Hugo Fajardo Cuéllar*
Sociólogo. Docente e investigador UES
Pasó la navidad, llegó el año nuevo y El Salvador, el pulgarcito de América como lo llamó por primera vez el escritor salvadoreño Julio enrique Ávila y después los poetas Claudia Lars y Roque Dalton, sigue transitando entre dos realidades contradictorias y opuestas; por un lado, la ilusión, nostalgia y fantasía que alberga tradicionalmente la mente y corazones de las familias siempre que se acercan los días de la navidad y la llegada el año nuevo, y por el otro, la cruda y triste realidad de pobreza, miseria y exclusión para las grandes mayorías de pobres de este pais.
Es importante entonces plantear algunas reflexiones sociológicas sobre la situación actual de El Salvador en el marco de una doble realidad de vida en la que por un lado se vive la fantasía y la los anhelos de paz y felicidad que genera el clima de la navidad y año nuevo y por el otro lado la cruda y triste realidad en que viven la gran mayoría de salvadoreños en medio de un régimen de excepción permanente que entre otras cosas, tiene sometido en el temor y el silencio a la población y una crisis económica social que mantiene sumergidos en la pobreza y la exclusión a las grandes mayorías.
LA FANTASIA DE LA NAVIDAD Y EL AÑO NUEVO
Navidad, significa en lo esencial, un tiempo para la alegría, la paz y a la armonía en cada familia y en en toda la sociedad, es un momento para abrir paso al amor, la felicidad y la fraternidad que debe albergarse en cada uno de los corazones de las personas de bien en esta humanidad; por lo tanto, es el tiempo en que la fantasía y la magia se apoderan del entorno familiar y de vida de cada persona en nuestra sociedad. Esa fantasía comprendió entre otras cosas, lo siguiente:
Las luces navideñas, y gigantescos árboles de navidad estuvieron por doquier alegrando la vista de los transeúntes por los centros de las ciudades y el centro histórico de San Salvador, generando nostalgia en las familias que disfrutaron de la maravilla e impacto navideño lo cual hacen que las gentes olviden por un rato la verdadera realidad de nuestro país. Las fiestas navideñas y su fantasía no están mal, pero fueran mejor si se celebraran en un clima de verdadera paz, armonía, justicia y convivencia democrática entre todos los salvadoreños.
La gente se movió como un enjambre humano por todos lados en los almacenes y mercados para comprar (quienes podían hacerlo) aquellas cosas que se necesitan para celebrar, lo que en el decir popular es la “Noche Buena”, es decir el famoso 24 de diciembre y la llegada del año nuevo. Es una tradición que, aunque ya no es como en aquellos tiempos, se sigue manifestando hoy día, cuando se acerca el fin de año. Esa fantasía de las compras navideñas. Se adelantó por primera vez en El Salvador con el famoso adelanto de los aguinaldos por el gobierno de turno.
A los niños y niñas se les ilusionó con que santa Claus les traerá de regalo su juguete. Figura mítica de que surge como una inspiración en el personaje legendario de San Nicolás de Bari, obispo cristiano del siglo IV, quien se popularizo por salir en aquel tiempo a repartir regalos a los niños pobres; figura que siempre ha estado presente en todas las navidades desde los remotos tiempos y aunque también ha disminuido su presencia en la actual sociedad tecnologizada en que vivimos, aun se observó algunas instituciones públicas y privadas, llevando un poco de alegría a los niños con la fantasía de un juguete.
En fin, el ambiente de navidad y fin del año que se va y del año que viene se dejó sentir en toda la sociedad, principalmente en las diferentes ciudades, donde la lógica del comercio y el consumo se impone para incrementar las ganancias de los grandes empresarios. Es decir, una navidad que genera consumo y fantasía para algunos y tristeza y escases para otros. Osea, es una mezcla de fantasía y supuesta felicidad con una cruda y triste realidad de un pais que bajo un régimen de autoritarismo y corrupción impone un sistema de dominación, que reparte riqueza para unos pocos y pobreza para las grandes mayorías.
LA CRUDA Y TRISTE REALIDAD
Así como las luces navideñas estuvieron por doquier adornando el ambiente de navidad, a tal grado que se gastaron miles de dólares en la impactante iluminación del centro histórico de la capital y de algunas cabeceras departamentales, y las músicas navideñas sonaron en los centros comerciales; asi también muchas familias salvadoreñas se debaten por las calles tratando de ganarse unos cuantos dólares para sobrevivir el día a día, incluso enfrentando el despojo inhumano que de sus mercaderías les hacen de manera violenta e indígnate los miembros del Cuerpo de Agentes Metropolitano (CAM).
La gente se movió como enjambre humano por los mercados y almacenes para consumir las mercancías navideñas, eso da una sensación que en El Salvador todo está normal en el pais de las maravillas y de la felicidad como es vendido hacia el exterior por los medios de comunicación del oficialismo; mientras tanto miles de personas siguen marchando por las calles del gran San Salvador pidiendo que cese el autoritarismo y la corrupción y que se liberen a cientos de inocentes que se encuentran encarcelados de manera injusta y arbitraria como víctimas del régimen de excepción.
Mientras solo en estos días de navidad a los niños se les recuerda con algunas fiestas para repartirles algunos juguetes baratos, con la fantasía de que Santa Claus, quiere a todos los niños y les envía esos juguetes, en la realidad cotidiana se observa a muchos niños y niñas deambulando por las calles en condición de abandono y drogadicción, mientras otros trabajando como adultos como vendedores ambulantes para ganarse el pan de cada día, dado que no tienen ninguna protección del Estado.
La navidad en El Salvador del 2025, fue una mezcla de fantasía e ilusión para unos y tristeza pobreza y disolución para otros. Mientras la gente paseaba por los parques atascados de luces con gigantescos árboles de navidad, la vía navideña del centro histórico de San Salvador y otras cosas más, hay que detenerse a pensar que con esa fantasía también se entretiene a la gente para suavizar u ocultar la cruda y triste realidad de un pais que cada día más está siendo sometido, al autoritarismo y la corrupción por los dirigentes del poder.
Detrás de esa fantasía de la navidad se ocultó entre otras cosas: La grave crisis económica social que viven las grandes mayorías a causa de las malas políticas económicas del actual régimen, el acelerado endeudamiento externo que ya ronda el mas del 90% del PIB, la nefasta política de cientos y miles de despidos laborales por parte del gobierno, el sistemático pisoteo a la constitución de la republica mediante reformas para garantizar los intereses del poder dictatorial ( Reelección presidencial indefinida, ampliación del periodo presidencial de 5 a 6 años, eliminación de la segunda vuelta electoral, entre otras).
Finalmente, decir también que la fantasía navideña ocultó La sistemática violación a los Derechos Humanos, y la complicidad de una PDDH servil al régimen de turno, la muerte de más de 400 reos inocentes en las cárceles victimas del régimen de excepción, el hostigamiento a los vendedores ambulantes del centro de San Salvador y otras ciudades, el saqueo de los fondos de pensiones de los trabajadores, la reforma privatizadora del sistema de salud a través de la aplicación medica: Doctor sv, el deterioro del sistema de salud y educación, la reducción del presupuesto del órgano judicial a partir del año 2026; y muchos problemas más que se esconden detrás de esa
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