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lunes , 16 octubre 2017
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Venezuela continua viviendo el intento  de golpe tras la Operación Jericó
Acciones violentas de la derecha venezolana, ocurridas el pasado 12 de febrero. Foto Diario Co Latino/Alba Ciudad 96.3 FM

Venezuela continua viviendo el intento de golpe tras la Operación Jericó

@JoakinSalazar

Violencia, levitra especulación y desinformación son palabras claves para expresar las acciones realizadas por la derecha venezolana contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro en donde desde hace más de un año vive el intento  de  un golpe de Estado, buy cialis en el que la derecha venezolana busca  la desestabilización de todos los sectores del país.

Lo anterior quedó en evidencia, después de que el presidente de Venezuela Nicolás Maduro, denunciara los planes de la derecha en compañía de Estados Unidos por realizar un nuevo golpe de Estado el pasado 12 de febrero.

Mas de un año ha ocurrido desde que el pueblo venezolano vivió momentos críticos para la estabilidad social y democrática del país suramericano, en febrero de 2014, pero hoy en día, la derecha continúa intentando realizar acciones que busquen crear un caos del gobierno del presidente Maduro. El mundo ha conocido una parte de la historia, esa historia que pone en duda la capacidad del presidente chavista, quien ha sido criticado duramente por la sociedad opositora  a nivel internacional.

Recientemente, el gobierno reveló que nuevamente se intentaba atentar contra la democracia del país,  un plan macabro que permite generar zozobra entre la población venezolana.

Como en el gobierno de Hugo Chávez,  la derecha extremista busca la forma de terminar con el gobierno democrático elegido popularmente por el pueblo venezolano.

La estrategia realizada por la derecha venezolana se le conoce como “golpe de Estado suave” , que son acciones desestabilizadoras,  preparadas desde el extranjero y enfocadas a través de un boicot económico, manipulación informativa, la movilización y la infiltración de la gente violenta en manifestaciones.

Tal y como informara el presidente Maduro, las estrategias del plan desestabilizador se centran desde España, Colombia, Estados Unidos, donde la derecha golpista prepara sus planes  con la participación del gobierno estadounidense.

“Estamos desmantelando un golpe continuado promovido desde Estados Unidos, alerto a gobiernos y pueblos del mundo, ya basta de abusos Imperiales”, escribió el Presidente Maduro, en redes sociales a principios de esta semana.

 Y es que el gobierno imperialista de Estados Unidos de América (EEUU), tiene una influencia en los hechos ocurridos en Venezuela, dado que los principales funcionarios del país norteamericano se dieron a la tarea de emitir juicio desproporcionados y errados sobre el gobierno de Nicolás Maduro.

 Desde que inició el intento de golpe en Venezuela, en el 2014,  el gobierno de Nicolás Maduro ha denunciado la injerencia de Estados Unidos a través del apoyo a los golpistas.

 Entre algunas acciones realizadas por Estados Unidos se encuentra que en mayo del 2014, John Kerry, Secretario de Estado, tergiversó la  situación en Venezuela, tildando las manifestaciones de “pacíficas”,  y exigió la liberación de personas que promovieron el vandalismo y crímenes, justificándolas por su derecho a manifestarse, en referencia a las acciones cometidas en febrero de 2014.

Joe Biden, Vicepresidente de EEUU,  en reiteradas ocasiones se refirió a Venezuela considerando que existía el debilitamiento de la democracia en el país,  durante su visita a Brasil en Junio pasado.

Recientemente, el vicepresidente Biden reunió a líderes del Caribe, exhortándolos a dejar solo al país venezolano, debido a que el gobierno iba a “caer”, indicando su conocimiento y manifestando deliberadamente su injerencia.

 Además, a principios de febrero, recibió a Lilian Tintori, esposa del líder opositor Leopoldo López,  asegurando que había tenido una reunión con  “venezolanos afectados por la opresión del Gobierno”.

 Asimismo, otros funcionarios estadounidenses han sentado postura dejando entrever su posición contra el gobierno de Nicolás Maduro, entre los que destacan Jen Psaki, vocera del departamento de Estado, y Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional, lo que demuestra claramente la participación del imperialismo “Yanqui”,  como lo denominaba Hugo Chávez en vida.

Recientemente, Delcy Rodríguez,  canciller de Venezuela,  rechazó la constante participación del gobierno estadounidense en el país suramericano.

“El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y su pueblo heredero de libertad rechazamos su injerencismo imperialista”,  expresó la funcionaria

 Acompañando estas acciones, el Congreso Estadounidense sancionó  en diciembre pasado, la Ley para la Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil en Venezuela,  considerada totalmente intervencionista, dado que interpreta que el gobierno de Venezuela viola los derechos ciudadanos.

Maduro denunció,  días atrás, la ley de sanciones contra Venezuela, en donde el objetivo es presionar a oficiales de la Fuerza Armada para aceptar las propuestas de la embajada del país norteamericano.

