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El movimiento sindical presenta frente común contra la jornada 4×3 y exige reducir las horas de trabajo en El Salvador

Por: Luis Rafael Moreira Flores

El foro de la Cátedra Permanente de Estudios de la Realidad Nacional e Internacional se convirtió en el escenario de un profundo debate sobre el futuro del trabajo en El Salvador. Durante la jornada, académicos, estudiantes y representantes sociales escucharon tres ponencias presentadas por líderes sindicales frente a la propuesta de «Modernización del Tiempo de Trabajo» que promueven el Consejo Superior del Trabajo (CST) y el Ministerio de Trabajo y Previsión Social. Las intervenciones de Marta Saldaña, de la Federación de Sindicatos Independientes de El Salvador (FEASIES); Rafael Méndez, de la Mesa Permanente por la Justicia Laboral (MPJL); y Sonia Viñerta, de la Federación Sindical Unión Nacional por la Defensa de la Clase Trabajadora (UNT), coincidieron en un rechazo categórico al esquema de flexibilización 4×3 y articularon propuestas alternativas enfocadas en el bienestar físico, económico y social de la población asalariada.

 

La perspectiva de género y la precarización en la maquila

La primera ponencia estuvo a cargo de Marta Saldaña, representante de FEASIES y de la Red Salvadoreña de Sindicatos de la Industria Maquiladora. Saldaña situó el debate en el corazón del tejido industrial del país, donde el sector de las maquilas textiles representa un motor económico fundamental, pero también una fuente de históricas y profundas deudas sociales. La dirigente expuso que el esquema 4×3 —que pretende concentrar la jornada semanal en cuatro días continuos de doce horas a cambio de tres días de descanso— constituye un grave retroceso para una fuerza laboral compuesta mayoritariamente por mujeres.

Saldaña detalló la exigencia cotidiana que enfrenta la clase obrera en las plantas textiles: extenuantes rutinas de pie o sentadas, movimientos repetitivos, ritmos acelerados de producción, ruido continuo, mala ventilación y estrés térmico. Este entorno genera enfermedades musculoesqueléticas, lesiones articulares y fatiga crónica, situaciones que se ven agravadas por episodios de acoso laboral, acoso sexual y malos tratos por parte de personal de supervisión.

A estos factores de riesgo ocupacional se suma la problemática de la inseguridad territorial. La representante de FEASIES alertó que las trabajadoras de la maquila deben desplazarse a horas de la madrugada por vías públicas oscuras y desprotegidas, donde se han documentado casos de violencia física y agresiones sexuales. Saldaña enfatizó que modificar los horarios de entrada y salida bajo un esquema de doce horas diarias expondría aún más a las mujeres a la violencia en las calles. Asimismo, recordó que las experiencias internacionales en Latinoamérica, como las reformas en México o las iniciativas en Brasil, demuestran que el camino progresista del derecho laboral apunta hacia la reducción gradual de horas y no hacia la extensión desmedida de los turnos diarios.

 

La salud ocupacional y la falacia de la productividad

Posteriormente, Rafael Méndez tomó la palabra en representación de la Mesa Permanente por la Justicia Laboral (MPJL). Méndez planteó que la fuerza de trabajo debe mantenerse como la bandera de lucha fundamental para defender la salud, la dignidad y la vida. El vocero de la MPJL contrapuso la propuesta oficialista de 11 horas diarias de trabajo efectivo con la iniciativa transformadora impulsada por su organización: la reducción directa de la jornada laboral a 35 horas semanales sin disminución salarial.

Desde la perspectiva histórica, Méndez defendió el principio universal del esquema 8x8x8 (8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas para la vida personal y familiar). Romper este equilibrio para imponer jornadas de 11 o 12 horas diarias —sumado a las horas dedicadas al transporte público en el tráfico urbano— implica que las personas trabajadoras pasen hasta 15 horas al día fuera de sus hogares, anulando toda posibilidad de recuperación física o convivencia social.

El dirigente de la MPJL respaldó su argumento citando cifras epidemiológicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las cuales advierten que las jornadas de 55 horas o más a la semana provocan 745,000 muertes anuales en el mundo debido a enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Además de elevar de forma exponencial los accidentes laborales por fatiga, la extensión horaria se traduce en discapacidades físicas permanentes.

Méndez desmintió la narrativa patronal que justifica el modelo 4×3 bajo el argumento de la productividad. Señaló que en El Salvador existe una enorme brecha entre la Canasta Básica Ampliada ($514.85) y el salario mínimo del sector comercio e industria ($408.80). Citando criterios de la OCDE, argumentó que la productividad debe medirse por el valor generado por hora laborada y no por el número de horas de presencia física. Añadió que la trampa del esquema de 11 horas reside en que convierte horas extraordinarias habituales (que legalmente deben pagarse con el 100% de recargo según el Código de Trabajo) en tiempo ordinario, recortando los ingresos familiares y reduciendo la base de cotización para pensiones, indemnizaciones y aguinaldos.

 

«Esclavitud moderna» y la hoja de ruta sindical

La última ponencia fue desarrollada por Sonia Viñerta, en representación de la Federación Sindical UNT. Viñerta calificó las propuestas de flexibilización laboral del sector empresarial y del Ministerio de Trabajo como una forma de «esclavitud moderna» destinada únicamente a maximizar ganancias y mantener las máquinas funcionando las 24 horas a costa de la salud de la clase trabajadora. Recordó además que El Salvador cuenta con una calificación de 4 sobre 5 en el Índice Global de los Derechos de la Confederación Sindical Internacional (CSI), lo que confirma un panorama crítico en materia de derechos laborales.

Viñerta presentó la propuesta integral de la UNT y el Movimiento por la Defensa de los Derechos de la Clase Trabajadora (MDCT), la cual se fundamenta en los principios de la Recomendación 116 de la OIT. Su plataforma exige no superar el límite constitucional de 8 horas diarias y avanzar hacia una reducción progresiva de la jornada semanal:

  • Primera etapa: Reducción del límite máximo de 44 a 40 horas semanales, manteniendo el techo diario de 8 horas y el salario completo.
  • Segunda etapa: Reducción a 36 horas semanales a través de convenciones colectivas.
  • Tercera etapa: Avance hacia 30 horas semanales organizadas en cinco jornadas de seis horas.

Para aquellas industrias que requieren operar de forma continua las 24 horas, la dirigente enfatizó que la solución debe ser la contratación de más personal y no la sobreexplotación. Si se opta por una semana de 4 días, esta debe consistir en jornadas de 8 horas (32 horas semanales), con 3 días de descanso y salario completo. Para operaciones ininterrumpidas, propuso turnos rotativos de 8 horas con personal de relevo o cuatro turnos de 6 horas.

 

Un llamado unánime al Consejo Superior del Trabajo

Las tres intervenciones concluyeron con un llamado conjunto al Consejo Superior del Trabajo y a la Asamblea Legislativa para que se descarten las reformas orientadas a aumentar el límite de 8 horas diarias. Las organizaciones demandaron la publicación transparente de todos los estudios técnicos, la inclusión de los sindicatos independientes en las mesas de negociación y el inicio formal de un debate nacional centrado en la reducción del tiempo de trabajo y la dignificación salarial como condiciones indispensables para la justicia social en El Salvador.

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