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martes , 26 septiembre 2017
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¿Y nosotros aquí, cuándo?

Renán Alcides Orellana

Sí, seek cialis ¿y aquí, advice cuándo?, es la interrogante colectiva del pueblo salvadoreño, al conocer las noticias de países vecinos que, a grandes titulares, informan sobre la captura y prisión de altos funcionarios de gobierno -hoy ex funcionarios- acusados de corrupción. Por ahora, a este honrado y laborioso pueblo salvadoreño -con inocultable ira/decepción-  no le queda más que responderse a sí mismo, como lo hiciera el poeta Vicente Rosales y Rosales: “para otros dieron lana las vicuñas”…

Aquellos “otros”, a los que con sentido poético se refería don Vicente, de alguna manera han sido satisfechos en su demanda de justicia; y, ahí nomás en países vecinos, la ciudadanía honrada ha visto como la justicia pasó de la denuncia a la acción, llevando a juicio y a la cárcel a funcionarios -y para colmo presidentes o vicepresidentes de la República- acusados de apropiación indebida de millonarios donativos, en perjuicio del pueblo. Sin ir muy lejos, en épocas recientes, primero fue Costa Rica con dos ex presidentes presos; luego, Nicaragua, con uno; y Guatemala antes con un ex presidente y ahora, precisamente la semana pasada, con la renuncia y captura de la Vicepresidenta de la República: “La ex vicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti, fue detenida ayer por corrupción” (LPG, agosto 22/2015)… “Pues sí, buenas noticias, pero ¿y nosotros aquí, cuando…?”, pregunta el salvadoreño honrado.

Y es que, si bien desde hace meses está en el tapete el emblemático caso Flores/Taiwán, ninguna certeza se tiene de un resultado que compense el daño que Flores hizo a la población más necesitada; por el contrario,  y por lo que se ha visto -se ve- es un caso con más posibilidades de impunidad que de justicia. Y el pueblo salvadoreño teme que se de la mala noticia de la libertad/impunidad, que precisamente -ojalá que no- se estaría dictando en noviembre próximo. Es lógica la percepción/preocupación de la ciudadanía honrada, vistos como han sido -son- algunos intentos de conceder a toda costa la libertad a Flores, mediante  las “contundentes” pruebas presentadas. Y esto se da, contra la protesta del pueblo que, con toda propiedad, se siente vilmente defraudado, insultado, estafado… no sólo por Flores, sino también por los “destinatarios” (¿?)…

Han sido -son- tantos los casos que, como el de Flores/Taiwán, han golpeado el rostro del pueblo honrado -no sólo por el dinero robado sino por la impunidad- que ese pueblo esperaría penas ejemplarizantes, para que ojalá pronto, no solo “para otros”, también las vicuñas den su lana por aquí y que el peso de la justicia pura amplíe sus tentáculos, apresando a todos los corruptos habidos y por haber. No se precisa retroceder mucho en el tiempo, para recordar la larga lista de malos manejos de la cosa pública -robos- que contribuyeron a la grave situación económica, que hoy abate al país:  Insepro/Finsepro, Robo del abono donado por Japón, Credisa, ANDA, MSPAS, MOP, ISSS, BFA, … sólo para mencionar unos cuantos; y lo peor, que algunos han sido -son- sancionados con endebles y risibles penas que siempre  recayeron -recaen- en los de abajo; es decir, en los mandos medios… mientras que para el resto, los más altos, los de cuello blanco: ¡la impunidad!…  Valgan las excepciones de personas/ funcionarios probos, de las distintas corrientes políticas…

Son alentadores, sin embargo, los crecientes signos de combate a la corrupción y a la impunidad, visibles ya en América Latina. Conocidos personajes, antes luciendo o aparentando aires de respetabilidad, confundidos por el poder temporal, caen en el desprestigio personal y familiar, por el dinero fácil hacia una vida cómoda. Sus actuaciones, tarde o temprano, son evaluadas y lo que parecía vida feliz total se torna en vida amarga y fatal; y lo peor, heredando infelicidad y desprestigio a la familia y a quienes creyeron en su lealtad y honradez. Ninguna negativa, ningún “yo no fui”, funcionará a la hora de las horas… Siempre la verdad… y  también el dedo acusador de la sociedad, para toda la vida.    

No se vale, entonces, que algunos ahora demanden leyes para combatir a la corrupción, cuando todo mundo conoce muchos de aquellos antecedentes de inescrupulosas acciones de poder, que siguen impunes por obra y gracia del sistema judicial. No se valen, pues, las cortinas de humo, porque ya no se puede tapar el sol con un dedo…

En medio de este esquema de confusiones en materia de honradez política, sin embargo, la población celebra las acciones contra la corrupción y, especialmente, la toma de conciencia ahora hacia el bien común de algunos políticos; sobre todo, su compromiso cívico y de honradez hacia la Nación, consecuentes con la sentencia del poeta y patriota cubano José Martí: “A la Patria se le sirve y no se le toma para servirse de ella”.    

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