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sábado , 21 octubre 2017
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La crisis en Ucrania en el centro de las discusiones del G20

Por Jeremy Tordjman
Washington/AFP

La crisis en Ucrania estará el viernes en el centro de las discusiones entre países desarrollados y emergentes del G20, malady que se reúnen en Washington para tomarle el pulso a una economía mundial aún convaleciente.

Esperado para las 17H30 GMT, online el nuevo estado de situación interpretado por los ministros de Finanzas del G20 difícilmente podrá pasar por alto la crisis que agita a la exrepública soviética.

Tras una reunión el jueves de noche, los países industrializados del G7 ya hicieron referencia a las  “necesidades de financiamiento” de Ucrania, y la crisis en el país ha dominado la asamblea general del FMI-Banco Mundial que tiene lugar esta semana en  Washington.

La directora general del Fondo, Christine Lagarde, advirtió el jueves sobre los “crecientes riesgos geopolíticos”, que podrían obstruir la recuperación de la economía global.

El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, evocó por su lado “un problema grave” que, en caso de escalada, podría sumergir a Rusia en una recesión este año.

El comunicado final del G20 será, sin embargo, ásperamente debatido  antes de llegar a un compromiso entre los diferentes ministros de Finanzas, entre ellos el estadounidense, Jacob Lew, y su homólogo ruso, Anton Siluanov.

Tras una reunión el jueves entre los dos dirigentes, el ministro norteamericano advirtió que Estados Unidos estaba dispuesto a “aprobar nuevas sanciones” contra Moscú si el país no renunciaba a la escalada, indicó un portavoz del Tesoro.

No existen remedios milagrosos

Si no hay sorpresas, el G20 de Finanzas también volvería a pedir más crecimiento global, apenas dos meses después de haberse fijado el objetivo de estimular la actividad económica mundial para lograr dos puntos porcentuales más de crecimiento antes de 2018.

A falta de remedios milagrosos, los mayores organismos financiadores del globo insistieron esta semana sobre todo en evitar los obstáculos que frenan el crecimiento.

En una declaración difundida este jueves, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, pidió garantizar que las estrategias para reducir los déficits “propicien el crecimiento”.

La directora del FMI, por su lado, volvió a advertir del bajo nivel de inflación en el viejo continente, e insistió en pedir iniciativas a la eurozona aun al riesgo de molestar al BCE.

Insistiendo en su objetivo de reducir la pobreza extrema antes de 2030, hizo escuchar una voz ligeramente diferente, estimando que el crecimiento tenía “sus límites”.

“Los países deben completar sus esfuerzos para mejorar el crecimiento con medidas que dispongan de más recursos para los más pobres”, destacó la institución.

Los países emergentes, por su parte, exhortaron a los europeos y estadounidenses a actuar con prudencia en materia monetaria para no desestabilizar a sus economías.

“Seguimos muy preocupados por el impacto negativo de las perturbaciones de los flujos de capital y de la volatilidad de las tasas de cambio que resultan de los cambios potencialemente abruptos de política monetaria en algunas grandes economías avanzadas”, sostiene el comunicado del G24, que reúne a países en desarrollo y emergentes.

La perspectiva de un endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos, con alza de tasas de interés, había empujado el año pasado y en enero último a los inversores a huir en masa de los países emergentes, lo que desplomó algunas monedas locales.

En su comunicado final, el G20 de Finanzas seguramente volverá a pedir a los bancos centrales que coordinen sus actividades para evitar turbulencias.

Otro tema se sumará a su informe de situación: el bloqueo de la reforma del FMI por la falta de aprobación en el Congreso de Estados Unidos.

La entrada en vigor de esa reforma, que duplicaría los recursos del FMI y daría más votos a los países emergentes, depende de una ratificación del Congreso estadounidense, que choca contra la oposición de los republicanos.

“Por algunas razones, hemos sido un poco víctimas colaterales de las sempiternas diferencias que vemos en estos momentos” entre la administración Obama y la oposición republicana, dijo Lagarde.

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