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Los derechos humanos y universales de los niños y de las niñas lactantes

GENERALIDADES

DEFINICIÓN: Un niño lactante es aquel que cumple con sus necesidades nutricionales por medio de la lactancia materna, ya sea de su madre o de donante, al que recibe una alimentación mixta de leche materna asociada a fórmula artificial preparada comercialmente, y al niño que recibe alimentos de otro tipo pero que siempre complementa su alimentación con el seno materno o fórmula artificial. En otras palabras, mientras un niño tome leche materna o de fórmula será una niña o un niño lactante.

El período o tiempo de duración de la lactancia es variable, desde que nace un niño hasta algunos niños que llegan a los 5-7 años y aún son consentidos con el seno materno o se les proporcionan biberones. Ver Foto #87 y #88.

Hay que hacer notar que si un niño ingiere biberones no dejará de enfermarse por su causa hasta que abandone tal utensilio.

Cuando a un niño se le acuesta, independientemente de su edad para alimentarlo con su boca dirigida hacia arriba o hacia un lado, en contra de su propia conveniencia, obligado, sin que el niño pueda oponer resistencia o hablar y decir que no puede comer acostado, a sabiendas o no por parte de la madre de que sí se atora, se ahoga o se asfixia corre el riesgo de enfermarse e incluso morir; se le está violando su sagrado derecho a la salud, a la vida, a permanecer sano con buena calidad de vida.

Una madre al acostarse para alimentar a su niño (y también acostarlo a él) y si tiene una gran producción de leche, se ahogará una y otra vez hasta enfermarse o morirse sin que ella se de cuenta, de que lo que está haciendo está mal hecho o es incorrecto. Ver Fig. #89 y #90

Qué hace una madre cuando por la noche alimenta a su bebé acostado y se atora por causa de una buena producción de leche y se asfixia. Se levanta, levanta al bebé, lo pone boca abajo, lo sacude, le da con la palma de la mano en la espalda para facilitarle al niño que vomite y expulse el alimento que lo está asfixiando o le introduce un dedo por la boca hasta la garganta, provocando así el vómito. Si el bebé se recupera con estas maniobras de “auxilio” ¿qué hace la madre a continuación? Pues es increíble. Vuelve a hacer lo mismo. Lo acuesta y continúa amamantándolo. El bebé no rechaza la chiche pues no habla, no sabe, no tiene fuerza para oponerse a que lo alimenten acostado. Es la madre la que debería saber que no es correcto hacerlo así. “Con que lo saben los animales”; vuelve a ocurrir lo mismo, el niño se atora y se asfixia, y así escapa a morir de nuevo; y cada vez la madre lo hace incorrectamente. La madre también repite la misma operación de “auxilio” o salvataje para recuperarlo de una probable muerte; y así pasa la noche entera hasta que amanece. Ver Fig.#91

Estos momentos de asfixia ocurren principalmente cuando el niño es recién nacido, y se presentan cada vez menos frecuentes cuando la madre va teniendo una menor producción de leche y a medida que el niño “aprende” a comer acostado y toma el control. Pero el daño a los oídos se instala desde las primeras ocasiones en que el niño se asfixia. Este daño es manejable, pero no recuperable y se prolonga hasta la edad adulta, manifestándose como problemas auditivos y de equilibrio. La pérdida temprana de la audición en la edad adulta y los problemas de mareos, vértigo y problemas de equilibrio, tienen su inicio en la infancia a causa de infecciones repetidas en los oídos por la lactancia acostada.

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