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¿Somos presas del acoso laboral?

SINDICATO DE MÉDICOS TRABAJADORES
DEL INSTITUTO SALVADOREÑO DEL SEGURO SOCIAL (SIMETRISSS)


 

La violencia o acoso laboral, nurse proveniente de la lengua anglosajona como “mobbing” que en traducción literal significa acosar, no rx acorralar o atacar en masas, click   es un término acuñado desde varios años atrás en la sociedad europea ante un ambiente laboral cada vez más industrializado con mandos verticales y poca formación orientada hacia la humanización.

Aunque se ha avanzado a nivel tecnológico, metodologías administrativas y de recursos humanos, el acoso en el trabajo se ha convertido en los últimos años en una preocupación social, por ello se continúa estudiando el fenómeno que las conductas intimidatorias y de abuso del poder en los directivos, mandos medios e incluso compañeros ocasionan en los trabajadores.

Porque más de alguno ha sufrido o presenciado esta forma de violencia y trataron de verlo como una parte más del trabajo, quizás por la necesidad del mismo y temor a ser despedidos, pero todos tienen derecho a una vida laboral donde se respeten su integridad tanto física como moral. Por ello es necesario conocer más del tema para identificarlo y defenderse.

Fue en la década de los ochenta  que el profesor Heinz Leyman, introdujo el concepto de mobbing para describir las formas severas de acoso en las organizaciones, definiéndolo como: -”las acciones repetidas y claramente negativas que se dirigen contra los empleados de manera ofensiva y que pueden conducir a su marginación de la comunidad en el lugar de trabajo”.

El término no ha perdido vigencia y el padrón de un acosador es claro, son personas inseguras que piensan que sus víctimas son una amenaza para su carrera profesional, precisamente con el acoso intentan  esconder su propia mediocridad.

Además carecen de empatía, son irresponsables, mentirosos compulsivos, venden una imagen irreprochable, tienen habilidades de expresión, son envidiosos y suelen salir adelante gracias a lo que otros hacen por ellos.

Si bien la violencia laboral afecta prácticamente a todos los sectores y categorías de trabajadores, el sector de la atención de salud corre un riesgo grave. La violencia en este sector puede ser casi la cuarta parte del total de la violencia que tiene lugar en el trabajo. (Nordin, H., 1995). Por la creciente presión de las reformas y tensión del trabajo, la inestabilidad social y el deterioro de las relaciones personales, la violencia laboral se extiende rápidamente en el sector de salud.

Cada vez más, la violencia doméstica y la violencia callejera pasan a las instituciones de salud.

Estudios recientes confirman que la violencia laboral en el sector de salud es universal, si bien pueden variar las características locales, y que afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque unos corren un riesgo mayor que otros. En conjunto puede afectar a más de la mitad de los trabajadores de salud. (Di Martino, V., 2002).  Las consecuencias negativas de esa violencia generalizada repercuten fuertemente en la prestación de los servicios de atención de salud, y pueden dar lugar a deterioro de la calidad de los cuidados dispensados y a decisiones de los trabajadores de abandonar las profesiones de atención de salud.

Entre las manifestaciones de acoso laboral se encuentran:

• Gritar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.

• Asignarle proyectos con plazos inalcanzables o imposibles de cumplir.

• Sobrecargar de trabajo asignada exclusivamente a la víctima.

• Amenazar de manera continuada o coaccionarla.

• Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar.

• Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.

• Tratarle de una manera diferente o discriminatoria (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente).

• Ignorarle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia física en la oficina, o en las reuniones a las que asiste.

• Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.

• Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas.

• Difamar a la víctima.

• Criticar continuamente su trabajo.

• Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.

• Atacar sus convicciones personales, ideología o religión, esto incluye las acciones en contra de la victima por ser sindicalizada.

Todas estas acciones repercuten en deterioro de la confianza y capacidades profesionales de la víctima, piensa que realmente ha tenido la culpa y da inicio a un proceso de somatización del conflicto, desarrollando enfermedades físicas, insomnio, ansiedad, estrés, irritabilidad, hipervigilancia, fatiga, cambios de personalidad, problemas de relación con la pareja, depresión y hasta disminución del desempeño laboral, siendo el factor que busca alcanzar el acosador para hacer que renuncie, trasladen o despidan al atormentado trabajador.

La solución al problema de acoso laboral sólo puede darse de manera multidisciplinaria y cada una de las partes que intervienen tienen que estar en su lugar para erradicarlo, como institución sindical estamos alerta para intervenir en los abusos manifiestos y darle apoyo a nuestro gremio, solo debes dejar el miedo atrás y denuncia.

¡Porque todos tenemos derecho a un trabajo digno, sin acoso laboral!

SIMETRISSS

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