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Miércoles , 26 Julio 2017
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La crisis en Siria y el papel de Rusia como equilibrio estratégico global

Herson Vázquez

Enfoque de Relaciones Internacionales, and UES (PARTE II)     

Los últimos acontecimientos internacionales sobre la escalada de guerra dirigida por las potencias occidentales contra el hermano pueblo de Siria, han demostrado que la etapa de descenso del imperialismo se ve incrementada por el fortalecimiento de una segunda potencia militar emergente que aun después de finalizada la Guerra Fría, continúa siendo la base del equilibrio estratégico mundial: la Federación Rusa.

Desde la caída del bloque soviético se ha especulado teóricamente que la Guerra Fría es producto de la historia, sin embargo, esto no es real. El conflicto entre las potencias por el dominio de zonas de influencia, que está relacionado con recursos energéticos, naturales, biodiversidad, y masas poblacionales, aun es parte de la realidad política mundial. Este conflicto frecuentemente se reparte entre aquellos países que ejercen mayor fuerza militar a nivel planetario. Entre estos se encuentran Estados Unidos, la Federación Rusa, China continental, Unión Europea, entre otros. Acciones que demuestran que los objetivos del antiguo conflicto Este-Oeste, continúan siendo los mismos: dominio mundial hegemónico a favor de los más fuertes competidores, con la única diferencia que los actores imperialistas ahora juegan con papeles de multipolaridad en las relaciones de poder, y, la cuestión ideológica sale restando importancia en lo sucesivo.

De esta manera, el conflicto sirio impulsado estratégicamente por Estados Unidos, Inglaterra, Francia y algunas monarquías árabes, ha respondido tanto a la conquista de territorios geopolíticos que contienen yacimientos petroleros y de gas natural, como a la instalación de oleoductos que van desde Arabia Saudita hacia Turquía, asimismo, la derrota del gobierno de Asad se convertiría en la capitulación y debilitamiento de un aliado estratégico de Irán, y principalmente, el acercamiento a una región donde la Federación Rusa ejerce mayor influencia geoestratégica en la protección de sus intereses territoriales.

Sin embargo, el revés político más importante que hayan sufrido las potencias imperialistas en el auge del conflicto sirio, no resultó ser una respuesta bélica por parte de Rusia, sino, la habilidad de la diplomacia y negociación que propuso el desmantelamiento de las armas químicas del ejército sirio. Y no necesariamente porque éste las haya utilizado en contra de poblaciones civiles, pues quedó bien claro que el uso de armas químicas en la región de Gouta, estuvo fraguado por medios conspirativos externos al gobierno de Bashar Al Asad.

La estrategia consistió en prolongar la unidad nacional para no dejar que todo el Estado sirio se fragmente en partes fáciles de dominar, divididas y sectorizadas por motivos culturales y territoriales. También era necesario evitar una invasión en términos militares que incluso hubiese desatado un posible conflicto regional con proporciones internacionales. Guerra que habría generado ganancias inconmensurables a las grandes compañías armamentistas norteamericanas que se lucran de la guerra, la cual genera un fuerte soporte a los índices económicos y bursátiles que sostienen el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos en tiempos de crisis económica y financiera como la que atraviesan actualmente.

La estratagema diplomática rusa ha significado el ascenso del kremlin como un actor de importancia en la continuidad del equilibrio estratégico global, y, la derrota del actual régimen de Washington que no tiene constancia moral para exigir el cambio del sistema político en Siria a través de la invasión militar con mercenarios que han cobrado la vida de más de 100 mil personas en el transcurso de menos de dos años (Según datos de la ONU).

Esto responde a la pérdida de hegemonía imperialista estadounidense en la región. La misma ex Secretaria de Estado, Hilary Clinton, aseguró en una intervención en la ciudad de Filadelfia que, si su país no logra actuar de manera conjunta para solucionar sus problemas, el mundo se va a «desamericanizar», respondiendo al análisis de un líder chino de alto rango que observaba en Washington la existencia de una alta división interna de su elite política en cuanto a tomar un acuerdo por el techo deuda. Es decir que si Estados Unidos no logra resolver sus problemas internos conjuntamente, es tiempo disminuir la presencia y poderío militar del gobierno yanqui en el mundo.

