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Lunes , 24 Julio 2017
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Héctor  Oquelí  y Guillermo Ungo en la historia salvadoreña
Guillermo Manuel Ungo.

Héctor Oquelí y Guillermo Ungo en la historia salvadoreña

En este año 2017, en el mes de enero y febrero respectivamente, se cumple un aniversario más del fallecimiento de Héctor Oquelí Colindres y del doctor Guillermo Manuel Ungo; en el caso de Oquelí serán 27 años de su asesinato en territorio guatemalteco y en el caso del doctor Ungo serán 26 años de su fallecimiento a causa de una grave enfermedad en un hospital de la ciudad de México.

En un periodo menor a 14 meses desaparecieron físicamente dos de las figuras más emblemáticas del Frente Democrático Revolucionario (FDR), dos hombres que fueron compañeros y dirigentes del partido Movimiento Nacional Revolucionario MNR). Compartieron el exilio, el riesgo, la amenaza contra sus vidas a causa de su lucha política; todas estas circunstancias los llevó a una suerte común que los volvió amigos entrañables, ya que se vieron forzados por aquellas circunstancias a convivir la vida cotidiana, la agudeza política, la ética y la coherencia personal, para ser sin serlo clandestinos, ya que  sin tener un arma,  para atacar se convirtieron en una amenaza a la dictadura y la oligarquía y fueron sin serlo, aprendices y maestros de la diplomacia en diferentes partes del mundo.

En el periódico OPINIÓN POPULAR, órgano oficial del MNR de fecha, abril de 1984 se informa “REVOCAN VISA DE E.U. A GUILLERMO UNGO”.  El cónsul de E.U. en Panamá revocó la visa múltiple del Dr. Guillermo Manuel Ungo atendiendo “instrucciones del departamento de Estado que alega que el Presidente del FDR ha colectado fondos en ese país para la guerrilla”.

La nota del periódico del MNR al comentar la noticia destaca lo siguiente “La actitud de Inmigración norteamericana es más una represalia contra el líder social demócrata… El Movimiento Nacional Revolucionario protesta ante la comunidad estadounidense e internacional por este atropello a Guillermo Ungo, cuya solvencia moral y política está por encima de las arbitrariedades del Gobierno de Washington”.

Héctor Oquelí  y Guillermo Ungo, fueron hombres de familia establecida y sin embargo vivieron muchos años solos, alejados del amor, de la compañía de sus seres más amados, para preservar, la vida y la integridad de los suyos.

Cuanta contradicción acompañó los últimos años de sus vidas, debían ser públicos para hacer su labor política de abrir espacios en aquel ambiente que el Dr. Ungo resumió en su frase” NADAMOS EN UNA PISCINA LLENA DE TIBURONES” y a la vez ser clandestinos para la fortaleza de la alianza FDR-FMLN y del proyecto histórico de lucha del pueblo salvadoreño.

Siendo dirigentes de un partido político “legal” y cuya acción se enmarca  en la actividad electoral;  le negaron a esta vía su legitimidad y denunciaron la farsa, el fraude que esta originaba, eran un partido electoral según las reglas del sistema pero estaban aliados con la insurgencia armada, en una entrevista de febrero de 1984, publicada bajo el titulo UNGO DICE NO A LAS ELECCIONES DE MARZO, afirmó: “Hemos demostrado en la práctica que consideramos a las elecciones como un instrumento necesario del sistema democrático para que el pueblo escoja a sus gobernantes. Sin embargo, en El Salvador, como en otras dictaduras militares latinoamericanas… las elecciones se han constituido en instrumento anti-democrático, fraudulento, represivo y persecutorio, que solo han servido para darle fachada electoral al continuismo dictatorial… Son elecciones de las derechas y para las derechas”.

