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Intelectuales estériles

Por Fredis Pereira
Máster en Administración y Gerencia Pública

Los intelectuales estériles tienen apariencia de seres con gran potencial. Como sucede entre otras especies de seres vivos, los intelectuales estériles tienen la apariencia de ser productivos y fértiles. Pero a diferencia de otros seres vivos, los intelectuales estériles son más nocivos y están contentos con su condición de esterilidad.

Los intelectuales estériles infestan y contagian con esterilidad. Como cualquier parásito su afán es vivir aprovechándose de su entorno, invadiendo a otros seres, nutriéndose de la producción intelectual de otros, sin aportar nada, y enfadados por cualquier exigencia que reclame la producción de algo provechoso con su intelecto. Su afán será más enfocado en contagiar a otros de esterilidad, para que no exista nadie en su ambiente que delate su defecto. Así el consejo del estéril es “no te compliques”, “para qué harás eso”, “para que te pondrás a exigir algo bueno para la sociedad”, “es mejor estar tranquilo sin hacer nada”, “calladito te miras mejor”

Los frutos de los intelectuales estériles son poco perceptibles y defectuosos. Aunque coleccionan títulos y diplomas de reconocimientos de gremiales profesionales, estos los cosechan por otros arreglos mafiosos y trinquetes ocultos. Lo más cercano que tiene a producir una idea, es robar las ideas de otros y presentarlas como suyas. Así, se adornan con propuestas impresionantes y elaborados proyectos, mientras desconocemos a quién le robó los derechos de autoría, sus currículos siguen registrando falsos créditos.

Los intelectuales estériles lesionan el capital intelectual de la sociedad. En las organizaciones infestadas de intelectuales estériles, poco a poco los novicios se enteran, que es innecesario esforzarse en producir, menos en investigar, crear o innovar. Así los estándares de evaluación del desempeño se ajustan a niveles de la improductividad y el estancamiento, para premiar con base en el amiguismo, el clientelismo político, el nepotismo y la sinvergüenzada de quienes dirigen la organización.

El producto defectuoso de los intelectuales estériles es el rumor. Esta facilidad para producir chambres les viene de la malicia que los acompaña. También sucede que su limitado ejercicio intelectual les ha ido minando el buen entendimiento, así que por naturalidad su lengua está robustecida de mentiras y confusiones que difunde por todos lados. No es que carezca de habilidades, pues tiene habilidad para mentir, y las tecnologías le sirven para amplificar el alcance de los rumores. No son analfabetos, pues tienen títulos universitarios, pues también escriben y leen informes, circulares y acuerdos sin fundamentos legales, que acompañan a la producción de rumores.

Los intelectuales estériles son conocidos por sus apariciones en diversos escenarios nacionales e internacionales. Viajan por el mundo sin pagar con sus recursos. Las letanías que exponen en sus conferencias son ideas de otros, que como no las recuerdan, las transcriben en una diapositiva que proyectan para leer en público, como si los demás no pudieran leer.

Pero salen por el mundo, no porque aporten algún descubrimiento científico, sino por ser parte de redes internacionales conformadas por otros intelectuales de su condición, que más buscan alguna ganancia con el evento, que aportar algo provechoso a la comunidad.

 

Los intelectuales estériles son defensores del atraso y la improductividad. Su esmero se enfoca en defender las tradiciones que impiden el progreso y la justicia. Reacciones contra quien propone la innovación. Se organizan para defender intereses mezquinos y logran espacios de poder para mantener el atraso, así controlan hasta alguna institución para adoctrinar a los jóvenes desde las aulas, espacios que de otro modo serían verdaderos polos de desarrollo en la comunidad, que se distingan por la generación de conocimiento científico y el fortalecimiento del buen ingenio.

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