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¡Un sorbete, por favor!

¡UN SORBETE, POR FAVOR!

Por Marlon Chicas, El Tecleño Memorioso

Inmerso en el bullicio de una céntrica calle tecleña, se escucha el sonar de una campanilla que tañe armoniosamente con un ding dong, tras de ella una potente voz grita a los cuatro vientos ¡sorbetes de leche, vainilla, fresa y mango! Es el tradicional sorbetero, con su carretón de madera, en cuyo frontal adorna una bella estampa de la campiña salvadoreña, hecho por manos de artistas del acrílico, en su interior un depósito metálico con el suculento manjar de chicos y grandes, hábiles manos lo sirven en un cono de galleta para deleite de los comensales en turno.

A lo largo de los años, los tecleños hemos disfrutado de tal exquisitez preparado de manera artesanal por hombres que han dejado su huella en la historia, como es el caso del señor Garay, de acuerdo a mi madre, el señor Garay era contratado en casas de abolengo para: bautizos, cumpleaños y primeras comuniones, el ilustre personaje solía ubicarse en 1944 en la zona de los zapateros del Parque Daniel Hernández, tenía por costumbre solicitar al interesado en sus servicios los materiales para la elaboración del mantecado y barquillo, en dos enormes cubetas depositaba leche de primera calidad a granel, colorantes y frutas de temporada,

Con paciencia mezclaba junto a su paleta de madera el helado, logrando la consistencia y sabor deseado, alrededor de la cubeta colocaba marquetas de hielo picado cubiertos en un saco de yute, el cual impregnaba de sal, para mantener el enfriado de la escarcha, logrando finalmente con esfuerzo y dedicación el deleite de los gustos más exigentes de la época.

Al igual que el señor Garay, en la memoria del tecleño Orlando Morán Castillo, existieron otros sorbeteros que visitaban la extinta hielería ubicada en la primera avenida sur, frente a la oficina de correos, en la que don Juan Manuel Platero hijo del administrador de ese tiempo, evoca la hora de llegada de los sorbeteros al lugar, a las cinco de la mañana preparaban el producto que luego se comercializaba en calles y avenidas de la ciudad, entre ellos sobresalieron: Nicho Reyes, Pedro Merengue, Chebo, Chomo, El Zarco, El Colocho Mango, Chepe Bautista entre otros.

En opinión de don Manuel Platero uno de los mejores sorbetes era elaborado por Pepa Merengue en la esquina del Portal del Chino o Portal Charur, don Manuel recuerda una simpática anécdota de Nicho Reyes, quien defraudado por un desamor lloraba amargamente sobre el sorbete en preparación, sin percatarse que sus lágrimas caían en el mismo.

Espero mis amigos lectores hayan disfrutado de esta dulce añoranza de las mejores épocas de nuestra niñez y juventud, en nuestra siempre e inolvidable Santa Tecla, ¡Me da un sorbete, por favor!

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