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NO DISCRIMINAR ES UN MANDATO CONSTITUCIONAL Y UN PRINCIPIO DE RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS

Margarita Rivas*

El principio de no discriminación exige una cultura de respeto a la diversidad humana, rechaza todo acto de intolerancia, odio, exclusión, actitudes de menosprecio o trato diferente que cause daño, ya sea psicológico o físico a la persona o grupos de personas que lo reciben. Es la base para una convivencia justa, equitativa y pacífica. Es decir, un Estado verdaderamente democrático es un Estado en el cual la discriminación por cualquier razón que sea no es tolerada.

Las personas que formamos las sociedades somos diversas, diferentes, pensamos diferente, tenemos ideologías diferentes, capacidades físicas y mentales diferentes, pero ser diferente no significa que entre lo diferente existan rasgos superiores a otros y que las personas que forman la sociedad sean de primera, segunda o tercera categoría.

Cuando discriminamos, sea por razón de género, de estatus económico, credo religioso, filosofía de vida, etnia, nivel educativo, discapacidad u orientación sexual, abrimos el camino para actitudes de violencia, hostigamiento, persecución, injusticia, privación de derechos. Los funcionarios públicos son los primeros llamados a rechazar acciones discriminatorias y a velar por que las leyes y políticas que rigen en una sociedad sean justas para todas las personas. Los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sexuales y reproductivos no son negociables, son y deben ser garantizados para todas las personas.

La Discriminación solo es producto de la ignorancia porque se basa en prejuicios, mitos, estereotipos y estigmas que violentan la dignidad humana. Las leyes y políticas, así como las acciones de las funcionarias y los funcionarios, deben ser sobre todo respetuosas de este principio. La No Discriminación es un principio laico, es decir, obedece al bien común y no a preceptos y dogmas de determinada religión. Si una persona es electa a un cargo público debe actuar conforme al bienestar de todas las personas, y si es incapaz de mantenerse en ese principio por ética debería renunciar a su cargo.

* Catedrática universitaria. Máster en Educación en Salud Sexual y Reproductiva.

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