al 53% y el 78,1% de las mujeres que están ocupadas lo hacen en sectores definidos por la CEPAL como de baja productividad, lo que implica peores remuneraciones, baja cobertura de la seguridad social y menor contacto con las tecnologías y la innovación.

Asimismo, las tasas de desempleo de las mujeres son sistemáticamente mayores que las de los hombres, subraya el documento preparado por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de la CEPAL.

Entre 2002 y 2013, la tasa de desempleo en América Latina acumuló un descenso de 2,8 puntos porcentuales, pero a partir de 2015 esta tendencia se ha revertido. Según el informeBalance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, en 2015 la tasa de desempleo alcanzó 7,4%, siendo las mujeres las más perjudicadas: el 8,6% de ellas estaba desempleada en comparación con el 6,6% de los hombres.

En los países de América Latina y el Caribe con datos preliminares para 2016, la tasa de desempleo aumentó en promedio 0,5 puntos porcentuales respecto al año anterior: el incremento para las mujeres fue de 0,7 puntos porcentuales y para los hombres de 0,3 puntos porcentuales.

“Los indicadores laborales en América Latina y el Caribe siguen exhibiendo grandes brechas de género en el acceso a oportunidades y derechos entre hombres y mujeres. Las desigualdades tienen su base en un sistema social que reproduce estereotipos y conserva una división sexual del trabajo que limita la inserción laboral de las mujeres”, explica Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.

Estos factores estructurales, según la alta funcionaria de las Naciones Unidas, representan un obstáculo para la superación de la pobreza y la desigualdad en la región, así como para la consecución de la autonomía económica de las mujeres, más aún si se considera el contexto actual de contracción de la economía.

Aunque las tasas de desempleo femenino y masculino varían dependiendo de los países, la brecha de género siempre es favorable a los hombres, excepto en México, donde el desempleo masculino supera al femenino en 0,1 puntos porcentuales, indica la CEPAL. Países como Belice y Jamaica exhiben brechas que superan los 7 puntos porcentuales.

Las tasas de desempleo se han mantenido particularmente altas entre las personas con ingresos más bajos. En el primer quintil, en 2013, el 14,9% de las mujeres se encontraban desempleadas (en comparación con el 10,5% de los hombres). En el tercer quintil, el desempleo femenino correspondía al 7% y el masculino al 4,9%, mientras que en el quintil de mayores ingresos estos porcentajes disminuyen a 3% y 2,5%, respectivamente.

Para la CEPAL, las políticas de empleo deberían ser capaces de modificar la actual estructura de desigualdad, asumiendo los sesgos de género existentes en el mercado laboral. También urge reconocer y redistribuir el tiempo de trabajo no remunerado, de manera que la responsabilidad del cuidado de los niños y niñas, personas dependientes y adultos mayores no recaiga exclusivamente sobre las mujeres.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la CEPAL publica, además, el primer informe de una nueva serie de Estudios del OIG titulado “Planes de igualdad de género en América Latina y el Caribe: Mapas de ruta para el desarrollo”.

Allí se analizan los procesos de diseño de estos planes, su vínculo con las estrategias nacionales de desarrollo y la visibilidad presupuestaria de las políticas de igualdad de género en países como Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Suriname, Trinidad y Tabago, Uruguay y Venezuela.

Uno de sus capítulos aborda, en profundidad, los objetivos, contenidos y ejes estratégicos de estos planes en materia de autonomía económica de las mujeres.

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