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EE.UU. y la Independencia patria

El Salvador y el resto de países centroamericanos celebran o conmemoran la independencia de la corona de España, hecho acontecido el 15 de septiembre de 1821.
La celebración de tan grande gesta, más allá de que quienes usufructuaron, primeramente y principalmente, la independencia fueran los grupos de poder criollos de la época, dejó importante legado para el futuro: la soberanía de las nacientes repúblicas.
Y es a la luz de esa soberanía que supo la independencia, y por ende, el legado de los próceres y ese pueblo de 1811 que se plantó en las calles, debe servirnos para analizar la independencia y el respeto que Estados Unidos le debe a las autoridades y pueblo salvadoreño.
El pueblo debe tener claro que la oposición de los Estados Unidos al establecimiento de las relaciones diplomáticas con China Popular es una intromisión a los asuntos internos de El salvador.
Es decir, Estados Unidos está atropellando nuestra soberanía y poniendo en duda la libertad lograda con la firma del acta de independencia del 15 de septiembre de 1821.
El pueblo salvadoreño debe rechazar no solo la intromisión de los Estados Unidos en nuestros asuntos soberanos, sino también censurar a quienes pese a llamarse patriotas, nacionalistas o republicanos, aplauden el injerencismo de los Estados Unidos, en detrimento de nuestra soberanía y nuestra libertad.
El pueblo debe decir no a los mancilladores de la historia libertaria que nos dejaron nuestros antepasados, en las figuras de las hermanas Miranda, Manuel José Arce, José Cecilio del Valle, José Matías Delgado, entre prominentes hombres y mujeres patriotas.
La celebración de nuestra independencia, en el año que transcurre, debe ir más allá del folklore, de los desfiles, del rezo a la oración a la bandera y de la entonación del himno nacional.
Es de buscar el contenido, su esencia, y comprometerse por el pueblo y el legado de nuestros próceres que la soberanía y la independencia es un derecho amenazado permanentemente, y por ello hay que defenderlo con la frente en alto y no en posturas genuflexas como hace la derecha política, empresarial y mediática salvadoreña.

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