El declive de la hegemonía norteamericana se intensifica cada año del presente siglo. Existen algunos elementos que demuestran esta tesis: el ascenso de Rusia como jugador estratégico garante de la paz en Oriente Medio; el avance drástico del crecimiento económico de China que la posiciona como la segunda economía más grande del mundo; la inminente posibilidad de que Irán, Venezuela,  el bloque emergente de los BRICS y algunos países árabes, intercambien el petróleo en moneda china (yuan) y no en dólares, significaría una derrota de los más estrepitosa para la economía norteamericana. Y finalmente, la comunidad internacional está luchando por una emancipación total para liberarse de la supremacía militar, económica y política de la potencia imperialista. Los pueblos comienzan a unirse en una sola voz, único objetivo de lucha; lo encabeza América Latina, África, Asia y Europa. Los pueblos luchan por su libertad y están creciendo en resistencia frente al imperialismo.

Se entiende que muchos gobiernos aun pactan con el imperio estadounidense, cuya mayor fuerza radica en la economía que fortalece el aparato guerrerista militar, con seis comandos operativos dispuestos a invadir a aquellos países que no acepten subyugarse ante sus lineamientos. El aparato militar es la única fuerza que tiene para dominar. Pero ante esto, muchos países han comenzado una infatigable carrera armamentista; entre ellos, Rusia, China, India, Irán, Pakistán, Corea del Norte, entre otros. Todos están en la ruta de consolidar un sistema internacional verdaderamente multipolar, pero antes de llegar ahí, es probable que un tercer conflicto de escala mundial llegue a nuestras puertas en lo que va del siglo veintiuno. Por ahora, la Federación Rusa, única potencia que se equipara a Estados Unidos en ojivas nucleares desplegadas, y en constante pugna geoestratégica provocada por el escudo antimisiles que Washington instalara en Polonia, así como un minucioso control por la reducción de misiles intercontinentales yanquis, ha dispuesto, en vez de recurrir a la guerra, combatir con eficiente diplomacia para garantizar la paz internacionales.®

3 Comentarios

  1. NELSON HERNÁNDEZ

    Interesante comentario. Comparto la idea de que Rusia reanuda sus intentos de mantenerse como una potencia regional respetable. También comparto que su intervención diplomática en favor de Siria ha ayudado a encontrar una salida temporal (pero no definitiva).

    Sin embargo, creo que Rusia está lejos de considerarse una “segunda potencia militar emergente”. Aunque su poder militar es considerable, su verdadera capacidad llega solamente hasta la periferia de sus fronteras. Igualmente, Rusia ha heredado su inapelable influencia en el Consejo de Seguridad de la ONU y eso le ha servido para mantener su posición mundial.

    En su lugar, yo consideraría a China como una “segunda potencia militar emergente”, capaz de desafiar a los EEUU, talvez en un futuro mediato. Sin embargo, China tiene una trayectoria pacífica en cuanto a su política exterior, y se reconoce como un estado que solamente ataca cuando se ve atacado.

    También discrepo con la idea de que los EEUU tienen interés en los yacimientos de petróleo y la posibilidad de instalar tuberías de gas natural en ese país. Si investigamos un poco, nos daremos cuenta de que Siria no tiene GRANDES yacimientos de petróleo. El petróleo que produce apenas le alcanza para su propio consumo y para satisfacer algunos de sus vecinos. Y si investigamos un poco más, nos daremos cuenta de que tampoco hay grandes yacimientos de gas natural en ese país. Igualmente, la economía siria es una economía de servicios y dependiente de su intercambio económico con sus dos principales socios: RUSIA e IRAN. En este sentido, podremos identificar que los EEUU (y probablemente la UE) en realidad no tienen intereses vitales en Siria.

    Si leemos el entorno político y geopolítico internacional de ese país, entonces comprenderemos que la verdadera importancia de Siria está fundamentada en 2 factores principales:

    1.- Su posición geográfica en el Levante Mediterráneo.

    Su posición geográfica le permite amenazar (o mantener el balance) a Israel, lo cual la convierte en una pieza importante en el conflicto Palestino-Israelí.

    También, Siria es una pieza importante que se juega en el conflicto Chiita-Sunita. Si Irán logra mantener el régimen de Al Assad en pie, podrá mantener su influencia ganada en Irak, y expandirla hacia el Oeste, acercándola más a Arabia Saudita y los países de la Península Árabe. De esta forma, la influencia Chiita se extenderá y amenazará al bloque sunita que reina al otro lado en la Península.

