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CAÑAS, EL PATRIARCA DE LA POESÍA CENTROAMERICANA

Mauricio Vallejo Márquez,

Suplemento Tres mil

Cada 15 de septiembre celebramos la independencia de El Salvador, y cantamos al son de las trompetas el himno nacional, olvidando al autor de esa letra, palabras llenas de hidalguía y honor que representan con dignidad lo que es ser un salvadoreño.

Juan José Cañas es el autor y  nació en San Miguel en 1826, quizá su origen como hijo natural en una cuna humilde no le auguraba un destino tan grande como el que tuvo. Pero, la dedicación que tenía lo llevó a estudiar y convertirse en un diplomático salvadoreño, militar y poeta. Fue presidente de la Academia salvadoreña de la Lengua en 1915 cuando la Real Academia Española autorizó su fundación, ocupando Cañas la silla “N”. De igual forma obtuvo el nombramiento como socio honorario extranjero en la Academia Colombiana de Bogotá en 1882. Pero sus triunfos no solo fueron nombramientos, él era un hombre emprendedor, con mucho deseo de conocimiento.

Cañas estudió en la Universidad de León en Nicaragua y en 1843 regresó a El Salvador para estudiar filosofía, tras esto se graduó como Bachiller en Guatemala donde inició estudios de medicina que no finalizó. Es interesante mencionar que Cañas tenía vocación de servicio y para la ciencia, en 1847 participó en el primer experimento en Centroamérica del éter sulfúrico como anestésico en el Hospital San Juan de Dios de Guatemala.

En 1848 se trasladó a San Francisco, California, para buscar infructuosamente oro igual que muchísimas personas más. Regresó al país en 1852.  Su espíritu aventurero no lo dejó ahí y pronto lo llevó a incorporarse en el ejército que luchó contra el pirata William Walker en Nicaragua, donde comando el bergantín nicaragüense Centroamérica. En ese momento ganó el grado de General de División del ejército salvadoreño y su nombre se posicionó más en la república salvadoreña.

Entre sus cargos políticos fue gobernador político departamental de San Salvador en 1872, comandante del Puerto de la Libertad, diputado de las Asambleas constituyentes de 1872 y 1880, y subsecretario de relaciones exteriores. Como diplomático fue nombrado comisario de El Salvador en la Exposición Internacional de Santiago de Chile en 1875, y noventa días después se convirtió en  Ministro Plenipotenciario representando a El Salvador en la República de Chile, uno de sus logros fue la firma de un tratado que trajo una mayor relación entre Chile y El Salvador. Y unos años más tarde lo que promovió el viaje de otro de los grandes poetas nacidos en Centroamérica.

Escribió poesía, narrativa, crítica. Se le considera el precursor del romanticismo salvadoreño. Su oficio como escritor comenzó a los diecisiete años cuando publicó sus primeros escritos. Cañas hablaba francés e inglés por lo que también fue traductor. Entre las obras que tradujo se encuentra Naufragio del Héspero de Henry Wadsworth Longefellow publicada en 1894.

En 1877 recién había retornado a El Salvador cuando se le encargó escribir la letra del himno nacional de El Salvador (la obra por la que más se conoce) sin recibir reconocimiento monetario, la música fue compuesta por el compositor italiano Juan Aberle. El himno se conoció el 15 de septiembre de 1879 cuando se conmemoraba el 58° Aniversario de la Independencia centroamericana acaecida en 1821, pero su reconocimiento oficial se dio hasta el 11 de diciembre de 1953.

Entre 1882 y 1883 conoció al poeta nicaragüense Rubén Darío (1867-1916) con el que tuvo una amistad, y quien animó a Darío para que partiera rumbo a Chile. Darío dijo de él: “Hombre de verdadero talento, de completa distinción y bondad inagotable” y que más tarde definiría con total acierto como “el patriarca de la poesía Centroamericana”.

De igual forma gozó de la amistad de poetas como el prócer y poeta cubano José Martí (1853-1895) quien aseguró que Cañas era “veterano de la lira y de la espada”. También tuvo la amistad del poeta mexicano Juan de Dios Peza (1852-1910) y el guatemalteco Enrique Gómez Carrillo (1873-1927), entre muchas glorias de la literatura nacional.

Juan José Cañas nunca publicó un libro con sus composiciones poéticas y publicar una antología con su obra es una de las grandes deudas del Estado salvadoreño. Trabajo de él existe, se dio a conocer en los periódicos, revistas y antologías como Guirnalda salvadoreña, Galería Poética centroamericana y en el Índice antológico de la Poesía Salvadoreña de David Escobar Galindo. Cañas, además de escritor tenía olfato para el talento, por ello en los últimos años de su vida descubrió a una joven poeta llamada Margarita del Carmen Brannon de quien publicó el plaquette Tristes Mirajes, como primera muestra de quien después fue conocida como Claudia Lars (1899-1974).

Como una pequeña muestra de su pensamiento podemos observar la tercera estrofa del Himno Nacional de El Salvador, en la cual no solo queda implícita su maestría con el uso del verso, sino también la fuerza del escrito y su mensaje:

“Libertad es su dogma, es su guía

Que mil veces logró defender;

Y otras tantas, de audaz tiranía

Rechazar el odioso poder.

Dolorosa y sangrienta es su historia,

Pero excelsa y brillante a la vez;

Manantial de legítima gloria,

Gran lección de espartana altivez.

No desmaya en su innata bravura,

En cada hombre hay un héroe inmortal

Que sabrá mantenerse a la altura

De su antiguo valor proverbial”.

Esta estrofa no se canta cuando se entonan las notas del himno nacional, solo el coro y en ocasiones la primera estrofa. Sería hermoso escuchar el himno completo interpretado por el Coro Nacional en conjunto con la Orquesta Sinfónica de El Salvador un día, quizá en 2026 cuando se celebren 200 años del natalicio del poeta Cañas, que entre sus múltiples facetas de su vida fue miembro de la masonería así como fundador de la Logia Excélsior en 1882, y falleció en el 10 de enero de 1918 en San Salvador. Veintisiete años más tarde el 3 de enero de 1945 la municipalidad de San Salvador ordenó construir un arriate con el busto del General Juan J. Cañas y en 2019 entre el Paseo General Escalón y la Calle Padres Aguilar se ha nombrado Calle Juan José Caña en honor al poeta donde miles de vehículos transitan a diario sin saber la enorme estatura del hombre quien le brinda honor al pavimento donde se trasladan, así como las palabras que entonan cada 15 de septiembre o cuando juega la selección de fútbol de El Salvador.

Fuentes

https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/8415/Juan%20Jose%20Canas

http://archivo.elsalvador.com/especiales/2006/independencia/biojuancanas.asp

http://www.glc.sv/Publicaciones/Detalle/1008

https://www.ecured.cu/Juan_Jos%C3%A9_Ca%C3%B1as

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