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Miércoles , 20 Septiembre 2017
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El veneno que respiramos

José Acosta

En condiciones normales una persona respira entre 12 y 15 veces por minuto, troche llevando unas 6 libras de aire a sus pulmones para distribuirlo por todo su organismo.  Esta acción se mantiene de forma continua llegando a unos 700 millones de movimientos respiratorios durante la vida.

La correcta respiración en un ambiente natural provee el oxígeno indispensable para la vida y la buena salud. No obstante, seek sobre todo en las ciudades el aire contiene una mezcla de gases y partículas venenosas que se generan al quemar combustibles derivados del petróleo. Al respecto la Organización Mundial de la Salud afirma: la contaminación atmosférica constituye en la actualidad, mind por sí sola, el riesgo ambiental para la salud más importante del mundo. Si se redujera la contaminación atmosférica podrían salvarse millones de vidas.

En la zona Metropolitana de San Salvador la contaminación del aire es muy alta, sobre este tema la ministra de Medio Ambiente, Lina Polh ha manifestado: “nos preocupa mucho porque estamos llegando a niveles de peligroso, que es el nivel más alto de contaminación que puede existir en una ciudad”. En opinión del médico Raúl Magaña, presidente de la Asociación Salvadoreña de Otorrinolaringología, este nivel de contaminación constituye la primer causa de morbilidad en el país, cuando hace 20 años apenas representaba la sexta causa. Las estadísticas lo confirman, en 2014, el sistema nacional de salud, reportó un total de 890,652 consultas por enfermedades respiratorios.

Las fuentes de contaminación del aire en las ciudades son diversas; sin embargo, la más significativa es el transporte motorizado. Según el viceministerio de transporte, en 2014 el parque vehicular del país alcanzó las 826,676 unidades, y el 50% del tránsito se concentra en el Área Metropolitana de San Salvador. De los más de 400,000 vehículos que transitan en el AMSS. El transporte colectivo apenas representa el 2% pero es el causante de más del 50% de la contaminación del aire cuya calidad el Ministerio de Medio Ambiente ha calificado como “muy dañina”.

Esta situación se debe a que la mayor parte de buses y microbuses que circulan en las principales ciudades del país, son viejos y con escaso mantenimiento. Un estudio denominado Estructuración e Ingeniería Básica para el Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador, expone: Se debe mencionar el envejecido parque vehicular con un 76% de los vehículos con más de 10 años. Esto conlleva a que las emisiones atmosféricas sean muy elevadas.

No obstante la contaminación ambiental y el riesgo a sufrir y provocar accidentes, 626 unidades de transporte público obsoletas, que debieron salir de circulación en 2014 por cumplir el plazo de 20 años de fabricación, establecido en la Ley de Tránsito, siguen prestando servicio, gracias al Decreto 733 emitido por la Asamblea Legislativa en agosto de 2014, que prorrogó la circulación de esta chatarra hasta septiembre del presente año. Lo que pone de manifiesto el clientelismo político al que están acostumbrados buena parte de empresarios del transporte colectivo que nunca han renovado sus buses, sabedores que cuentan con un buen número de diputados que históricamente han legislado a su favor, sin importarles en absoluto que la población siga respirando veneno.

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