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martes , 17 octubre 2017
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El cuestionable papel de los medios de comunicación

Jorge Vargas Méndez*
jvargasmendez@yahoo.com

Como bien hemos señalado en anteriores reflexiones dadas a conocer en estas páginas y en otras instancias, prostate el papel de la mayoría de medios de comunicación ha sido y continúa siendo, lamentablemente, susceptible de cuestionamiento. Ese papel tristemente célebre queda al descubierto cuando se les analiza desde el imperioso deber que tienen de contribuir a modelar una visión de país y se hace mucho más evidente en el contexto de una coyuntura electoral como la presente.

Basta leer los periódicos de mayor circulación o sintonizar la mayoría de radios y canales televisivos para percibir que lo que están ofreciendo a la opinión pública es una imagen distorsionada del país o al menos imprecisa. Desde su perspectiva política e ideológica, casi por norma general sus contenidos (noticias, comentarios, editoriales, etc.) hablan de un país que viene de mal en peor desde 2009, incluso, para algunos eso comenzó en el quinquenio 2004-2009.

En materia económica, insisten en subrayar la idea de que el pírrico crecimiento económico que afecta al país comenzó recientemente, cuando bien saben que eso no es cierto, que ese problema inició hacia 1995 bajo la gestión arenera de Calderón Sol y que desde 2000, ya en la administración del ahora imputado Francisco Flores del mismo partido, hasta el año pasado la tasa de crecimiento económico ha oscilado entre el 2.0 y 2.3 (2014). O sea, el país tiene 14 años con las tasas más bajas de crecimiento económico de la región, como bien lo señalan los análisis cepalinos.

Sin embargo, lo que al respecto callan o buscan restarle importancia es que entre 2013 y 2014 esa tasa mejoró ligeramente pese a las condiciones adversas, tanto internas como externas, que ellos mismos y el partido de derecha más recalcitrante han venido sobredimensionando con el propósito de generar incertidumbre entre la población y manipular su voluntad electoral de cara a los comicios presidenciales recién pasados y los que se realizarán el 1 de marzo próximo. Pareciera que pasan por alto que esa estrategia mediática, lejos de atraer la inversión externa y fomentar la interna, que tanto suelen reclamar, provoca el efecto contrario impactando negativamente en el empleo y la calidad de vida de la población, algo que no vacilan en atribuir al desempeño del Estado. Claro, con los mismos propósitos electorales.

Similar manejo hacen de la situación de violencia. En este caso, el problema es tratado como si fuera de reciente surgimiento y como si afectara a todo el territorio nacional. De hecho, hay muchos municipios donde la población vive tranquilamente, pero sus nombres rara vez saltan a la luz pública porque permanecen incomunicados, es decir, no reciben los beneficios de la “poderosa” cobertura mediática que atosiga en las principales ciudades. Jamás se tienen noticias de que esas poblaciones mantienen una actividad económica pujante, que sus autoridades edilicias junto a instituciones aliadas e incluso con participación de las mismas comunidades, inauguran obras de beneficio colectivo como casas de salud, casas comunales, centros de capacitación, modernas calles intermunicipales, etc.

Para los aludidos medios de comunicación es más fácil y más barato ir a hacer unas cuantas imágenes y la escueta nota periodística sobre un hecho violento ocurrido en el Gran San Salvador, que viajar a municipios donde mediante la práctica de un periodismo visionario y comprometido con el desarrollo local y nacional, y en vez de envalentonar o alentar a grupos delincuenciales y sembrar paralelamente el terror psicológico entre el público destinatario de sus mensajes, es posible fomentar un imaginario social que privilegie la vocación para el trabajo, la educación, la convivencia pacífica, el ejercicio de la ciudadanía, etc., lo cual, por cierto, sí puede atraer la inversión extranjera y estimular la nacional.

La semana pasada, en un hecho violento ocurrido en Mejicanos, un periodista televisivo afirmó que la presencia policial había sido posible gracias a una llamada ciudadana de alerta. Y ya en la siguiente nota se veía en las imágenes cómo grupos familiares emigraban del lugar. ¿No habrá puesto en riesgo a la comunidad al mencionar la llamada telefónica? ¿Al servicio de qué están estos medios de comunicación, de la institucionalidad del Estado o de los grupos que buscan vulnerarla? Tampoco se trata de tapar el Sol con un dedo, pero recuérdese que semánticamente no es lo mismo decir “el vaso está medio lleno”, que “el vaso está medio vacío”. Esta última expresión puede causar alarma, inquietud. Y si se le coloca en determinado contexto, con un poco de imaginación es fácil advertir que podría estar detrás de problemas como la emigración, desintegración familiar, individualismo, indiferencia, anomia social. ¿Es que acaso ese es el papel de los medios de comunicación?

Finalmente, hay que señalar que con similar tónica en el actual contexto electoral esos mismos medios se han dado a la tarea de impulsar una campaña orquestada en la que piden el voto para los partidos que apoyan su concepción de “libertad de expresión”, con lo cual no sólo adoptan (confirman, debí apuntar) una posición ideológica y política clara sino también reiteran que la actual administración del Estado es considerada contraria a sus intereses. Por fin se quitaron la máscara, pero la dosificada cobertura que vienen brindando a las instituciones del Estado los ha delatado, así como también la saña y el sarcasmo con que suelen entrevistar al funcionariado.

Así las cosas, cabe preguntarse: ¿Qué puede esperar el Estado de esos medios para el quinquenio 2014-2019? No mucho o nada, pues con esa actitud mediática parecen sugerir que la alternancia en el poder ejecutivo es un error de las democracias y que, por tanto, la población solo debería votar por partidos de derecha. Un conocido rotativo, por ejemplo, no ha dudado en afirmar que si la población quiere una vejez de miseria que vote por los “comunistas”. Otra vez el terror psicológico, la manipulación de las conciencias, etc. ¿Será ese el papel de los medios de comunicación en un país cuya población mayoritaria pugna por construir un futuro digno en democracia? *Poeta, escritor, integrante del Foro de Intelectuales de El Salvador.

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