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Miembros de ACOPARO de R.L, en faenas de campo. Foto Diario Co Latino/ACOPARO

ACOPARO, una alternativa comunitaria frente al Cambio Climático

Gloria Silvia Orellana
@DiarioCoLatino

Hilda Lidia Márquez, de 57 años, reside en el cantón Jardín, municipio de Nuevo Edén de San Juan, San Miguel. Cada lunes temprano, recorre en 60 minutos, caminos y veredas escarpadas para llegar a la plaza pública al “tiangue” (mercado), y vender sus verduras agroecológicas, el pan de torta a base de leche y canela y sus huacales de morro.

Junto a ella, un grupo de pobladores que integran ACOPARO de RL, una cooperativa de producción y venta de productos alimenticios para el ganado y aprovisionamiento para el hogar, también hacen su ventas. Y no solo exponen sus productos naturales directos de sus huertos caseros sin rastros de agroquímicos, sino también comparten la alternativas de supervivencia frente a los embates del Cambio Climático.

“Unas compañeras me invitaron aquí a la plaza hace como siete años atrás, poco a poco fui conociendo todo y recibí capacitaciones de huertos caseros. Yo siembro tomate, chile y rábanos. Y tengo un encierro de pollos y ellos (los de RACDES), nos supervisan, van donde vivimos y aprendimos la técnica agroecológica”, expresó Hilda.

El municipio Nuevo Edén de San Juan es uno de los 52 municipios del Corredor Seco en el país, y es por esto que la Red de Ambientalistas Comunitarios de El Salvador (RACDES) entraron con una “Escuela Ambiental”, buscando fortalecer el conocimiento de la población sobre cómo sobrellevar los desafíos que presenta el Cambio Climático en la zona.

Las principales características que definen al Corredor Seco es su variabilidad climática, que puede derivar en largos períodos sin lluvias, a las que siguen a posterior intensas precipitaciones que siempre afectan los medios de vida de los pobladores de la zona y debilita la seguridad alimentaria en varios meses del año.

Hilda Lidia, que pertenece a ACOPARO de R.L., expresa su satisfacción de ser productiva y tener un estímulo económico, que junto a su hermana y otros familiares preparan torta de pan, cultivan su huerto casero y sus huacales de morro.

“Antes pasábamos en los oficios en la casa, ahora esto nos ayuda a la economía familiar, porque ando vendiendo de casa en casa y en el mercado, vendemos porciones o pan de torta completas. Claro, no deja mucho dinero, porque la harina, la azúcar y la leche va subiendo, pero para no estar de balde, es entretenido”, agregó.

“Mi experiencia ha sido buena, nos han ayudado mucho para saber de agroecología. Esto me ha ayudado también a conocerme más con la gente, y no solo estar en casa en los oficios, sino que salimos y conocimos más gente y eso es divertido”, señaló Hilda Márquez.

En el marco del Festival Raíces, que por segundo año no pudo celebrarse en un evento general por las medidas de prevención del COVID-19, la Red de Ambientalistas Comunitarios de El Salvador (RACDES), ACOPARO de R.L., y la Mesa por la Soberanía Alimentaria conmemoraron el “Día Internacional de la Soberanía Alimentaria”, celebrado cada 16 de octubre de cada año, con el fin de fortalecer las acciones en la recuperación del medio ambiente y ratificar el compromiso de la sociedad civil organizada.

Gilma de Quinteros, integrante de ACOPARO, vende sus productos orgánicos. Foto Diario Co Latino/ Gloria Orellana.

El aprendizaje de preparar abonos, plaguicidas y repelentes no químicos, ha sido el mayor aprendizaje para Gilma Edelmira de Quinteros, del caserío Masatapeque, cantón Quesera, Nuevo Edén de San Juan, quien llegó a la cooperativa junto a su esposo buscando “salir adelante”, tratando de superar retos que a diario se presentan para la subsistencia diaria.

“Estar en la cooperativa nos ha servido para salir adelante, porque todo es una lucha en la vida, y aprendimos de varias organizaciones que nos vinieron a enseñar y ahora hemos aprendido a hacer abono orgánico bokachi; también hacemos un caldo de chile y jengibre como repelente natural de plagas, y es así, que todas las frutas y verduras que se venden es bueno para la salud, sin nada de químicos”, agregó.

