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domingo , 24 septiembre 2017
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Palabras de esperanza del Papa Francisco para los pobres y las víctimas en su viaje a Cuba y los Estados Unidos

German Rosa, drugstore s.j.

El Papa Francisco continúa siendo un personaje controversial a donde va, try por su propio estilo y su carisma personal. Se le percibe como un símbolo universal de poder, sildenafil algunos lo aprecian, mientras otros lo critican. No pasa desapercibido. Sin embargo, lo que prevalece es su autenticidad y se muestra como tal cual es. Así fue como jesuita, y aun como obispo y cardenal en Argentina. Desde el comienzo de su labor pastoral como obispo en Buenos Aires renunció a vivir en el palacio episcopal para habitar en dos cuartos del tercer piso de la curia diocesana. No conducía automóvil sino que se movilizaba en el autobús y el metro; conocía por su nombre a los 800 sacerdotes de su diócesis; tenía cercanía cotidiana con los argentinos de la periferia. Dicho brevemente, había asumido la opción preferencial por los pobres en el ejercicio de su vida sacerdotal y episcopal en los barrios de Argentina.

Su viaje a Cuba y a Estados Unidos ha suscitado una gran expectativa por la coyuntura histórica y el rol que ha jugado para promover el “deshielo” de las relaciones  y su normalización entre ambos países. Se le esperaba como mensajero de la misericordia. Su cercanía con la población fue en todo momento una inspiración para expresar palabras de esperanza. Universalmente todos esperaban resultados positivos de su visita a Cuba y a los Estados Unidos. Entre los cambios que se esperan es que Estados Unidos levante finalmente el cuestionado embargo hacia Cuba. La diplomacia vaticana siempre se expresó en contra del embargo de los Estados Unidos. La razón fundamental es que sobre todo afecta a los más pobres, al pueblo humilde y sencillo, imponiéndole limitaciones para vivir con dignidad. La Iglesia continúa acompañando y animando al pueblo cubano en sus esperanzas y sus preocupaciones. El énfasis es el acercamiento recíproco entre los pueblos y las naciones de Cuba y Estados Unidos. Desde esta perspectiva, en su ministerio pastoral el Papa Francisco ha servido como mediador y hombre puente (“pontífice”) entre ambos Estados, para cultivar la paz y el bienestar en esta porción del hemisferio occidental. Así la expectativa es mundial, pero particularmente para todo el continente Americano. La mediación del Papa Francisco es aceptada por políticos, diplomáticos y sobre todo por los pueblos del continente que lo llaman el Papa Latinoamericano, el “misionero de la misericordia” (Cfr. Periódico La Repubblica, Domenica 20 settembre 2015, pp. 10-11). La Habana recibió a los Papas Juan Pablo II (enero de 1998) y Benedicto XVI (marzo de 2012). Ahora ha recibido al Papa Francisco. Su presencia es para seguir animando y fortaleciendo el vínculo que se ha establecido entre los Estados Unidos y Cuba. La estrategia del Papa ha sido expresada como una geopolítica pastoral que significa fortalecer la cultura del encuentro, del diálogo y de la construcción de la paz; su objetivo es el bienestar de todos, especialmente de los más pobres, en un esfuerzo por la reconciliación de un mundo afectado por la violencia y las guerras. El viaje del Papa a estas dos repúblicas hermanas se sitúa en las vísperas del año del “jubileo de la misericordia” que comenzará el mes de diciembre de 2015 y concluirá el mismo mes del año 2016. La misericordia implica que se de una cura personal y social, una búsqueda del bienestar y del desarrollo humano y social, del pueblo cubano como del pueblo norteamericano. No hay que olvidar que este último tiene una tasa oficial de un 14% de la población que vive en el límite de la pobreza. Esto significa en términos absolutos 46,2 millones de ciudadanos de los Estados Unidos (Cfr. Periódico Il Sole 24 Ore, Domenica 20 settembre 2015 – N. 259, p.21). Misericordia significa también una mayor justicia para los más débiles y los más vulnerables de la población.

Recuperamos algunas palabras de esperanza para los pobres y los más vulnerables pronunciadas por el Papa Francisco en su viaje a Cuba y los Estados Unidos. Sus palabras se hicieron sentir en la Organización de las Naciones Unidas al hablar de la necesidad de una mayor equidad mundial y urgencia de una mayor incidencia de la ONU, el Consejo de Seguridad, los Organismos financieros, etc., para afrontar un mecanismo perverso que impide la equidad y lo dijo en estos términos: “Los organismos financieros  internacionales han de velar por el desarrollo sostenible de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia”. Obviamente, este mensaje era para mandatarios, los líderes políticos y religiosos, pero también para la población en general. Pero veamos más a fondo otras palabras de esperanza dada la situación y condición de una inmensa mayoría de la humanidad.