Desde hace mucho tiempo la derecha, con el apoyo de EEUU, planteó estrategias que buscaban la desestabilización del país, separándolas en diferentes procesos.

La primera fase del plan fue una “emboscada económica”, con la que se buscó la especulación y el acaparamiento de los alimentos y productos de primera necesidad, generando que miles de venezolanos y venezolanas, saquearan los supermercados e hicieran largas filas por la compra de alimentos, lo que fue “Comidilla”, para la prensa internacional, con el fin de generar especulación sobre los alimentos básicos.

Entre los hechos realizados por las autoridades venezolanas, destaca el descubrimiento de más de una tonelada de alimentos escondidos en una bodega de una empresa privada, ligada a la derechista Voluntad Popular.

 La segunda fase busca generar un debate con la opinión publica, utilizando a los medios internacionales, creando la especulación de una crisis en Venezuela, haciendo creer que existe una crisis humanitaria.

 Por ello, el Presidente Maduro condenó el accionar de algunos medios de comunicación internacionales, quienes trataron “de vender al mundo lo peor de Venezuela”, con la especulación de falta de alimentos y el supuesto maltrato a los derechos humanos.

 Con esto la derecha busca, preparar el camino para el derrocamiento del jefe de Estado y la intervención internacional.

La tercera fase, la derecha ha contactado traidores que sirvieran a beneficio de sus intereses, por lo que buscaron a un grupo de oficiales de la aviación militar para realizar el golpe.

En esta fase la participación de Estados Unidos fue fundamental por la participación de Kelly Keiderling, encargada de negocios de la Embajada del país imperialista, fue el principal nexo con los golpistas.

Y es que de Estados Unidos mantiene una participación activa dentro del proceso de la Operación Jericó, la cual se desarrolla en la cuarta fase de su plan.

La Operación Jericó, como se le ha denominado a las estrategias de la derecha en contra del gobierno Bolivariano, es un ejemplo vivo de la historia bíblica del líder Josue  en a que busca triunfar a través de manifestaciones, alzando su voz contra el gobierno, tal y como en reiteradas ocasionas lo hace la derecha venezolana.

La operación abarcó diferentes fases en donde se ha enmarcado la desestabilización, especulación, manipulación para finalmente tomar acciones en un Golpe de Estado

 Esta operación se desarrollaría el 12 de febrero, buscando generar manifestaciones y protestas violentas con el fin de buscar más muertos de la oposición, y así justificar el golpe de Estado.

En esta fase, los golpistas de la derecha buscaban la disolución de los poderes públicos, la privatización de empresas básicas y el resurgimiento de empresarios expropiados por el proceso revolucionario, tal como lo hicieran el año pasado.

Los hechos suscitados el año pasado, por la violencia opositora, dejaron a 43 venezolanos fallecidos y centenares de personas heridas.

 Antonio Ledezma, Leopoldo López y María Corina Machado, firmaron un manifiesto, en el que llamaban al pueblo a salir a las calles exigiendo la destitución de Maduro, esto bajo el plan denominado “La Salida”, que inició el 23 de enero de 2014.

En este contexto, Leopoldo López, dirigente del  Partido Voluntad Popular,  planteó en redes sociales la necesidad de la salida del desastre, una salida en la que debía iniciar a construirse una fuerza popular desde las calles.

El factor mediático

Los Medios de comunicación social han tenido una participación fundamental durante el continuado intento de golpe de Estado y las acciones realizadas por la derecha venezolana.

En redes sociales y medios como CNN  y otros, aliados a la derecha, crearon un ambiente de crisis  en Venezuela,  generando especulación y desinformación sobre los hechos ocurridos.

Como la especulación generada por CNN, tras la captura del opositor Antonio Ledezma y su presunta participación en el intento de golpe de estado del pasado 12 de febrero.

 Las agencias de noticias presentaron la captura del opositor, como un hecho donde se vulneran los derechos humanos.

 Misma labor realizaran contra el comandante Hugo Chávez, durante el golpe de Estado en el 2002, donde  utilizaron imágenes contrapuestas, dejando ver que los seguidores de Chávez asesinaron a opositores del gobierno de ese momento.

Apoyo internacional

Pese a la injerencia de Estados Uidos, los diferentes países y organismos internacionales rechazaron la participación injustificada contra Venezuela.

 La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se pronunció rechazando todo tipo de medidas coercitivas contra el gobierno venezolano, alegando que el propósito de la derecha venezolana era terminar con la transformación socio política de Venezuela.

 Por su parte, la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), rechazó las medidas adoptadas por el gobierno estadounidense contra Venezuela e hicieron un llamado por la paz social y democracia del país.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos  y Caribeños (CELAC) y el movimiento de Países no alineados, también reiteraron el rechazo contra las medidas de Estados Unidos hacia Venezuela.

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