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Domingo , 23 Julio 2017
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Las trampas “caza bobos” de la ANEP
El diputado de ARENA René Portillo Cuadra fue el principal vocero de ese partido político respecto a la necesidad de modificar la Ley de Extinción de Dominio, que a su vez fue acompañada por otros personeros de la derecha que a menudo son entrevistados en los programas de opinión de la televisión salvadoreña. Este periódico, por cierto, cuestionó dicha ley, que el Estado expropie los bienes de los sospechosos de enriquecimiento ilícito, sin antes haber sido vencido por un tribunal competente. La derecha se dio cuenta de ese asunto, hasta que a la Fiscalía General de la República se le ocurrió expropiar los bienes del difunto presidente Francisco Flores Pérez. La viuda del ex mandatario, Lourdes de Flores, acompañada de su hijo e hija, denunció que entre lo expropiado estaban algunas herencias familiares. La derecha opositora, tanto empresarial como política, vio en la ley un problema cercano y de futuro, por lo que inició la generación de opinión favorable a la reforma. Y cuando los diputados introducen la reforma a la mencionada ley, argumentando lo arriba expuesto, y para ponerla en sintonía con el artículo 240 de la Constitución de la República, los diputados de ARENA, salvo una, se abstienen de votar: en la plenaria guardaron silencio cómplice, o mejor dicho, silencio de respaldo, pues no votaron ni en contra, ni criticaron la aprobación de las reformas. Hoy está claro que ARENA no votó y guardó silencio, para no ser criticados ni por las redes sociales ni por la Embajada de los Estados Unidos. A lo mejor los diputados sabían por adelantado que la Fiscalía General de la República protestaría como lo hizo, y que lo mismo iba a suceder con la Embajada de los Estados Unidos. Hoy, los costos políticos los están pagando el partido GANA, el FMLN y los diputados del PCN que votaron por dicha reforma. En la derecha seguramente están aplaudiendo a los areneros por no votar ni a favor ni en contra de la ley que ellos promovieron, y seguramente los habrán calificado de listos o hábiles para el manejo político, pero el pueblo debe tener claro que el comportamiento de ARENA es el reflejo de su doble moral, o de su hipocresía como los calificó el alcalde de San Salvador, Nayib Bukele.

Las trampas “caza bobos” de la ANEP

La ANEP, a través de la autodenominada Iniciativa Ciudadana para las Pensiones, ha presentado a la Asamblea Legislativa, una propuesta de reforma al sistema de pensiones privatizado, que en nada resuelve el problema actual, ni garantiza que resolverá los de futuro.

Como alguien lo ha expresado ya, se trata de una nueva “trampa caza bobos”, pues, eso sí, la ANEP se ha preocupado de generarle a la propuesta un atractivo envoltorio para “venderlo” fácilmente, como lo hicieron, en compadrazgo con el Gobierno de Armando Calderón Sol, con el gancho de la “cuenta individual”, para imponer el sistema de pensiones privatizados.

En aquella ocasión la campaña también fue muy sugestiva y atractiva, como la de hoy. Le hicieron creer a los incautos contribuyentes que las pensiones iban a ser superiores a las que entregaba el Gobierno, pues, con la cuenta individual, más la rentabilidad, le garantizaba una pensión “digna”.

En la campaña publicitaria nunca le dijeron al trabajador que al ahorro individual se le agotaría en términos de cuatro o cinco años, por lo que la pensión no sería vitalicia, sino temporal, y que luego tendría que pasar al sistema público, para que fuera el Gobierno el encargado de asegurarle la pensión vitalicia.

Es hasta hoy, cuando tratan de “engatuzar” nuevamente a políticos de la derecha y a los contribuyentes, que aceptan que el actual sistema no garantiza la pensión vitalicia, cuando anuncian que subirán la tasa de cotización para crear una “Reserva de Pensión Vitalicia”.

La publicidad engañosa tampoco explica que la pensión vitalicia será menor a la que reciban mientras les duren los ahorros de la cuenta individual, tampoco explican como garantizarán los fondos suficientes para la Reserva.

Para hacer atractiva la oferta de la ANEP, recurren a las técnicas de la publicidad, en tanto hacer atractivo y sugestivo el mensaje, a través de “ganchos” con lo que le impiden al contribuyente analizar o profundizar en el tema.

El principal gancho que utiliza la campaña pro reformas es que el cotizante podrá hacer uso hasta del 25% de sus ahorros, pero no le explican que si llega el momento de jubilarse, para tener derecho a este beneficio tiene que haber cancelado la totalidad de la deuda y los intereses respectivos, por lo que, automáticamente le aumentó el tiempo para la jubilación, y para ocultarle este dato, le dicen que la reforma no incluye la edad de jubilación, es decir, 55 años las mujeres y 60 los hombres.

Tampoco le dicen que las reformas no resuelven el actual problema financiero al Gobierno, generado por el tema previsional. Y es que, al privatizarse las pensiones, le dejaron al Gobierno no solo la responsabilidad de entregar las pensiones a 97 jubilados, sino, que le quitaron el mecanismo de cotización, a cambio de un endeudamiento con las mismas AFPs, cuya deuda crece geométricamente, de tal forma que en la medida que pasan los años se hace inviable el pago.

Cada año, el Gobierno presta a las AFPs cerca de $500 millones para pagar pensiones. Este es el verdadero problema financiero del Gobierno, que debería resolverse por una reforma que le permita recibir aportes o cuotas para no recurrir a la deuda previsional. Ojalá y los diputados de derecha no se dejen embaucar como ocurrió cuando privatizaron las pensiones con una nueva “trampa caza bobos”.

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