“Antes vendía pescado, -mi esposo y mis cipotes- pescaban y venía todos los lunes a venderlo, al principio lo hice por libras después, lo traía directo un paquete y lo dejaba a un vendedor, llegamos a cargar hasta 40 libras de pescado para entregar la venta. Ahora la pandemia cambió todo, cambió lo que hacíamos para subsistir, mermó la venta por el temor al contagio, entonces llegó la cooperativa y cambio todo”, afirmó Gilma de Quinteros.

La búsqueda de poblaciones dispuestas a aprender sobre la “recuperación ambiental” es la principal tarea de RACDES en diversos territorios, al que suman, el rescate de medios de vida que les pertenecen como: ríos, semillas nativas, y suelos, explicó, Zulma Larín, de la Red de Ambientalistas Comunitarios de El Salvador.

“Desde nuestra perspectiva trabajamos por las alternativas de subsistencia como la agroecología, pero también hacemos esfuerzos para que los pueblos se organicen y decidan de qué forma lo hacen, como pasó en Nuevo Edén de San Juan, que optó por una cooperativa ACOPARO de R.L.”, agregó Larín.

“Después de nuestra intervención la población hizo incidencia en la Alcaldía Municipal, para contar con marcos jurídicos y luego, se organizaron en cooperativas para producir colectivamente. Con todos sus planteamientos de cómo se forma una cooperativa, cuál es su función, visibilizando las necesidades económicas que tienen en la zona”, afirmó Larín.

Y partiendo que Nuevo Edén de San Juan se encuentra en el Corredor Seco, se tenían que abordar los desafíos que plantea la zona, en donde el impacto y efectos del Cambio Climático, son evidentes, dijo Zulma Larín, al considerar que esto exigía toda la creatividad y conocimiento técnico y científico de la resiliencia de los lugareños.

“En esta lógica – de la resiliencia- Nuevo Edén tiene una característica principal, que es el bosque de morro y su zona ganadera. Menciono este dato, porque la producción de leche es de las mejores del país, por el tipo de alimento que se da al ganado en el forraje que sale del fruto del morro, que se cultiva en la zona”, aseguró.

El morro (Cresentia cujete) clasificado como especie árborea de alta adaptabilidad, crece de manera silvestre, cuyas semillas contienen propiedades nutricionales que pueden ser utilizadas en la dieta alimenticia de la población. “Aquí existe un bosque de morros y la gente la utiliza en forraje y también tuesta la semilla para preparar horchata, una bebida tradicional del país. Y entonces, ACOPARO, en su búsqueda de alternativas de subsistencia se ha lanzado en la venta de concentrados de ganado orgánico, que favorece los lácteos que consumen los mercados locales aledaños. Y es así que lanza su marca ACOPARO, para vender su producto insignia del municipio”, explicó Larín.

Mientras, Héctor Manuel Quinteros, representante legal de ACOPARO de R.L., señaló que la visión como asocio cooperativo no solo era ser competitivos en el mercado local y nacional, por el contrario, era la de satisfacer las necesidades de sus clientes a través, de la calidad de productos que comercializan.

“Somos un grupo de personas que nos asociamos en ACOPARO de R.L., los que nos hemos dado a la tarea de producir alimentos con una nueva técnica de elaborar concentrados para vacas lecheras y que nos ayuda a mejorar la salud de nuestra población. Porque nuestros productos que les vendemos son orgánicos y les dejo la iniciativa de unirnos a este esfuerzo”, sostuvo Quinteros.

ACOPARO de R.L ha incorporado, además, una dinámica de servicios como: desgrane y ensilado de zacate, maicillo y maíz, que puede ser en su local o a domicilio. El molido de granos como maíz de mazorca, maicillo, olotes y rastrojos, así como mezclas de harinas de maíz, maicillo y zacate.

“Nosotros como Mesa de Soberanía Alimentaria, nos hemos apersonado para apoyar a los compañeros que llevan un proceso de cosechar de manera sana productos orgánicos e invitamos a la población a sumarse a esta iniciativa.

Marvin Cerón, de los Pueblos Originarios de Los Nonualcos, consideró que la organización social ha permitido a la población obtener ingresos económicos, pero en sincronía con los derechos a la alimentación y nutrición, un objetivo solidario.

“Porque sabemos que un pueblo sano, bien alimentado resiste mejor a las enfermedades y en esta época de crisis que la pandemia (Covid 19) que está sobre la población, se necesita, es bueno, y aconsejable volver a las prácticas de ancestrales de cosechar frutos libres de transgénicos, libres de químicos, para que el consumo de la población sea sano”, puntualizó.

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