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Martes , 19 Septiembre 2017
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Salud y educacion: dos columnas para el progreso

*Carlos GirónCarlos Girón S.

No hace falta acudir a los tantos autores que han enfatizado la importancia vital que para el progreso y desarrollo real de los pueblos y la humanidad tienen la salud y la educación, cialis seguida ésta de la cultura. Sin una, viagra la salud, buy ni la otra, la educación, nada se puede construir y muchas cosas salen sobrando. ¿De qué puede servirle a un enfermo crónico que le hablen o muestren riquezas si no le sirven de nada, no puede disfrutarlas, en su triste condición?; ¿o a un analfabeta, que le hablen de buenos empleos con atractivos salarios si no puede acceder a ellos?

Las personas sensatas y conformes, donde quiera que sea, se consideran y sienten contentas y felices si están saludables y tienen siquiera educación básica. Sienten que tienen el mundo y el futuro por delante. Naturalmente, cada individuo tiene el derecho y el deber de esforzarse por sí mismo para uno y lo otro: conservar la salud y buscar la educación por mínima que sea y procurar seguir, avanzar. Todo el que no padece de ninguna anormalidad física o mental, puede hacerlo. Y si tiene la ayuda de alguien, mejor. Tenemos en nuestro país instituciones privadas de gran sensibilidad social que brindan valiosa ayuda de carácter social y humanitario. Son muy conocidas y se ocupan de atender necesidades de salud, educación, capacitación, rehabilitación, y otros, en sectores de la población de menores recursos. A estas alturas son miles las vidas rescatadas al hacer constructivo de nuestra Patria gracias a la labor altruista de quienes laboran en las instituciones citadas Los fundadores de tales entidades de servicio público prácticamente gratuito han sido consciente de que, si bien hay un Gobierno formado para atender y servir a la población en necesidades básicas, por grande que sea, no alcanza a cubrir el volumen total de las necesidades populares. Esto  si se tratara de gobiernos y gobernantes que asumieran responsablemente el papel que les corresponde; cuando no es o ha sido así, la situación es grave.  Todo el mundo sabe que esta  situación es la que tuve nuestro país antes del año 2009, cuando durante dos décadas se dejó en el olvido y abandono a los sectores populares, abandonados a su suerte. No precisa enumerar las omisiones o cosas mal hechas para perjuicio de los  necesitados. A Dios gracias, en 2009 se dio un cambio de 180 grados por el acierto y la sabiduría intuitiva de los ciudadanos que votamos precisamente por el cambio, a favor de los candidatos del FMLN para la presidencia. El 1 de junio de ese año la asumió el periodista Mauricio Funes, que resultó ser un hombre honesto, trabajador y constructor, lo que ya le ha valido la nominación de estadista. Y sí que se la merece, “le duela a quien le duela”, como fue su expresión al dar el nombre de nuestro obispo mártir al otrora impropiamente llamado bulevar Diego de Holguin.

Como estadista, Funes ha realizado durante el quinquenio de su gestión muchas buenas, grandes obras para beneficiar a las grandes mayorías de la población salvadoreña, todo lo cual queda registrado con letras de oro en la historia patria. Su apreciada esposa, Dra. Vanda Pignato, ha trabajado duro junto a su esposo edificando una monumental obra, especial para la mujer salvadoreña, a quien se la dedicó desde el principio: CIUDAD MUJER con sus numerosas sedes en lugares estratégicos del  país.

Entre el cúmulo de realización que llevan el sello Funes, destacan las relativas a la salud, área que ha sido perfectamente atendida con una atención esmerada a la red de hospital, gracias a las titulares que puso en la cartera correspondiente, las doctoras María Isabel Rodríguez y Violeta Menjívar. Por ser un área sensitiva, quedan siempre huecos no cubiertos por completo, pero en general los frutos son satisfactorias, lo que contribuye a que esperemos que haya una población más sana, dependiendo del cuidado que cada habitante ponga por su lado para cuidar su salud. Y, como guirnalda sobre la cabeza de la mujer salvadoreña, le deja como legado el imponente y moderno Hospital Nacional de la Mujer (antes de Maternidad). Es una obra que gobernantes ineptos y mañosos anteriores no quisieron realizar.

En cuanto a educación, también deja Funes marcados logros. Basta señalar que es más de una veintena de municipios del país los que están libres del obscurantismo que representa el analfabetismo, responsable de ignorancia que tanto ocasiona en lo individual y en lo colectivo. Miles de hombres y mujeres, especialmente ancianos, vivirán sus últimos días agradecidos de este Gobierno que se dignó abrirles los ojos del entendimiento y ver la luz del conocimiento, puesto que saber leer es el camino a la sabiduría. Pueblo salvadoreño, compatriotas, pongamos una perla en la solapa de Mauricio Funes ahora que se retira triunfante del solio presidencial. Que se queden los otros refunfuñando porque la economía no creció como ellos hubieran querido para seguir amasando sus fortunas…

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