En el año 1989, durante un simposio internacional el Dr. Ungo declaró: “aquí en mi patria…la democracia es subversiva. Por eso los que luchan por ella son sujetos de persecución o  agresión  y no puede ser de otra manera: gobierno de mayorías y para mayorías, gobierno independiente, libre determinación del pueblo, son obviamente  subversivas ; pretenden transformar, subvertir, una situación histórica concreta de un sistema de minorías y para minorías. Modificar, transformar esa situación para convertirla en otra diferente que signifique un gobierno popular, de mayorías y para mayorías, es sin duda una tarea revolucionaria y de dimensión socialista”.

El Dr. Ungo agrega en esa misma exposición: “finalmente quiero referirme a las elecciones como un componente electoral de la democracia y su ambivalencia al respecto. Nuestras realidades recientes nos enseñan que las elecciones se están convirtiendo, en situaciones diferentes, en un instrumento de lucha para obtener distintos y contradictorios objetivos; ya no es sólo para reproducir dictaduras o regímenes de minorías ni para elegir democráticamente a los representantes del pueblo.  También sirven, con apoyo internacional, para definir el destino dictatorial o iniciar el camino democrático de un pueblo”.

Y continua diciendo: “en conclusión, el tema electoral debe motivar análisis actualizados que penetren en toda la complejidad. Democracia, revolución, y elecciones, son ahora una nueva trilogía, desafiante, preocupante y decisiva, termino pensando, convencido, que la democracia, resume y condensa nuestra lucha y los retos a nuestra imaginación”.

Sobre Héctor Oquelí Colindres, hay mucha historia sobre su persona, su aporte a la lucha que son desconocidos en la recopilación de la historia salvadoreña. Héctor, su personalidad era de un hombre serio, cuando en el trato personal era un hombre cálido, fraterno, franco, directo en sus observaciones. El fue el más interesado para el retorno y funcionamiento del MNR a partir de 1987, Héctor estuvo en cada detalle que significara seguridad y comodidad mínima para el Dr. Ungo, su maestro y su amigo, y de ellos dos, Héctor era el más interesado sobre la importancia de fortalecer al MNR como partido tanto en su crecimiento orgánico, como en su capacidad de incidir en el proceso de negociación. Héctor fue el fundador del Centro de Investigación y Acción Social (CINAS) y ahí en ese espacio convocó a jóvenes profesionales e intelectuales para que dieran su aporte a través de este centro de investigación, algunos de ellos son ahora prominentes personalidades públicas. ¿Qué buscaba a través del CINAS?, encausar el talento hacia el proyecto histórico de lucha por transformaciones en El Salvador. Con esto perfilamos al Héctor visionario, de fortalecer a su propio partido y de dotar de conocimiento científico para los cambios necesarios al llegarse a la firma de acuerdos con el Gobierno; además de sumar a todo esto su experiencia ganada como Secretario de la Internacional Socialista para América Latina, lo cual le propiciaba intercambio con otros dirigentes políticos y con gobiernos progresistas para lograr respaldo al proceso de diálogo-negociación que fue su bandera de lucha desde inicios de 1980.

En el libro “Recuerdo de Diez Quijotes”, escrito por Román Mayorga, él sitúa a Héctor Oquelí, como uno de esos diez Quijotes y relata cómo Héctor Oquelí desempeñó sus funciones en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), al ser nombrado Decano de estudiantes. “El decanato de estudiantes, el centro de proyección social dirigida respectivamente por Héctor Oquelí Colindres y Fernando Valero Iglesias realizaron un volumen impresionante de actividades extra curriculares: cursos de extensión, jornadas culturales, exhibiciones de pintura, coro, teatro, deportes, cine fórum, recitales de música y poesía, seminarios, congresos, debates, conferencias, asesorías, asociaciones estudiantiles de diverso tipo y sobre todo el cumplimiento del servicio social obligatorio de los estudiantes como requisito de graduación de la universidad. Dicho en breve, millones de horas de servicio gratuito de la universidad al país. A Héctor Oquelí se le nombró Decano de estudiantes, por recomendación de Memo Ungo, quien sí lo conocía y lo apreciaba mucho…. Su opinión personal de que el recomendado no confundiría sus derechos políticos como ciudadano salvadoreño con sus obligaciones universitarias como funcionario de la institución. Fue una opinión valedera; ambos se comportaron siempre como auténticos caballeros… En los años 80 me encontré varias veces con Héctor en distintos lugares…. Creo que nunca lo conocí bien, excepto por sus obras, pues era bastante introvertido y prácticamente no hablaba de su persona. Uno se enteraba de pura casualidad que a lo mejor había estado almorzando el otro día en Berlín con Billy Brant o que tal vez había arreglado un desayuno de Memo Ungo con Mitterand en el Palacio Eliseo de París. En más de 15 años de tratar con él no le escuché una vez jactarse nada; así era de sencillo mi amigo Héctor Oquelí. Por si no lo sabían, el también murió brutalmente asesinado”.

