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martes , 17 octubre 2017
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Legitimación mediática

@arpassv

Muchas son las críticas sobre el cacareado “debate” de los candidatos presidenciales, thumb realizado el pasado domingo por la Asociación Salvadoreña de Radiodifusores (ASDER): que no fue realmente un debate, sino un foro; que todos los candidatos evadieron temas relevantes, entre éstos la reforma política y el pacto fiscal; que el aspirante arenero se dedicó a despotricar contra el actual gobierno, en vez de plantear propuestas, etc. Todos estos señalamientos son muy válidos.

Sin embargo, hay un aspecto fundamental del dizque debate que no puede dejar de criticarse. Es el hecho de que, con la realización de ese foro, los medios hegemónicos buscan legitimarse como los generadores del debate público de los temas de país, dándose un aire democrático, en un momento en que están seriamente cuestionados precisamente por obstaculizar la discusión a fondo de temas relevantes como la corrupción de los gobiernos de ARENA, la evasión fiscal de los grandes empresarios, graves problemáticas ambientales, entre otros.

Resulta que esos medios, que históricamente han manipulado información, tergiversado los hechos y distorsionado la realidad, son ahora los paladines del debate democrático. Esos medios, orgánicos de la derecha política y empresarial, se presentan hoy como los abanderados del pluralismo de ideas y la diversidad de intereses, dándose créditos que no les corresponden.

Y es de señalar también en esto, la complicidad del Tribunal Supremo Electoral (TSE), institución que invirtió más de 100 mil dólares en la organización del cuestionado “debate”. El TSE pudo haber optado por realizar un verdadero debate en los medios públicos, acción que habría contribuido al fortalecimiento de estos medios, justo cuando se discute en la Asamblea Legislativa una ley que busca institucionalizarlos como medios estatales pero independientes, pluralistas y promotores del debate de los temas de interés público.

Así que el pseudo debate de ASDER buscaba legitimar a los medios hegemónicos y otorgarles dudosos créditos.

El “debate” posiblemente buscaba también ayudar a los candidatos de derecha, bajo el supuesto de que éstos tienen mejores dotes oratorios que el presidenciable efemelenista. Este objetivo, sin embargo, no se cumplió porque el “debate” más bien sirvió para dejar en ridículo al aspirante arenero Norman Quijano con su visión fascista de la seguridad pública y sus tenebrosas propuestas antidelincuenciales que son incompatibles con un estado democrático de derecho.

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