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¿QUE PASÓ EL 4 DE FEBRERO?

Por: Licenciada Norma Guevara de Ramirios

El parecido de las elecciones del 16 de febrero de 1977 con las elecciones del 4 de febrero de este año es grande, pero es más grave lo ocurrido en 2024.

En 1977, desde la noche anterior a las votaciones, muchos integrantes de los organismos electorales departamentales y municipales fueron capturados; las urnas llevadas a los cuarteles, y aunque la gente votó en aquel entonces por la formula de la Unión Nacional Opositora (UNO), los que dirigían la operación del oficialismo desde las oficinas de la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL), daba instrucciones de qué hacer y qué resultados anunciaría el Consejo Central de Elecciones.

¿Se repite la historia? Hay distancia en el tiempo, en los hechos, más no en la esencia fraudulenta.

Cuántas cosas habrán pasado que son desconocidas por la mayoría de salvadoreños de la actual generación?; poco a poco salen a luz hechos que debería avergonzar a quienes los cometieron y señalamiento de los delitos por parte de quiénes deben asegurar que un proceso electoral sea legal y transparente.

Los videos y audios expuestos al público por un periódico digital, sobre cómo se planificó el voto en el exterior, evidencian que la autoridad electoral fue suplantada o se convirtió en cómplice; la inexistencia de actas del voto presencial en el exterior,  la información de procedencia y frecuencia en como fue emitido el voto electrónico remoto desde el 6 de enero al 4 de febrero, deja mucho que  desear.

Fue claro que el grupo gobernante apostó al apoyo de salvadoreños en el exterior, pero sería ingenuo creer que todos están a favor del oficialismo, y justamente allí, donde aseguran que todo es de ellos, se aseguraron que no habría fiscalización de partidos opositores.

Si uno se sienta serenamente a hacer cuentas, las cifras dadas como votos en el exterior dejan lugar a muchos interrogantes.

Pero si del voto del exterior vendría, según esos cálculos del oficialismo, un fuerte apoyo, ¿por qué hacer las barbaridades que se han hecho en el territorio nacional?

Cómo que personas asignadas por sorteo para ser miembros de JRV, que se capacitaron, que tenían en sus manos el certificado de asistencia, con las instrucciones dadas por el TSE, se presentaron a la JRV que se le asignó y,  cuando llegaron, ya había otras con credencial del TSE.

¿imprimieron dos credenciales en el TSE, o las credenciales de quienes prepotentemente se habían apoderado de sus espacios eran emitidas por un ente suplantador?

En el caso de las personas propuestas por los partidos, dos o tres días antes del domingo, se dan cuenta que no había credenciales. Como los elegidos por sorteo, se habían capacitado, tenían el certificado de asistencia y no aparecieron. Muchos se presentaron, algunos lograron se les respetara, pero otros fueron levantados de sus puestos para ubicar a otras personas, (a quiés, a propuesta o imposici{on de quién).

Por qué la importancia de estos detalles… simplemente porque es aquí donde se administra el derecho al sufragio y se debe escrutar el resultado de la voluntad ciudadana y hacer constar en acta.

Si estos organismos fueron integrados con personas que sí obtuvieron credenciales y que son adeptos del partido oficial, qué quieren que la gente piense? Obvio, que simplemente se cometió fraude.

Si ya se sabía que había apoyo mayoritario para el partido oficial, si ya se sabía que su candidato presidencial era favorito de la mayoría y que aumentaría su resultado con el voto desde el exterior, por qué hacer hacer entonces estas  groserías, constitutivas de delito?

Puede ensayarse una respuesta, es que había que asegurar el deseo de barrer a la oposición y dar cuerpo a la narrativa, según la cual, el único querido por el pueblo es el señor Bukele.

Pero lo ocurrido es tan brutal, que las evidencias destapan lo sucio del proceso.

Sin actas ni a mano ni oficiales, ni transmisión, pero sí  con autoproclamación de vencedor  y anunciado  haber ganado con su partido 58 de 60 diputados  “par un país con democracia de partido único”.

Para sustentar esa narrativa  se hizo todo lo malo del 4 de febrero y los meses anteriores.

Esta obra teatral no ha terminado… las imperfecciones de ese cuerpo están desnudándose poco a poco, y los observadores y muchos que fueron impedidos de ejercer funciones, como autoridad o como observadores, dan testimonio del calvario padecido por esos “errores intencionales”.

Otro parecido con 1977 puede ser la indignación popular por la burla que se hace de su voluntad y es lo que empieza a expresarse.

En 1977, después de la masacre a los que protestábamos contra el fraude en la Plaza Libertad, vino el establecimiento de la Ley de Garantía del Orden Público; aquí y ahora, una ley similar complementada con otras reformas penales está adelantada, renovándose cada mes.

 

¿crecerá la indignación ante el ejercicio tiránico del poder?

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