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Existencia – Localización – Identidad

 

Rafael Lara-Martínez

Tecnológico de Nuevo México

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Desde Comala siempre…

 

I. II.  Existencia y localización

Una discusión central de la correlación entre los enunciados (1a) y (1b) gira en torno al demostrativo “there (ahí)”.  Para unos, se trata de un locativo que los interpretaría según una inversión (X).  El doble indefinido —el lugar (there) y el objeto (a pencil, “un lápiz”)— se vuelca hacia una determinación de la cosa y de su lugar concreto, según lo indica el artículo (the) y quizás el dedo que lo señala.  La localización revela la presencia inmediata; el existencial su simple duración vaga.

Para la segunda teoría, el existencial en inglés denota una falta de localización específica, por lo cual el lugar (there) es un simple sujeto ficticio (dummy), carente de sentido.  Por demostración formal, la existencia sería la presencia vaga de un ser sin la necesidad de especificar un sitio determinado de su estadía.  Ese sitio estipularía una ficción lógica carente de significación inmediata, tal cual el mar en el altiplano desértico—por clonación en invernadero (véase III)—, las cerezas tropicales o el Naranjal (l’Orangerie) parisina junto al Axolotl cortazariano.  Por esta duplicación, la metáfora huye de la fórmula matemática —breaking glasses / hearts / news— ya que “meaning” significa los “means (maneras / recursos / métodos…)” que, durante una pausa (break), utiliza el intérprete para volcar los sonidos en sentido: c = see = sea à c ≠ ver ≠ mar.

Para extender el único sentido potencial — el locativo— es posible que el “there (ahí)” inglés haya sufrido el mismo proceso de fosilización que la “i griega (y)” final del hay español, a exponer en seguida (I.V.).  Se trataría de un lugar indefinido.  La única ficción (dummy) la instaura el imperativo categórico de localizar toda entidad en un espacio-tiempo, fuera del cual no existe.  Acaso, en reiteración, se trata de una presencia indefinida.  La exigencia matemática formal jamás excluye el sentido primario de la existencia: ser en el estar.  Tampoco eliminaría la indagación etimológica como premisa obsoleta de una época mítica ya caduca.

Se recuerda que existir se desglosa en dos palabras.  La primera implica la salida (ex-) hacia un porte fidedigno que especifica la segunda, quizás la del Homo Erectus: -sistir.  Por ello, se presentan múltiples derivados que se relacionan etimológicamente, a saber: a- / de- /con- / in- / per- / re- / sub-sistir.  Sólo el olvido desgaja esas palabras de su significado original, de igual manera que el lugar (there / estar) queda sin referente concreto.

La existencia como posición (-sistir) la resalta el náhuatl-mexicano, al multiplicar los verbos estativos bajo una obvia connotación posicional.  Además del existencial-locativo (on)-câ más neutro, se presentan ìcac, “está de pie (hombre y cosas largas como colinas, pilares, árboles)”, onoc, “está echado (de personas o cosas largas)”, mâni, “está (de cosas llanas y anchas, hombres y bestias en multitud)”.  (6) ofrece los ejemplos de estos verbos (véase: I.V.I.).

 

(6)

(a) te-tlan n-ìcac, “estoy familiarizado con alguien”

(b) ye te-pan onoc, “es público / sabido”

(c) to-pan mâni, “está sobre nosotros, nos gobierna”, nótese el uso de locativos (-tlan y –pan, sufijos locativos de Cuzcatlán y Ahuachapán).

 

En contraste, la existencia como movimiento perenne la recalcan las hablas locales de Centroamérica que utilizan nemi, “vivir, andar”, en sustituto del existencial netamente locativo: pan nemi weey, “hay mucho pan”; nemi siwaanawal, “existe la Siguanaba”.  Acaso la postura y la marcha —estancia y andanza— complementarían la neutralidad de toda existencia.  Su evidencia gramatical la ofrecen otras lenguas indígenas que articulan posicionales y/o direccionales al existencial puro.  De ello, quizás, en náhuatl-mexicano sólo quedan vigentes las posturas antedichas y el direccional on- que antecede a –câ.   A la lingüística histórica le correspondería resolver el asunto.

