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sábado , 23 septiembre 2017
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Sumpul

José M. Tojeira

José M. Tojeira

José M. Tojeira

Recientemente se estrenó en El Salvador el documental de Marcela Zamora titulado “Las Aradas, remedy masacre en tres actos”. Este catorce de Mayo se celebra el 34 aniversario de la masacre del Sumpul, advice como fue conocida originariamente, enmarcada en lo que deberíamos tipificar como un plan claro de genocidio aplicado a las zonas agrícolas de nuestro país, donde los campesinos se habían sumado a las reivindicaciones generalizadas de mayor justicia. No puede en realidad calificarse de otra manera un proyecto militar de tierra arrasada que repite en diversos lugares el mismo parón de creación de terror, expulsión de la propia tierra y asesinatos masivos, con el respaldo de la “teoría” de que el campesino es el agua vital de las posibles guerrillas y que por tanto hay que quitarle el agua al pez. Los testimonios de sobrevivientes que aparecen en el documental hielan la sangre en las venas.

A parte de los sobrevivientes, que son los verdaderos protagonistas del documental, aparece el testimonio de dos militares, ampliamente conocidos en el país. Uno el dado por el general Vargas, miembro de la famosa “tandona” y firmante de los acuerdos de paz, que niega prácticamente que haya habido masacres en el país. Otro el del coronel Adolfo Arnoldo Majano, participante de la Junta Cívico Militar que en 1979 derrocó al gobierno militar y corrupto del PCN tratando de evitar una guerra civil que se avecinaba. Este último reconoce que llegaron tanto al Ministerio de Defensa de aquel entonces como a él mismo noticias de la realización de la masacre. La situación era en aquellos momentos lo suficientemente difícil como para que el coronel Majano, ya medio apartado del poder, pudiera hacer nada. Pero muestra que, así como hubo en la Fuerza Armada verdaderos asesinos y encubridores de asesinatos, hay también personas decentes que son capaces de arriesgarse diciendo la verdad y defendiendo la honestidad y la profesionalidad en las filas militares. Ocultar crímenes, decir que no hay pruebas, lavarse las manos ante delitos de lesa humanidad no es de personas decentes.

Aniversarios como el de la masacre del río Sumpul, o de las Aradas, deben despertar en nosotros salvadoreños una doble reacción. La primera es la del recuerdo de las víctimas y, desde ese mismo recuerdo personalizado, el compromiso de desterrar toda forma de violencia de nuestra sociedad y de nuestras vidas concretas. La permisividad frente a las violencias de cada día conduce finalmente a la repetición de brutalidades como las que tanto nos han impactado en nuestra historia y siguen todavía impactándonos. La segunda reacción debe llevarnos a exigir verdad completa y por supuesto petición de perdón no sólo estatal, sino de todas aquellas instituciones, en la medida en que perviven, que participaron en este tipo de crímenes y, por supuesto, en esta masacre particular.

Mientras celebramos el aniversario de la masacre a las orillas de ese río fronterizo y bello que es el Sumpul, se desarrolla en El Salvador una campaña de recogida de llaves para contribuir con el metal de las mismas a la terminación de un monumento a la reconciliación, ya en construcción en las orillas del bulevar Mons. Romero. El recuerdo del Sumpul por un lado nos debe impulsar a la reconciliación. Reconciliación es querer vivir como hermanos. Y lo deseamos porque rechazamos que la violencia sea un condimento permanente en nuestra vida cotidiana. Pero la reconciliación debe construirse siempre sobre la verdad. Y la verdad exige tanto en las personas como en las instituciones el reconocimiento de los hechos, la asunción de responsabilidades y la petición de perdón. En ese sentido, aunque colaboremos con un monumento dedicado a la reconciliación, tenemos que tener la suficiente claridad como para saber que el monumento no reconcilia. Lo que reconcilia son actitudes humanas que desde el aprecio de las víctimas y desde el deseo de darles reparación, construye verdad, reclama alguna forma de justicia y exige a las instituciones desligarse de un pasado criminal pidiendo perdón.

