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La llaga desnuda (16)

Erick Tomasino

 

Ser así

Se dijo que eras un tipo que gustás de vivir el día a día. Se dijo que tenés un modo particular de conseguir que la gente te mande a la mierda y entonces –digamos- ella quería conocerte. Se dijo que sos un vago, unhealthy que se pasa mucho tiempo en un bar intentando seducir a todas las chicas que llegan sin saber exactamente cómo. Pero por fin te enredás con una chica, diferente a lo que supones buscar y la ves como una mujer experimentada, es guapa, es inteligente y eso que sos un tipo “valeverga”.

Se dijo también que ella lo veía como un juego; que lo hacía para demostrar que de vez en cuando puede seducir a un hombre. Que en realidad se sentía conmovida por vos al ver que todo mundo te rechazaba. Lo hacía por lástima y vos no te dabas cuenta, no tenías ni una hora de conocerla y ya te sentías enamorado de ella. Y se siente bien porque nunca imaginás que alguien así se fijara en vos, que es algo raro, misterioso, no lo sabés exactamente. Pero sos un borracho que no tiene nada, sólo decís que escribís aunque nunca has publicado un libro. ¿Qué podés tener? ¿O sos una buena compañía? Puede ser, pero entonces la gente no te mandaría a la mierda tan fácilmente.

Pero esta chica ya te ha hecho caso, es tranquila. Pero como todas las demás terminará dejándote porque no acepta tu personalidad. Ahora no importa, no llevás ni una hora hablando con ella y ya te la imaginas en la cama. Has visto cómo se le mueven las tetas cada vez que se carcajea. Seguí contando cosas graciosas, a lo mejor en una de esas se le salgan de la blusa y reboten directamente en tu rostro.

Y eso que no sos el mejor chico del bar. Hay otros que serían mejor partido que vos y mirás a tu alrededor con recelo. En el fondo querés poseerla y temés que también te deje, como suele sucederte cada vez que te encontrás a una mujer que te apasiona. Ella te apasiona y no llevás ni una hora viéndole las tetas.

Por eso te ponés como la mierda. Otra vez te asalta la duda y no le decís las palabras mágicas para seducirla. Ella comienza a aburrirse, se le nota porque ahora está más pendiente del televisor que está justo detrás de la barra. Te quedás mudo. Parece que se te acabaron los temas y no le propusiste nada interesante.

Ella dice que se va y ves como se aleja de tu mesa y se acomoda con un tipo que le estuvo sonriendo toda la noche. Le acepta un trago. Él le dice algo al oído y ella ríe, se le mueven las tetas y vos no podés mirar más. Ves como toman sus cosas para largarse.

Se despide de vos y dice que te llamará. En tu rostro hay un rótulo que dice: rómpase en caso de urgencia.

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