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miércoles , 18 octubre 2017
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Existen razones legales y morales para desinscribir al partido Arena

Wilfredo Mármol Amaya.
Psicólogo y escritor viroleño

Las implicaciones del delito de lavado de dinero e enriquecimiento ilícito han estallado en la conciencia de la sociedad salvadoreña, y no es para menos. Se ha  hablado, que al menor $10 millones de dólares (Ȼ87,500,000 colones) de los fondos de China Taiwán, destinados para las personas afectadas de LAS COLINAS de Santa Tecla, fueron a dar las cuentas del Instituto Antonio Rodríguez Port y posteriormente  colocados en las arcas del partido ARENA. Surge la pregunta: ¿Esta es una razón legal y jurídica para que de oficio la FGR o el TSE pueden solicitar la desinscripción de dicho partido? En un país en el que se respeten las leyes, a lo mejor es taxativo e imperioso.

Por otro lado, la lista de funcionarias y funcionarios salida a la luz pública de al menos tres gobiernos de ARENA, durante los expresidentes Armando Calderón Sol, Francisco Flores Pérez y Antonio Saca por una suma superior a los 300 millones de dólares, colocan a dicho partido en una situación delictuosa,  que no puede pasar desapercibida, y  amerita de manera legal la salida de este partido del tinglado político, al menos que todo el mundo del sistema de leyes salvadoreño se haga “del ojo pacho” y pase de largo este lunar antidemocrático y se continúe teniendo funcionarios que no honren la palabra y sobre todos la cultura del ser político en El Salvador de hoy.

Vista así las cosas, el permitir que un partido político se inscriba para participar en la próxima contienda electoral, es esperar la continuidad  que desde la política se puede jugar con el erario público, es decir con los dineros del pueblo. ¿Acaso la guerra civil  no nos dejó un mensaje certero de la necesidad de una sociedad diferente?

La Ley Contra el Lavado de Dinero y Activos, vigente desde diciembre de 1998, expresa como finalidad: el prevenir, detectar, sancionar y erradicar, el delito de lavado de dinero y de activos, así como el encubrimiento.

¿Acaso  haber aceptado, de manera pública, que ARENA fue destinataria de los fondos desviados por Paco Flores Pérez de las cuentas de China Taiwán no es suficiente evidencia para desinscribir dicho partido político?

¿Pero que indica dicha Ley por lavado de dinero? Bueno, se entiende por lavado de dinero y activos cualquier operación, transacción, acción u omisión encaminada a ocultar el origen ilícito y a legalizar bienes y valores provenientes de actividades delictivas.

Desde el punto de vista  penal,  se considera lavado de dinero el ocultar o disfrazar en cualquier forma, la naturaleza, el origen, la ubicación, el destino, el movimiento o la propiedad aparentemente legal de fondos, bienes que procedan de actividades delictivas.

Es de recordar, que personeros del partido ARENA -una vez fallecido el expresidente Francisco Flores Pérez- asumieron el hecho que una buena cantidad del dinero de China-Taiwán fue utilizado para la campaña política del expresidente Antonio Saca.

Entonces, quedan dos caminos: Por un lado regresar a los verdaderos destinatarios, las familias de LAS COLINAS de Santa Tecla,  o por el otro, deducir las responsabilidades legales que implicarían la desinscripción del partido ARENA como partido político. Como se ha escrito en un editorial matutino salvadoreño: … la Fiscalía tiene la posibilidad real de combatir de frente el delito de lavado de dinero…

Y el TSE tiene la obligación moral y legal de deducir si la sociedad salvadoreña sigue teniendo entre las ofertas electorales, partidos sin ética y sin notoriedad  comprobada.

Desde la perspectiva de la Psicología conductista y del aprendizaje vicario o por imitación-enarbolado por Antonio Bandura- en la medida que la ciudanía salvadoreña continúe recibiendo desde el quehacer político ejemplos emblemáticos  que las actitudes delictivas son normales, la sociedad puede considerar que se puede vivir con ellas, y por lo tanto que pueden ser reproducidas y extendidas. El Salvador aspira a ser una sociedad con ética, a nivel individual y desde sus instituciones.

El Sistema Judicial salvadoreño, tiene la palabra.

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