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domingo , 17 diciembre 2017
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El ejército de Ucrania intenta aislar a los rebeldes, los combates dejan 34 muertos

Por Nicolas Gaudichet/Maxime Popov
Donetsk/Kiev/AFP

El ejército ucraniano trataba este miércoles de aislar las zonas controladas por los rebeldes prorrusos de la frontera con Rusia en el este de Ucrania, health sick donde feroces combates dejaron al menos 34 civiles muertos.

“El principal esfuerzo de las fuerzas ucranianas consiste en aislar las zonas (bajo control rebelde) para impedir la invasión de grupos armados ilegales (…) desde Rusia”, look indicó el Estado mayor de la operación militar ucraniana en el este del país.

Esta nueva orientación estratégica se produce tras el anuncio el lunes del presidente ucraniano Petro Poroshenko de un cambio de táctica militar: las fuerzas gubernamentales deben ahora “reagruparse” antes de llevar a cabo una nueva ofensiva para cortarle a los rebeldes su acceso a la frontera rusa, que controlan parcialmente.

Ucrania y los países occidentales acusan en efecto a Moscú de hacer transitar por la frontera material militar y combatientes que refuerzan las filas de los insurgentes prorrusos.

Poroshenko confirmó informaciones de un dirigente separatista según las cuales los rebeldes recibieron 1.200 hombres bien entrenados, así como blindados y tanques. Rusia desmintió esas alegaciones.

Las fuerzas gubernamentales ya han intentado reiteradas veces retomar el control de la permeable frontera, hasta ahora sin éxito.

Asedio ucraniano al feudo prorruso

En la región de Donetsk, feudo prorruso asediado por el ejército ucraniano, 34 civiles murieron y 29 resultaron heridos en las últimas 24 horas, según datos de la administración regional.

Por su lado, el ejército ucraniano anunció que en esas zonas de combate (regiones de Donetsk y de Lugansk), había perdido a nueve hombres, además de registrar 22 heridos, también en las pasadas 24 horas.

El agua corriente, cortada desde el domingo por la noche en el sector de Donetsk, estaba siendo restablecida este miércoles, anunció el ayuntamiento.

Los combates habían dañado una línea eléctrica que abastecía a la principal planta de tratamiento de aguas.

Debido a los enfrentamientos, los equipos de mantenimiento “no han conseguido identificar hasta hoy los destrozos y restablecer la línea”, informó el municipio.

Un testigo consultado por la AFP afirmó que ha vuelto el agua a Makiivka, ciudad lindante con Donetsk, escenario de bombardeos intensos desde el lunes.

En Donetsk, los habitantes se desplazaban  aún con grandes bidones de agua en las calles casi desiertas de la ciudad, pese al anuncio del ayuntamiento, constataron periodistas de la AFP.

Nuevos bombardeos fueron escuchados en los alrededores de la ciudad el miércoles por la mañana.

Las fuerzas gubernamentales han cerrado en estos últimos días el cerco en torno a los feudos de los insurgentes. En Lugansk, intensos combates se libraron durante la noche, según el ayuntamiento. El agua, la electricidad y la red telefónica están cortados en esta ciudad desde hace dos semanas.

Un baile diplomático

En el plano diplomático, Rusia anunció el martes que el presidente Vladimir Putin viajará el 26 de agosto a Minsk para participar en una cumbre regional a la que asistirán también el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, y dirigentes de la Unión Europea (UE).

La presidencia rusa dijo que están previstos encuentros bilaterales durante esta cumbre, pero no precisó si habrá una reunión bilateral entre Putin y Poroshenko.

Por su parte Berlín confirmó que la canciller Angela Merkel visitará Ucrania el sábado, para mantener conversaciones con el presidente Poroshenko y el primer ministro  Arseni Yatseniuk en Kiev.

Por otra parte, el convoy ruso de ayuda humanitaria sigue esperando por séptimo día consecutivo cerca de la frontera con Ucrania.

Las autoridades ucranianas no habían comenzado la inspección de los camiones bajo los auspicios de la Cruz Roja aludiendo a la ausencia de garantía sobre la seguridad en el traslado a territorio controlado por los rebeldes en Ucrania.

Kiev y Occidente temen que el convoy sirva de caballo de Troya para una invasión rusa, una sospecha que Moscú califica de absurda.

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