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PREFACIO A POÉTICA ≠ LINGÜÍSTICA ≠ HERMUNÉUtica III

Rafael Lara-Martínez 

New Mexico Tech, 

[email protected]

Desde Comala siempre…

 

II.  I.  Ser sin Estar

Sin asombro innovador, ese maniquí le traspone una arraigada sintaxis iterativa al arte financiero del entorno: ni-ki-neki ni-ki-kwa, “yo-lo-quiero yo-lo-como (quiero comerlo)” en náhuat-pipil.  De los verbos conjugados en serie a la reincidencia en rúbrica —“it’s all about…”; “location, location, location”— el canon a melodía superflua asigna la medida de la marcha.  Sin repetición, el contenido del mensaje se avería al precipitarse al abismo de oídos sordos.  Su solicitud percibe el giro de los astros en innovación.  La re-volución sinódica es cambio.  La gramática serial la reemplaza el discurso serial.

La tecnología (Tekhne) de la recursividad se apropia del Mundo (Estar), en sub-estancia/stanza sobre la cual construye nuevas subjetividades (Ser).  Hay un “Ser sin Estar”, como lo pronostica la máxima shakespeareana que olvida mencionar el Topónimo de la vivencia: “to be or not to be?”; “where?”.  El Lugar ya no importa si la redundancia impone el ritmo global.  Nuevo Mêxih-co…  “En el Nuevo Lugar de Mêxih-“ no se advierte que la existencia (there is a Z in the Mall) sólo inscribe su quehacer en el Lugar al invertir (X) su figura por espejeo (the Z is there, in the Mall).  Por la infalible ley del reflejo —Yo X Tú— la existencia (Ser) implica el Lugar (Estar/There).  En este recién fabricado “reino de la imagen” (Lezama Lima), el existencial y el locativo reverberan su proyecto social según el compás disonante y complementario del Yi King.  No en vano, menos estridente, su presencia sonora se reitera a ocho horas de desfase en el centro comercial “La Vache Noir (La Vaca Negra)”, Cachan, al sur de París.  Como los predichos verbos en serie, todo sitio enclaustrado en el negocio actual halla su dicción en la monofonía del eco.  En su acento de fuga, una subjetividad análoga intenta inmiscuirse hacia el rincón más aislado del Planeta.

 

II.  II.  Estaciones del Ser

El contenido filosófico —Ser sin Estar, viceversa; Ser implícito en el Mundo (véase: ensayo IV)— erige la tercera arista como cimiento primario que incita la circularidad de los vértices: à habla à análisis à exégesis à.  El triángulo del título configura el espacio nocional en cuyo centro se intersectan estas charlas.  Desde otra perspectiva se glosaría: à conciencia à ciencia à inferencia à.  Al dirigirse a públicos diversos, la intencionalidad directa de los ensayos anhela suscitar la discusión, hacia la cual confluyen las numerosas interrogantes entre la audiencia (Uds.) y el ponente (Yo).

Según el modelo clásico de la comunicación, la identidad la acuerda ese vaivén perenne de pregunta y respuesta de los interlocutores.  Se trata de una migración en cuerpo físico y alma abstracta que al Co-municar cruza fronteras y transfiere valores peregrinos.  Los conceptos se declaran tan trashumantes que los preceptos del Yo a menudo los invierte el Oyente en pautas contrarias: Yo (madre / profesor) X Tú (hija / estudiante), a semejanza del referido existencial y locativo. Acaso la Ex-sistencia del Yo la determina el Lugar del Tú en su espejeo (X).

No lo sé, aun si reconozco el instante en el cual al lingüista—N. Chomsky en su teoría formal (Yo)— lo suplanta el lengüero, Chomsky en su acción social (Tú).  La política del mundo actual obliga a percibir lo difícil de aplicar el saber científico —el Yo en su aula, laboratorio y cubículo— a la conciencia del dominio público que lo enmarca, el Tú/Uds (You).  Las “estaciones del ser” señalan ausencias.  Hay una falta de “gobierno” que por “doble enlace (double binding)” regule el paso inmediato del sentido del Yo al Tú.  Y en segundo fallo, jamás se predice el traspaso del legado lógico del “lenguaje natural (natural language)” a los idiomas culturales y su política efectiva.  Cada esfera existe aislada en su MALeta.

De la travesía de Nuevo México a Centroamérica —primer ensayo (I)— concluye en el suicidio místico, último bosquejo (ensayo V).  El recorrido sesgado franquea la aridez del  páramo hecho palabra (ensayo II), la templanza acallada del altiplano (ensayo III) y el lomerío de metáforas literales (ensayo IV).  Hacia el confín, encalla en la tibia espuma de un mar retraído, sin Alfonsina ni Sirenas que lo acarreen bajo el oleaje en augurio de “algas”.  En designio de sortilegio, “el poeta debe ejecutar su propio asesinato” (Breton, Le pas perdus, 1924).  A la espera que pronto suceda el mío.  Por aquella profecía lezamiana los opuestos se reúnen como en el acto de habla (Yo X Tú).  “Vivo como los suicidas, me sumerjo en la muerte y al despertar me entrego a los placeres de la resurrección”.

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