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lunes , 23 octubre 2017
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Lucha de los dioses 39

Rev. Héctor Fernández

Cualquier enseñanza que no se encuadre con las Escrituras debe ser desechada, aunque haga llover milagros todos los días”. Instituto Ecuménico Diaconal “Esteban” San Salvador, El Salvador, Centroamérica.

23/08/2017

“La Iglesia permanecía muda, cuando tenía que haber gritado… La Iglesia reconoce haber sido testigo del abuso de la violencia brutal, del sufrimiento físico y psíquico de un sinfín de inocentes, de la opresión, el odio y el homicidio, sin haber alzado su voz por ellos, sin haber encontrado los medios de acudir en su ayuda. Es culpable de las vidas de los hermanos más débiles e indefensos de Jesucristo”, Dietrich Bonhoeffer.

Vivimos tiempos difíciles en nuestra historia y de la humanidad, no es la primera vez y seguramente no será la última. La actitud cristiana debe ser hoy -de nuevo- una muestra de contextura evangélica y de coherencia con los valores del reino, fe eficaz. Fe revolucionaria en busca de eficacia.

El gobierno norteamericano tiene las manos manchadas de sangre y dolor, por lo menos está vinculado a conflictos de graves repercusiones para la humanidad en Bahréin, Yibuti, Turquía, Qatar, Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Afganistán, Kosovo y Kirguistán, financia grupos desestabilizadores clandestinos en otras muchas partes del mundo, últimamente hemos presenciado cómo alienta y apoya grupos fuera de la ley en Venezuela, Brasil, El Salvador no es la excepción, por mencionar algunos, carga en sus hombros una innumerable cantidad de refugiados, asesinados y desaparecidos entre los que contamos niños, niñas, adultos y ancianos. El gobierno norteamericano ha desarrollado una identidad ambigua. Asesina y dice luchar por la vida.

Con su presidente actual el rostro racista aparece con más evidencia. Guerras, argucias amparadas en estructuras “legales” para deponer y/o cambiar gobiernos que no son de su simpatía son la noticia cotidiana.

Este rostro de perversidad y maldad se intenta disfrazar de “buenas acciones” a favor de la paz, impunidad y corrupción, ninguno de esos valores son parte de su “espíritu profundo”. Son solamente un discurso, una máscara para aparentar un rostro humano que en realidad intenta esconder las verdaderas intenciones de continuar siendo la potencia hegemónica maligna que actúa contra la humanidad y contra todos los valores que dice defender.

Las situaciones de nuestros países son muy complejas, como complejos somos los seres humanos. Por ello hay mucho que estudiar, reflexionar y analizar, la realidad y la biblia.

En ocasiones recurrimos, en nuestras preocupaciones, a expresiones disque cristianas que son formas de escape de la realidad, que no tienen nada de espiritualidad evangélica, en rigor cristiano, o sea, a la manera de Jesús. Nuestra espiritualidad debería estar íntimamente vinculada a la relación y coherencia con la realidad en la que intentamos vivir.

En la realidad salvadoreña hay muchas situaciones que nos preocupan, una de ellas son los familiares, amigos que viven en territorio de los Estados Unidos y los temores que siembran grupos con poca o ninguna dignidad humana, no digamos cristiana, en el sentido de que el gobierno actual “debe orientar su mirada hacia el país del norte”.

Nuestro gobierno debe contar con una mirada amplia y no únicamente “ver” el país del norte, debe desarrollar relaciones con todo aquel que desee y actúe con buenas intenciones con nuestro pueblo y con sus pueblos, crear las condiciones para que las y los salvadoreños no tengamos que migrar en busca de nuevos horizontes más coherentes con la vida plena. Y también debe tener dignidad, hay que recordar que la dignidad humana es el derecho que tiene cada ser humano, de ser respetado y valorado como ser individual y social, con sus características y condiciones particulares, por el solo hecho de ser persona.

Los predicadores, pastores, pastoras debemos ser ejemplos de esa dignidad y ser más coherentes con el Evangelio, no actuar como algunos políticos buscando buenas situaciones de vida que se confrontan y son interpeladas con el dolor y sufrimiento de los empobrecidos por el sistema, bien dijo Bonhoeffer:

“La cruz no es una tragedia, es el fruto exclusivo, obsequio de Jesucristo. No es un accidente, sino una necesidad, parte esencial de la vida cristiana en particular.

No es sufrir por sufrir, es rechazo por la causa de Cristo. Si nuestro cristianismo ha dejado de ser serio, sin discipulado, si se ha suavizado el evangelio y llevado a una elevación emocional, que no implica costo ni demandas y que no distingue lo espiritual de lo natural hemos olvidado que la cruz significa rechazo, vergüenza, así como el sufrimiento”.

El Dios de la vida nos ayude a que como pueblo y gobierno seamos dignos y como hijos e hijas dignas de Dios, construyamos caminos, situaciones que nos permitan desarrollar vidas dignas como personas y como sociedad y para las y los que confiesen alguna fe nos ayude para que los funcionarios gubernamentales, sea cual sea su ámbito de responsabilidad, desarrollen vidas coherentes con la palabra y obra de Jesús, sean ejemplo de vida digna y coherente con sus ideales políticos y principios cristianos.

Que como cristianas y cristianos salvadoreños seamos coherentes con la vida y obra de Jesús, el Cristo que siempre fue coherente con el amor.

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