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Roberto Armijo, poeta. Foto Diario Co Latino/Cortesía.

Armijo, el poeta salvadoreño que nunca olvidó su tierra

Iván Escobar

Desde pequeño quiso ser poeta, luchó contra viento y marea por alcanzar sus sueños, la dictadura militar en El Salvador lo obligó a exiliarse por más de veinticinco años, pero a través de sus letras mantuvo una conexión entrañable con su tierra, hoy el Estado salvadoreño ha comenzado a retribuirle un homenaje a uno de los grandes de la generación comprometida, es la conclusión a la que llega Ana María Echeverría, esposa del escritor.

Las palabras de Ana María se dieron recientemente en la cuarta, de una serie de presentaciones de los libros: “Cuando se enciendan las lámparas”, “El Asma de Leviatán”, y “Aventura hacia un país perdido”, que han editado a través de la Dirección de Publicación e Impresos.

Mario Noel Rodríguez director de la DPI destacó la importancia de esta edición, que es el inicio de una serie de ediciones de la obra de Armijo. Además se mostró optimista por la recepción que ha tenido en el público ante estas tres obras, que ya se presentaron en Chalatenango, tierra natal del autor; el Museo Nacional; el Museo de la Universidad Tecnológico, entre otros espacios para que los salvadoreños tengan contacto con la obra de Armijo.

“Es un trabajo muy lindo que ha hecho la DPI”, agradece Echeverría, quien reiteró que el mayor sueño de Armijo era que el Estado publicara sus libros, lo cual se ha comenzado a materializar. “Yo quería que estos libros fueran publicados en El Salvador, y una editorial en España me los había pedido (…) pero yo decía, quiero que salgan publicados por el Estado”, remarcó. El poeta Roberto Armijo nació en Chalatenango, en 1937 y murió en París, Francia en 1997, perteneció al Círculo Literario Universitario, junto a Roque Dalton, Manlio Argueta, Tirso Canales y José Roberto Cea, con quienes formó parte de Generación Comprometida.

Los libros

El exilio es una constante en la obra de Roberto Armijo, cuando escuché la primera ocasión hablar de él, estaba en la universidad, y leí un par de sus poemas, a los dos años falleció en el extranjero. Volví a escuchar de él, a través de artículos periodísticos y de revistas culturales. Su obra siempre me llamó la atención, pero confieso que no había podido tener contacto con ella. Es hasta este mes de septiembre de 2019 cuando tengo acceso a estos libros, reeditados por la DPI: “Cuando se enciendan las lámparas”, “El Asma de Leviatán”, y “Aventura hacia un país perdido”.

Desde que conocí de la primera presentación de los libros me programé para asistir a una de las presentaciones. Así conocí a su esposa, una mujer muy amable y conocedora de la obra de su marido, con quien compartió infinidad de historias, aventuras y momentos, ya que cuando le conoció ella era estudiante universitaria, además fue corresponsal de prensa extranjera, por lo cual las historias fueron infinitas entre ellos.

Cuando ella habla de Armijo, su mirada se remonta a esos tiempos de juventud, recordando que desde los 7 años Armijo quería ser escritor; y que a los 17 ya había ganado algunos concursos de poesía.

Uno de libros que más me ha impactado, por su naturalidad, y me permitió una ligera lectura, y sobre todo me conecta con elementos y situaciones propios de nuestra campaña salvadoreña, sin dejar de lado la crítica al régimen, a los atropellos del explotador, la represión de los cuerpos de seguridad del pasado, es “El Asma de Leviatán”.

“Es una novela que recoge su infancia en Chalatenango”, resume a la perfección Echeverría. Y remarca, “en esta novela, él captura ese terruño perdido, por el que él siempre añoró en todos los años en París, él tenía siempre esa nostalgia lírica, poética; pero también de colores, de sabores, de los mercados, de los pájaros, del Torogoz, de las flores, de la naturaleza que lo rodeaba… (es) un viaje inconsciente y colectivo del pueblo salvadoreño”.

“Aventuras en el país perdido”, es el segundo de los libros que están presentándose en el país, “es una colección de ensayos que publicó Roberto en la revista Cultura, que comenzó desde muy joven”, recuerda Echeverría.

“Él soñaba y quería ser escritor, y lo logró, pese a las dificultades que encontró (…) había una lucha diaria contra viento y mares (… ) y eso en el libro se refleja, lo que era Roberto en su conocimiento de la literatura universal, de la filosofía universal. Es un libro de ensayos, yo me he propuesto releerlos porque de verdad garantizan una educación”, añade.

Un tercer libro publicado, y que hoy puede ser disfrutado por las nuevas y pasadas generaciones, es la poesía de Armijo, a través de los textos en “Cuando se enciendan las lámparas”.

Confieso que la poesía de Armijo, publicada en esta edición la leí de un sentón, y la digerí de forma amena. Y como lo describió Echeverría, es un libro, “es un reflejo de una parte de su poesía”.

En lo personal estoy satisfecho con esta publicación, que nos permite conocer las historias, aventuras y leyendas del norte de Chalatenango, como la historia de “Siete Pañuelos” en el Alma de Leviatán; o el poema “Mundo mío/pintado con achiote y añil/ Mundo mío abrazado a multicolores insectos…”, del poemario Cuando se enciendan las lámparas. Aventuras hacia el país perdido, nos regala una serie de escritos sus “reflexiones de la lírica” y el estudio de la obra de grandes escritores nacionales y universales. Bien por estas publicaciones y en espera de que se logre visibilizar más la obra de Armijo.

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