Hasta hoy la Fuerza Armada salvadoreña ha rechazado pedir perdón por los crímenes cometidos por algunos de sus miembros, con el apoyo institucional. Es muy probable que el partido en el gobierno hasta hace cinco años se lo hubiera desaconsejado o impedido si algún buen militar hubiera querido hacerlo. Porque tampoco ARENA como institución política ha pedido perdón por el claro ocultamiento de crímenes de sus propios miembros, funcionarios de sus gobiernos, o de sus amigos y aliados. Pero independientemente de los réditos políticos o los descensos en popularidad que un partido concreto pueda obtener del reconocimiento de la verdad, instituciones permanentes de la república como la Fuerza Armada están obligadas por la ética y la simple decencia a reconocer y pedir perdón. Lo ha hecho, entre otras, tanto la Fuerza Armada de Argentina como la de Chile. Si mientras entregamos llaves para la reconciliación exigimos simultáneamente que la Fuerza Armada pida perdón por las masacres del pasado, haremos una contribución a reconciliación y la institucionalidad del país muy superior a la que puede significar un monumento.

4 Comentarios

  1. No vengas con excusas o pretextos Roberto …
    El 14 de mayo de 1980, a las orillas del río Sumpul, en Chalatenango (frontera con Honduras) soldados del Destacamento Militar #1 de la Fuerza Armada de El Salvador, apoyados por dos helicópteros de la Fuerza Aérea, agentes de la Guardia Nacional y paramilitares de la Organización Nacional Democrática (ORDEN) masacraron a alrededor de 600 campesinos, entre niños, mujeres y ancianos. Al otro lado del río, soldados de las Fuerzas Armadas hondureñas dispararon al aire para impedir que las víctimas encontraran refugio en su país. Los que no se salvaron fueron tragados por el río o murieron desangrados en la orilla, entre las piedras y los matorrales, a consecuencia de los disparos o los machetazos. La historia oficial de El Salvador y Honduras niegan que esta masacre haya ocurrido, pero los sobrevivientes ahora cuentan su historia: la historia de las víctimas de la masacre del río Sumpul, la primera gran masacre contra civiles cometida por el Estado salvadoreño a inicios de la guerra.

    VIDEO CON EL CORAZON EN LA MANO : http://www.youtube.com/watch?v=zfsIx79MpLQ

    MUCHAS GRACIAS POR SU SINCERIDAD : José M. Tojeira . Prohibido Olvidarse !

    No vengas con excusas o pretextos Roberto … y como se nota que eres militar fascistoide de
    los criminales asesinos o estas de acuerdo con su mentalidad,aqui te dejo este video con las
    voces de nuestro humilde y laborioso pueblo, y espero que cuando lo mires no te des golpes
    de pecho y estoy seguro que el cachudo DIABLO ya no te dejara DORMIR tranquilo.

    Aunque tu no lo creeas, DIOS dia a dia hace la divina justicia revolucionaria por los bienaven
    turados, que hemos sufrido tanta INJUSTICIA de los que se creen los dioses del poder y de el
    dinero los ricos y los militares del ejercito,policia,guardias,etc cuerpos represivos…los mal
    llamados de – SEGURIDAD – MAS MAL DE VIOLENCIA INSTITUCIONALIZADA y siguen 2014…
    ya uno murio de cancer en la lengua… el mayor Roberto D”awinsson y asi te llegara tu dia a
    ti Roberto la amrgura que siente tu corazon solo es comparable con el odio que el DIABLO
    tiene las FUERZAS ARMADAS DE REPRESION los que se quieren lavar las manos…

    En cuanto a las barbarides del FMLN la -CUPULA- ellos tampoco estan salvado terminaron
    de complices y hasta premiaron a David Munguia Payes lo ascendieron a GENERAL etc…
    el FMLN Asesinaron a militantes revolucionarios por oponerse a las traiciones un asunto no
    concluido,se tiene que hacerle relacion historica y justicia revolucionaria.

    Roberto
    19 mayo, 2014 de 1:19 pm
    Si Juancito, la amrgura que siente tu corazon solo es comparable con el odio que el Sr. Tojeira siente por la Fuerza Armada, porque te recuerdo que en una guerra civil ambos bandos cometen barbaridades.

  2. Totalmente de acuerdo con Juan Leonardo. El tipete que habla de amargura esta obsoleto, ta perdido,quiza por que su nombre es roberto…el Colatino es plural hasta la loca roberta opina

  3. Juan Leonardo Alvarenga

    La peor plaga de estos países ha sido la pandilla de hombres uniformados y que se les dice ejercito nacional.
    Centro América, ha excepción de Costa Rica, ha sido victima de estos hombres sin ninguna pizca de formación humana, entrenados solo para defender a los poderosos y capaces de hacer las peores matanzas como las que registra la historia de Guatemala,El Salvador, Honduras y Nicaragua.

    • Si Juancito, la amrgura que siente tu corazon solo es comparable con el odio que el Sr. Tojeira siente por la Fuerza Armada, porque te recuerdo que en una guerra civil ambos bandos cometen barbaridades.

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