    2.- Su alianza estratégica con Rusia e Irán

    También derivado de su posición geográfica, su cercanía (aunque no colindante con Irán) la convierte en un aliado importante para este país, con la finalidad de obtener una salida al Mediterráneo, principalmente en su conexión con Líbano y su proxy, Hezbollah.

    Su cercanía relativa con la ex Unión Soviética, como el último bastión aliado ruso en la región del Medio Oriente, la hace una pieza importante en el ajedrez geopolítico de la Post Guerra Fría. Rusia mantiene esa relación para mantener su influencia en el Medio Oriente, considerando que sigue perdiendo esa influencia con cada gobierno que cae presa de la Primavera Árabe.

    En realidad no son los EEUU ni las potencias occidentales las que tienen intereses en que caiga el régimen sirio. Los países más interesados (y que tienen poder económico para lograrlo) son los países del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC), ya que éstos son quienes se ven amenazados con la escalada Chiita en la región y prefieren que el régimen (minoría) chiita en siria, entregue el poder a la mayoría sunita (al inverso de lo que sucedió en Irak, donde la mayoría chiita era gobernada por una minoría sunita).

    Las potencias occidentales, principalmente los EEUU, se han visto empujados a intervenir (aunque en una forma pasiva) en el conflicto sirio, principalmente para mantener su alianza con los países del GCC y sus aliados en la región, quienes están a la expectativa de cuál es la respuesta de Occidente ante la amenaza de una escalada Chiita.

    Finalmente, no creo que la entrega de las armas químicas por parte de Siria se constituyan en el fin del conflicto.

    Hay que entender que el conflicto en Siria NO TIENE SOLUCIÓN pacífica.

    Los 4 pilares que mantienen al gobierno sirio en el poder son:

    1.- El liderazgo y la habilidad de Al Assad
    2.- El aparato de seguridad, formado por sus FFAA y sus entes policiales y de inteligencia
    3.- Su alianza con Rusia para boicotear cualquier resolución de intervención militar en el CSNU
    4.- El círculo interno del gobierno y las alianzas internas que Assad ha realizado con las élites económicas en Siria

    La salida pacífica o negociada será posible solamente cuando uno de estos 4 pilares se debilite. Pero por ahora, no hay señal alguna de que ninguno de éstos de ninguna muestra de debilidad.

    Mientras tanto, el flujo de dinero, armas y municiones para la oposición sigue llegando desde los países del GCC para mantener la presión.

    El conflicto en Siria se mantendrá por años, hasta que ]Assad entregue el poder, ya sea por un golpe de estado interno, o por presiones de Rusia o sus aliados cuando vean que se encuentra muy débil para mantener el poder. (cosa que tampoco se ve muy cerca)

    Las negociaciones hasta ahora no han dado frutos, más que con ceses de fuego que permitan sacar a las víctimas civiles, pero la oposición está lejos de convertirse en una amenaza para el gobierno y ninguna potencia es capaz de actuar unilateralmente con una invasión militar. (ya dijimos que Rusia vetará cualquier resolución que autorice una intervención militar de la ONU).

    Habrá que esperar para ver resultados, pero no creo que debamos ser muy optimistas en el caso de Siria. El conflicto es muy complicado, hay muchos intereses regionales, mundiales, y nacionales sirios, como para creer que la salida negociada está cerca.

    Mi recomendación es observar un poco más y esperar……………………….

  2. Muy buen aporte compañero, con la crisis de que estructuraron desde la CIA para siria no es una intervención solamente por así, como lo dice el imperio y todos los medios televisivos, radiales y medios escritos, sino que es una estrategia geopolítica de la política de expansión del imperio para dominar esa parte del mundo y por la riqueza del pueblo sirio con una tremenda tradición de riqueza cultural y en educación y que el apoyo excelente de la diplomacia y negociadores Rusos porque ellos evitaron un derramamiento de sangre en siria mayor solo han que do sicarios y terroristas apoyados por occidente y reforzados por la OTAN desde Turquía hay que estar pendiente con la decisiones la diplomacia efectiva para que no pase nada de alta densidad ni de guerra de nivel indivisible.

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