La nómina de diputados suplentes, electos en las elecciones del 10 de marzo de 1974, registra por el departamento de San Salvador al Sr. Héctor Francisco Oquelí Colindres, esto corrobora su historia personal de buscar participar en la construcción de una sociedad diferente desde diferentes espacios, estudiantiles en UES, académicos en la UCA, partidarios en el MNR, parlamentario, en la lucha social como fue el foro popular, funcionario del gabinete de la primera junta revolucionaria de gobierno en 1979, cargo al cual sin vacilaciones renunció, en el plano Internacional, fue Secretario de la Internacional Socialista para América Latina, destacando su protagonismo en el Movimiento de Países No Alineados y en Conferencia Permanente de Partidos Políticos Para América Latina (COPPPAL). Delegado del FDR en varias reuniones de dialogo algunas de estas de manejo privado y otras de manejo público como fue en  el encuentro de Ayagualo donde se reunieron la delegación del Gobierno y la delegación de la alianza FDR-FMLN de la cual Héctor formaba parte.

Con fecha 19 de Enero de 1990, a escasos días de su asesinato, en la oficina del MNR y dirigida al Dr. Guillermo Ungo, se recibió una carta en papel con el membrete del Partido Comunista de Cuba/ Comité Central, encabezada de la siguiente manera “ Ciudad Habana, 19 de Enero de 1990” año 32 De La REVOLUCIÓN”.

Querido Compañero: … Si mal no recuerdo fue en el año 81 que te conocimos a ti y a Héctor y desde entonces, en nuestra percepción, resulta tan noble como única la causa del pueblo salvadoreño; así como son de indivisibles, el progreso, la democracia, la revolución; y en idéntica conjunción moral están todos, absolutamente todos, los luchadores y patriotas que lo hacen posible”.

¿Cómo no ha de ser vigorosa, hermosa y grande la voluntad de aquellos, que labrando el porvenir de su patria, y en plena madriguera del enemigo aguardan estoicamente porque se haga efectiva la sentencia de los chacales…?

Pocas veces, fuerzas democráticas, educadas únicamente en las luchas civilistas y políticas han enfrentado en sus propios escenarios a un enemigo tan brutal y poderoso. De esas fuerzas, de esa estirpe, de ese gran pueblo salvadoreño era hijo legítimo Héctor Oquelí, que tras útiles y productivas gestiones en el exterior volvía a su puesto de combate del que nunca desconoció, ni sus desafíos ni sus riesgos mortales.

Guillermo; en mi pueblo, en mi Partido, se ha experimentado con dolor verdadero la desaparición de Héctor y el personal nos sentimos orgullosos de haber disfrutado de su amistad y compartido con él afanes y sueños comunes.

Un abrazo,  Manuel Piñeiro.

En este aniversario de la partida de estos compañeros y en el año del 25 aniversario de la firma de los acuerdos de paz, recordémoslos por lo que dijeron e hicieron para poner fin a la sociedad que fuimos, que padecimos y transformamos para iniciar la democratización de la misma y apostarle decididamente a tener “un Gobierno de mayorías, para las mayorías”.

Febrero de 2017.Elsa Morales.

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