1) Soñar para ver la realidad con ojos diferentes. Esta es una palabra que parece estar olvidada con la crisis de las utopías. Pero la primera palabra  que nos ayuda a vivir con esperanza es atrevernos a soñar una vida, una comunidad, una sociedad y un mundo diferente. La casa que todos queremos y soñamos, la casa común que todos habitamos y que todos deseamos: “Soñá que si vos ponés lo mejor de vos, vas a ayudar a que este mundo sea distinto. No se olviden, sueñen. Por ahí se les va la mano y sueñan demasiado, y la vida les corta el camino. Y cuenten sus sueños. Cuenten, hablen de las cosas grandes que desean, porque cuanto más grande es la capacidad de soñar, y la vida te deja a mitad de camino, más camino has recorrido”. Esta palabra “soñar” se la ha dicho el Papa a los jóvenes del Centro Cultural Padre Félix Varela, en la Habana, el 20 de septiembre. Francisco es un líder religioso que resucita la utopía, es decir, la posibilidad de recrear la historia con los colores y los horizontes de los corazones jóvenes. ¡Sólo los que sueñan tienen esperanza! Pero se trata de soñar juntos. No importa si pensamos distinto, si somos distintos. Si somos capaces de soñar juntos podemos construir un mundo enriquecido con nuestras diferencias en el que no se aprisionan los sueños y la utopía se hace realidad. El Papa  explica que necesitamos soñar juntos, construyendo tejidos de amistad social para buscar el bien común. Así la esperanza “sacrificada”, “sufrida” y “trabajadora” se vuelve fecunda y creativa. Soñar juntos para tener empleo, trabajo, una vida digna, para no sacrificar la humanidad por el dios del mercado y del capital que excluye a tantos, especialmente a los jóvenes y los ancianos, que entran a formar parte de lo descartable. Soñar una sociedad justa y equitativa donde el mercado no tiene la última palabra. La cultura del consumo y de lo descartable nos deja mal a todos porque nos roba la capacidad de soñar y sepulta la utopía. Un pueblo que es capaz de soñar tiene futuro porque es capaz de crear una historia nueva y diferente, libre de los males que nos agobian. La esperanza es una experiencia de amistad personal y social, es una experiencia social y popular: “Si quieres ir deprisa, ve solo; si quieres ir lejos, ve acompañado”. Si aprendemos a soñar solidariamente, es que nuestra vida está siendo iluminada desde la fe cristiana confiando en que Jesús nos acompaña en las buenas y en las malas, rompiendo los individualismos. Él es quien se ha hecho solidario radicalmente, asumiendo sobre sí el mal de la historia para hacer posible una nueva vida, una nueva generación, una nueva humanidad y una historia redimida.

2) Diálogo. Esta es una palabra poderosa que Francisco pronunció en Cuba, ante los Obispos y también en el Congreso de los Estados Unidos. Dialogo para levantar el bloqueo de los Estados Unidos ante Cuba, diálogo para hacer una política humana en el Congreso de los Estados Unidos; diálogo a los Obispos para ser pastores que acogen, perdonan y acompañan el crecer del Pueblo de Dios. El diálogo es importante para llegar a acuerdos bilaterales, para construir la solidaridad, y, en concreto, para un mutuo entendimiento entre el gobierno de Estados Unidos y el gobierno de Cuba.

Antes de su llegada a la Habana, el gobierno del Presidente Raúl Castro hizo un gesto importante para continuar fortaleciendo los canales de diálogo y encuentro con la administración norteamericana. Indultó 3,522 reos como signo de apertura al diálogo-negociación de Cuba con Estados Unidos. Esto nos indica que antes de llegar a Cuba, el viaje del Papa ya estaba dejando frutos importantes, aunque ya había indultado 53 reclusos que se consideraban presos políticos.

3) Encuentro. Encuentro de culturas diversas, acogiendo y respetando los derechos de los inmigrantes. En Filadelfia destacó el aporte que hacen los latinoamericanos en la vida y la historia de los Estados Unidos para ayudar a renovar la sociedad. El Papa se presentó a sí mismo como un hijo de inmigrantes en la ceremonia de bienvenida en los Estados Unidos, país que ha sido constituido por la inmigración de todas partes del mundo (South Lawn de la Casa Blanca, Washington D.C., Miércoles 23 de septiembre de 2015). Además dijo que no hay que sentir vergüenza de las propias raíces, ni hay que temer a los inmigrantes. No olvidemos que somos cristianos entroncados en la historia de un inmigrante que es el Padre de la Fe para el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, nuestro Padre Abraham. El Papa habló sobre la independencia y la libertad en clave de inmigrantes y dijo estas palabras: “No perder la memoria de lo que pasó aquí hace más de dos siglos. No perder la memoria de aquella Declaración que proclamó que todos los hombres y mujeres fueron creados iguales, que están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, y que los gobiernos existen para proteger y defender esos derechos” (Papa Francisco, Encuentro por la Libertad Religiosa con la Comunidad Hispana y Otros Inmigrantes, Independence Mall, Filadelfia, Sábado 26 de septiembre de 2015).