Ex–sistir significaría salir (ex-) de sí —direccional— para localizarse en un lugar (there), al adquirir una posición (-sistir).  La existencia la define la localización —a / un(a)à the / el-la— aun si la evolución de las lenguas desgaje el existencial (there is/are.. / hay…) del existir.  Esta paridad resulta más flagrante en español —que en inglés o francés— al sustituir el “ser” por “existir”.  Por ejemplo, el lema cartesiano clásico se glosa “pienso luego existo (I am / je suis)”.  En este reemplazo “existir” expresa su sentido pleno, mientras “ser” autoriza su función puramente copulativa.

 

En insistencia, según esta hipótesis —al abolir el sinsentido formalista— el “there” inglés se relacionaría a la “i griega (y)” final del español “hay”, al presente también carente de significación (véase: I.VI.).  Acaso la evolución de las lenguas no sólo ofrecería ascensos hacia estructuras y sentidos más depurados.  A la vez, fosiliza elementos claves como el lugar (there / y) indeterminado.  Quizás la misma ambigüedad la ofrece “here (aquí)” que, del sitio puntual del hablante, se extiende hacia su entorno amplio: “here, in my house / in MA, it is snowing (aquí en mi casa / en MA nieva)”.  En la ciencia-ficción —moda técnica actual— “aquí (here) en el planeta X, hace sol; ¿y ahí (there) en la Tierra?”.  O como dicen las entrevistas: you are going there (Socorro) (ahí (a este sitio) vas) ≠ / X there you go (ya vas / la hiciste / ahí te va / ya me entendiste).

 

I.  II .  I.  Soleá en tenencia

Para concluir esta sección del inglés, brevemente se comenta el uso peculiar de “to have” —supuesto verbo posesivo, “tener”— cuyo sentido se desliza hacia el existencial y hacia la demanda.  En efecto, “there is” parece invertirse (X) en “to have” al expresar la existencia.  Así resulta que (7a) lo glose (7b), (véase también: I.V.I).

 

(7)

(a) there is a big event at the Natural Museum, “hay un gran evento en el Museo Natural”

X

(b) the Natural Museum is having a big event, “el Museo Natural organiza (está teniendo) un gran evento”

(c) I am having a gardener clean my yard, “le pido a un jardinero que limpie el patio (estoy teniendo un jardinero limpiar (que limpie) el patio)”.

No obstante, la inversión (X) presupone un cambio tajante en la significación del enunciado.  (7b) ya no sólo anuncia la existencia del evento.  A la vez, el sitio del suceso, el Museo Natural, asume la responsabilidad activa de su organización.  Cual lo desglosa una entrevista, “to have” se vuelve un verbo semi-transitivo que “hace existir” el presunto objeto poseído.  Se trata de una doble tematización: sujeto y punto de partida de la oración; “hacedor” borgeano del ser real en su lugar (there / estar).   En efecto, la función poética —cualidad del habla diaria que produce e interpreta mensajes— dilucida la jerarquía entre el poseedor, con derecho a nombrar, y lo poseído, el receptor pasivo del subs-tantivo.  “Si te nombro, soy tu amo / de un segundo” (Pedro Salinas).  La facultad misma que asigna calificativos inherentes equivale al goce contiguo del ente receptor.  “Cuando te nombro, / todo lo cerca que estamos” (Salinas).

El poseedor —quien tiene (have)— dispone del objeto a su arbitrio: “if I have you…”.  Tal cual lo declara (7c), “to have” desempeña un papel netamente transitivo de petición o exigencia que el sujeto le solicita a la persona, quien ejecutará la acción del encargo.  En cuanto verbo comodín (joker), el inglés “to have” adquiere sentidos inusuales e intraducibles: we had rain / wine /our friend (for dinner)… last night ≠ the rain / wine / our friend (for dinner) is our (véase I.V.I.).  “Thanks for having / inviting me here” ≠ “I thank you. because I belong to you”.  Acaso el poseedor afianza condiciones reservadas a otros cargos, despojados de toda tenencia.  Del usufructo que el teniente dispone a su provecho surge la potestad transitiva de agente.  Quizás…

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