4) Vida. Al retomar el discurso del Papa al Congreso de los Estados Unidos, se observa que habló de cuatro símbolos de la historia y de la cultura de los Estados Unidos: Abaham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton. Habló de símbolos de la nación norteamericana pero los trató desde la perspectiva de un mensaje universal, y no apenas para los políticos y el pueblo de los Estados Unidos. El Papa recordó la finalidad de la política en estos términos: “La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes favoreciendo el crecimiento de todos sus miembros, especialmente de los que están en situación de mayor vulnerabilidad o riesgo. La actividad legislativa siempre está basada en la atención al pueblo. A eso han sido invitados, llamados, convocados por las urnas. Se trata de una tarea que me recuerda la figura de Moisés en una doble perspectiva. Por un lado, el Patriarca y legislador del Pueblo de Israel simboliza la necesidad que tienen los pueblos de mantener la conciencia de unidad por medio de una legislación justa. Por otra parte, la figura de Moisés nos remite directamente a Dios y por lo tanto a la dignidad trascendente del ser humano. Moisés nos ofrece una buena síntesis de su labor: ustedes están invitados a proteger, por medio de la ley, la imagen y semejanza plasmada por Dios en cada vida humana” (Radio Vaticana, 24-09-2015). El Papa ha dicho la palabra “vida” con un no rotundo a la pena de muerte y un llamado firme a acabar con el tráfico de armas que tanto daño hace por su comercialización y las consecuencias nefastas al impulsar una espiral de la violencia en el mundo.

5) Techo, trabajo y alimento. En la ONU, su discurso quiso señalar los elementos esenciales para la vida digna, fraterna y el desarrollo humano. El Papa lo expresó así: “Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Ese mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos” (New York, Viernes 15 de septiembre de 2015). Muchas otras cosas importantes dijo el Papa en este discurso, pero queremos destacar estas palabras porque son muy sencillas, comprensibles para todos y no necesitan mucha hermenéutica para aplicarlas. Además, continúa en su discurso dándole rostro a las necesidades humanas que debemos resolver: “la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad del espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana”.

6) Justicia y gratitud para las Víctimas de la pedofilia. El Papa Francisco ha asumido la responsabilidad de responder a las víctimas de los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia ante todo el mundo. Se comprometió ante las víctimas haciendo posible que los sacerdotes y religiosos que han abusado sexualmente de terceras personas rindan cuenta ante la justicia. Elogió a las víctimas de la pedofilia y les dijo que eran verdadero heraldos de la misericordia y les agradeció porque han ayudado a descubrir la verdad. Les dijo literalmente: “Dios llora. Los crímenes y pecados de los abusos sexuales a menores no pueden ser mantenidos en secreto por más tiempo. Me comprometo a la celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores y prometo que todos los responsables rendirán cuentas”, dijo Francisco en español durante el Encuentro Mundial de las Familias 2015 en Filadelfia (http://www.elnuevoherald.com/noticias/estados-unidos/article36750012.html).

El Papa celebró la eucaristía en Cuba y Estados Unidos, rezó con los sacerdotes, religiosos y religiosas, y también con el Pueblo de Dios. Además dijo las palabras de esperanza que hemos destacado en foros de distinta naturaleza. Hemos destacado los foros públicos, que no son confesionalmente litúrgicos ni lugares cúlticos. No olvidemos que el Papa tiene su estrategia para llegar al corazón de todos y es un auténtico seguidor de Jesús, que dijo las bienaventuranzas en el monte, expresó sus parábolas en los caminos, a la orilla del lago, fuera de Jerusalén, en territorios de los Samaritanos, etc. Jesús realizó sus curaciones en lugares públicos que normalmente no eran cúlticos, ni religiosos. Así habló el Papa en este viaje. Expresó mucho con sus gestos: el abrazo y el beso en Filadelfia a Michael de diez años que padece una parálisis cerebral por ejemplo. Como siempre sale del protocolo establecido para el encuentro con las personas más vulnerables, hablando en barrios, o lugares donde residen los empobrecidos, como ocurrió en el encuentro con los sin techo el pasado 24 de septiembre en Washington.

Tenemos un Papa que comenzó su vida episcopal recorriendo los barrios pobres de Buenos Aires, viajando en el metro y el autobús. Su nombre, Francisco, hace alusión al Santo de la pobreza, de la cruz y de la creación. Paradójicamente hoy es uno de los líderes mundiales más influyente aunque el nombre de Francisco en su pontificado expresa todo lo contrario al poder. En el viaje a Cuba y Estados Unidos, el Papa ha expresado la Buena Noticia del Evangelio,  actualizándolo en las palabras que todos decimos: soñar, esperanza, diálogo, encuentro, vida, techo, trabajo, alimento, justicia y gratitud… ¡Vale la pena escucharlo!

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